Aiden sonríe negando con la cabeza y haciéndose hacia un costado, cómo si eso fuera la solución para que su hermana no viera los golpes en su rostro. Recordando mentalmente para él mismo, cómo es que su mejor amigo le había dicho que tuviera cuidado con ese detalle, ya que su hermana mayor no era ninguna tonta y podía darse cuenta. —No importa eso, Lola, porque de cualquier manera sea algo legal, o algo ilegal, vos vas a seguir creyendo que no tengo la capacidad para poder aportar a la casa.— Sube sus hombros. Ella frunce su entrecejo al escuchar sus palabras, teniendo que volver a revivir una y otra vez la misma conversación y el mismo asunto que siempre hay entre los dos. —Ya hablamos de esto.— Suspira. Y ni siquiera se da cuenta de que es su hermano pequeño el que está llevando l

