4. ¿Enamorada de un Playboy?:

1000 Words
Entró directamente a la ducha y me quedó embelesadas viendo lo perfecto que es, una cicatriz algo grande al lado izquierdo de su espalda y el tatuaje de manga que lo acompaña es tan sexy que me dan ganas de meterme a duchar con él. Ver las gotas de agua caer en sus tonificados bíceps, su abdomen marcado y esas fieras perfectas… ¡Uf! Que calor hace aquí. Veo entre paños del vidrio lo arrogante que es cuando nota que lo veo y es que, puedo quedarme horas y horas viéndolo que no me cansaría de ese jodido deleite que provoca en mí el señor Swinton, sale de la ducha y el delicioso y excitante olor a cítricos y madera de su gel de baño inunda la habitación y convierte el entorno en sensual y candente, ¿Cómo puede una mujer como yo, sin tener sexo durante muchísimo tiempo, estar encerrada en el baño con un hombre imponente y bien dotado sin montarle encima?. —Dame tu mano— Acota y yo obedezco con los ojos cerrados y es que si los tengo cerrados porque no puedo verlo completamente desnudo—. —Ya puedes abrir los ojos, ma belle—Sonríe y le devuelvo el gesto algo tímida. —Perdón por lo que dije hace unos minutos allá fuera… mi intención no es herirte, pero la verdad tengo miedo.—siento como lágrimas caen de mis ojos y me abrazo a su pecho mojado. Él me abraza sin dudar y me siento en mi lugar seguro, que loca estoy ¿Cierto?. —Tienes miedo de un hombre del que no conoces más solo por lo que has leído en revistas de cotilleos, es normal sentirse inseguro, pero… anoche sin dudarlo decidiste venir al apartamento de un extraño… eso no es normal, ma cherè.—la vibración de su pecho al hablar me hace alejarme un poco. —Soy peor de lo que hablan tus colegas— Se burla y posa su mano en mi rostro.— Ayúdame y te ayudo, por favor—dice suplicante. Me estremece el solamente hecho de pensar que compartí la cama con un hombre el cual no duerme con ninguna de las mujeres que estruja en sus sábanas, no tuvimos intimidad y es allí donde puedo darme cuenta de que es cierto, lo que escriben de él son cosas que no son en cierto punto, ciertas. —Eres un tonto. ¿Puedes perdonarme?— Le digo con una sonrisa media en mi rostro. —¡Claro! A ti puedo perdonarte todo, por ahora. Me tomé el atrevimiento de llamar a Lúh, llegará en 45 minutos y también mande a traer algunas prendas de vestir para ti—Sale del baño y me quedo ahí esperando a reaccionar. Me ducho rápido y me siento tan caliente, pero no caeré, él es un fuckboy y no quiero salir herida en ningún aspecto. Salgo de la ducha y él está en el balcón, dándole una larga calada al habano que tiene en la mano. Aprovecho para ver lo que pidió para mí, dos cajas, una mediana color lila y moño rosa y la otra blanca y grande con listones dorados. Abriendo la caja mediana me topo con un hermoso conjunto de lencería, verde esmeralda y labrado en piedras diamantadas, habiendo juego con mis ojos y en la otra caja un bello vestido color azul marino con detalles de encaje en las mangas, me encanto. Pongo la lencería en mi cuerpo y me veo en el espejo, el rostro de Killian se ve embelesado, con los ojos puestos directos en mi cuerpo… me estremezco de solo pensar en sus besos porque, sus besos fueron el descontrol de la noche, pero no por eso me lanzaré directo a sus brazos. —Me encantan tus ojos, ma cherè— suelta un gruñido excitante. —Mis ojos están aquí, bobo— Exclamó con sarcasmo. —Por eso, ese color hipnótico de tus ojos me hace perder el control, espero te haya gustado lo que elegí para ti. Estoy poniéndome los zapatos y arruina las pocas horas que tenía de llevarnos bien tan solamente con suponer lo que me tenía, comprarme con regalos para que acepte su tonto trato. —Te llenaré de obsequios todo el tiempo, dime que sí a lo que te propuse y así se verá siempre tu closet, lleno de ropa elegante y de buen gusto. —Killian, si me sigues presionando no te voy a dar una respuesta, pásame mi bolso, por favor.—le señaló donde esta y él acude a traerlo. Me ve temeroso, pero mejor se calla y yo en este momento lo agradezco, estoy a punto de darle por el ego, la arrogancia y soberbia que tiene este energúmeno sensual es tan grande, pero… llegue yo y conmigo hubo tope. Saco de mi bolsa, una tarjeta de presentación y la chequera de la empresa, firmó el cheque en blanco y me pongo a su altura. —Esto es para que me llames en cuanto cobres esto—Le entrego el cheque—Lo deje en blanco para que cobres lo que acabas de gastar en la ropa que llevo puesta. Agradezco el gesto Killian, pero esto, esto es para que aprendas que no puedes comprar todo con dinero y no cuando quieres. Se queda atónito por unos segundos y cuando está a punto de estallar, tocan la puerta. —Es Lúh, gracias por todo Killian. Es lo último que digo y abro la puerta, para mi fortuna si es mi amiga y no la dejo a que pregunte o diga algo frente a él, cierro la puerta y tomamos el ascensor. Tallúlah se muere por preguntarme mil cosas, pero no la dejó, no aquí en el taxi. Veo como nos alejamos del lugar y ya empiezo a extrañar el calor de su cuerpo, sus besos y… ¿Qué te está pasando Amaranta? Me cuestiono internamente. ¿Atraída por un Playboy? Ya estoy loca.
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