—¿Qué pasó anoche? —inquiere Lúh…
—No pasó nada, no nos acostamos ¿feliz?
—No iba a preguntar eso… todos notaron que te fuiste con Swinton en su auto y Damián estuvo en un colapso total de celos.—Saca su celular y me enseña el video que tomó ayer por la noche y la cara de Damián al ver que iba tomada de la mano de Killian—.
Sonrió tontamente porque por fin puedo demostrar que no soy poca cosa, que los hombres guapos también pueden fijarse en mí.
Me levanto de la cama y salgo al balcón a que el astro rey me bañe con sus rayitos y así pueda sentirme como en casa, no la extraño tanto, pero ahora a mi mente viene mi madre y mi padrastro… ellos serán los primeros en enterarse de que Killian y yo nos “enrollamos” en la discoteca, gracias a la bocota de Scott. Tomó mi teléfono y llamó a mi padrastro, sé que con Hughe siempre puedo hablar de todo sin que me juzgue. A la primera tonada contesta sonriendo, ya me lo imagino con su taza de chocolate caliente en su mano izquierda y con el teléfono en la derecha.
—Amaranti, sabes que eres el mejor regalo que me dio la vida al casarme con tu madre ¿Verdad? —Suelta de una vez, su voz de señor sabiondo.
—¡Claro Hughi hermoso! Por eso y más, te amo más que a mis padres.—le expreso con todo el amor del mundo.
—Sé que saliste a liarte con Killian Swinton… yo solo puedo decirte que sea lo que sea que pase, te apoyaré siempre. Olvidaré lo que dicen de Swinton y creeré todo lo que tú me digas.
Hughi siempre me ha apoyado en todo lo que hago, desde trabajar para él en la editorial y cuando rompí el compromiso con Damián y mi madre enloqueció del enojo, son duda es el mejor padre y amigo.
—¿Me considerarías si te dijera que… me separe de Damián porque ya estaba saliendo con Killian?—escucho como tose y carraspea—Sé que es prematuro y hablábamos por Internet y luego le dije a Lúh que te convenciera de enviarnos acá.—Soy una pésima mentirosa.
—Killian te propuso limpiar su imagen alterando la tuya, ¿Cierto? —A lo lejos se escucha la voz de mi madre algo alterada.
—Hughi, no es así… quiero a Killian y soy su novia… ¿Puedes ayudarme a que mi madre no se altere? —En tono suplicante le afirmó la gran mentira que en unos minutos acepte sin darme cuenta.
—Cuando regreses a Escocia, trae a Swinton y vemos las intenciones que tiene contigo, si es un trato el que hicieron para mantener su imagen, te juro Amaranta que si te daña a cambio de sus intereses, lo mato. ¿ESCUCHASTE? ¡LO MATO!— Diciendo eso se despide de mí, está molesto lo sé. También me despido y dejo el teléfono en la mesita ratona del balcón.
Lúh se muere de la curiosidad porque la ponga al día, no puedo estar enojada con mi amiga y decido contarle todo de principio a fin, esperando a que ella pueda entenderme y me muero de risa al ver su cara de sorpresa cuando le cuento que no hicimos nada íntimo más que solo los besos lujuriosos que nos dimos.
—Iba a sacar la post day que llevó en mi cartera en cuanto me entere de que te habías pasado la noche con Swinton porque sé, confirmo, que no te habías cuidado. Sé que no estás acostumbrada a líos de una noche pero ¿Sabes? Si aceptas el trato con Killian, él terminará enamorándose más de ti.—con una sonrisa triunfal me ve con sus ojos cargados de ilusión y toma mis manos con las suyas— Tampoco puedo creer que le hayas dejado un cheque en blanco para pagarle la ropa que compró para ti, ¡Ja! Se la diste por toda.
—Si, ni yo me la creo que haya hecho eso, pero, no sé… tengo miedo de que yo sea la enamorada de un Playboy que romperá mi corazón en mil pedazos y luego… ¿Quién va a repararme, Lúh?— Lágrimas salen de mis ojos y en ese momento suena mi teléfono, un número desconocido y mi corazón se sobresalta, sabemos que es Killian quien necesita una respuesta a su propuesta un tanto cínica. No quiero salir perdiendo porque yo entrego todo de mí.
Respondo la llamada y de inmediato su voz sensual y dominante, me envuelve en un vaivén orgásmico, el bochorno se extiende a mi vientre y siento ya las bragas humedad, ese hombre tiene el poder de hacer mojar a cualquier mujer así sea con solo escuchar su voz.
—¿Amaranta Page? Necesito verte ahora, por favor.
—Claro señor Swinton, ¿podemos vernos en el restaurante del hotel?
—Lo que ma belle ordene, a las ocho. Ponte hermosa para mí, ¿sí?
—Soy hermosa Killian, allá te veo.
Y así mismo es que empieza este viaje, el jolgorio de mi vida… un trato con el mismo don Juan Swinton.