Decir que todo lo que había sucedido fue maravilloso, era decir poco. No sabría cómo describirlo sin sonar como una colegiala enamorada. No fue solamente una, sino dos veces más durante el transcurso de la noche. Con Eliot nos habíamos unidos en un solo ser, en un acto del más puro amor. Lo sentí en cada recoveco de mí ser y él lo confirmó al decir aquellas dos palabras seguidas de mi nombre. Nunca creí que el chico que conocí hace unos meses atrás y con el cual tuve un comienzo un poco ambiguo, se convertiría en alguien importante y especial en mi vida. Y sí, no solamente fue él quien dijo aquellas dos palabras, también lo hice porque ya no podía continuar negando que había caído enamorada de Eliot. (…) Meses después. Todo en mi vida iba modificando conforme pasaban las semanas y n

