Varios años atrás RASHID —En realidad nunca me llamó demasiado la atención el negocio de mi familia, pero cuándo me toque manejarlo, voy a dar lo mejor de mí para hacerlo bien. A paso rápido, camino por el largo pasillo de la preparatoria. Quiero llegar a casa, tengo demasiada tarea por hacer. —¡Ay, Rashid! —Hassim, mi compañero de clase me sigue el andar—, no te llama la atención pero te veo dibujar bocetos de hoteles en el salón. ¿A quién engañas? Me río a carcajadas al oírle. El bullicio, los gritos, las risas de otros estudiantes nos envuelve y recién cuándo cruzo las amplias puertas de la prepa vuelvo a mirar a Hassim. —Me hubiera gustado ser un apuesto y derrochador jeque con un buen harén de mujeres —bromeo, ganándome una palmadita en el hombro. —Creo que es el sueño de

