Realmente quisiese poder tener el don de borrar los malos recuerdos, pero, lamentablemente, no lo tenía. Lo único que sí podía hacer, era encerrar esos malos recuerdos en un baúl y esconderlo en algún recoveco de mi mente. Le había dicho a mi hermana de hacer borrón y cuenta nueva y sabía que sería difícil, al menos, al principio. No me equivoqué porque con todo lo que habíamos hablado, esporádicamente las cosas del pasado salieron a flote. Aun así, no nos permitimos dejarnos envolver y caer en una vieja vorágine de sentimientos doloroso. Siendo honesta, después de tantas cosas y situaciones que habíamos pasado y vivido, supimos encontrar un equilibrio para mantener una charla y abordar temas personales. Ciertamente me costó un poco contarle todo lo que había ocurrido en estos meses, per

