Para Miguel que vivía en un sitio situado en el centro del pueblo de Hanson, las cosas eran bastante cotidianas. Se levantaba muy temprano, desayunaba, iba a trabajar y pasaba varias horas al día en una de las cafeterías mas famosas del pueblo. Era famosa principalmente porque siempre iba a un joven a contar leyendas urbanas. Unas leyendas que cabe aclarar eran las mejores de la ciudad.
Pero ese momento no era sencillo para Miguel, estaba pasando uno de sus peores momentos porque a su hija Natali, la diagnosticaron con cáncer terminal incurable y no le daban mas de unos días de vida, realmente el tiempo que le quedaba era súper poco y eso estaba frustrando al hombre. No quería perderla, a ella, a su hija que a penas estaba es sus quincena de vida.
—Miguel hermano —Dijo una voz seria a la distancia, se trataba de Alberto, el mejor amigo de Miguel desde la primaria.
—Hola hermano —Contesto el hombre desanimado.
—Imagino que las cosas se han complicado —Repuso Alberto con algo de temor en la voz, Miguel solo asintió.
—Las cosas para mi hija se complicaron, no pasara la semana —Argumento triste Miguel, su mejor amigo le dio una mirada compasiva y le golpeo el hombro.
—Cuanto lo siento hermano —Fueron las ultimas palabras de este.
La verdad es que las cosas para Miguel no iban nada bien, el se divorcio de su esposa hace diez años, cuando su hija apenas tenia cinco. Desde entonces Miguel no ha visto a su hija, ellos hablan por celular, pero Natali esta viviendo en Alemania con su madre y su padrastro, esto no volvió las cosas sencillas para el.
La mayor parte del problema radica en que es un hombre tranquilo, de ciudad mas que de pueblo, no esta dispuesto a abandonar la tranquilidad de su hogar para pasar cuatro horas a la semana con su hija en un país que ni el idioma sabe. Es un hombre radical, pero la distancia no ha impedido que sea un padre responsable, cariñoso y afectivo. Natali siempre ha sentido la presencia de su padre en su vida y eso es lo mas hermoso de la historia.
Pero hace tan solo dos meses, la ahora jovencita, fue diagnosticada con cáncer agravado y debido a la falta de atención a tiempo, no hay manera de salvarle la vida, solo se la pudieron prolongar tres meses. Pero el tiempo se agota y la vida de Natali se esta acabando, su hilo se esta por cortar y ya no hay mucho que se pueda hacer por ella. Eso frustro mucho a Miguel, su hija es su única razón para vivir en la vida y se le esta escurriendo entre los dedos.
—¿Vas a ir a escuchar la leyenda de hoy? —Pregunto Alberto, ambos amaban reunirse ahí y disfrutar del momento bebiendo un rato, aunque poco, Miguel es de poco tomar.
—No lo se, hoy no me siento de humor —Contesto el, pero Alberto no pretendía aceptar un no por respuesta. El siempre fue bastante mandón y dar ordenes era su naturaleza.
—Hoy van a contar la historia de una montaña que cura enfermedades, resucita a los muertos y cura heridas mortales —Dijo este de repente, Miguel lo observo detenidamente— Piénsalo, si es real podría haber una segunda oportunidad para Natali —Concreto finalmente sus palabras pero Miguel se negaba a destruir los últimos días de vida de su hija con tonterías, el estaba planeando ir a pasar esos días con ella.
—No lo creo, son solo leyendas urbanas —Contesto tranquilo, pero Alberto estaba necegado.
—Puede que sean leyendas urbanas pero también puede que no, vamos a escuchar la leyenda y luego lo decides —Soltó finalmente y Miguel acabo aceptando.
Ambos hombres fueron a la cafetería donde les sirvieron la especialidad de la casa junto a un buen vino, esto estaba siendo tan normal y casual que Miguel no le dio mucha importancia. Al final el hombre que contaba las leyendas hizo su dramática aparición, fue recibido por una gran muchedumbre que aplaudía, eso era algo que hacia muy feliz al cuenta historias.
—Hoy les traigo una leyenda que les hará llorar y esta será de la montaña capaz de curar enfermedades, heridas mortales y resucita a los muertos, la montaña del monte Villon —Comenzó a decir, la gente se había emocionado por completo.
“Hace muchos años, una poderosa deidad del monte Villon, iba a ser ejecutada por los miembros de su coleta. Para poder remediar el problema y que la gente siguiera gozando de sus habilidades curativas, coloco su alma en el centro del monte Villon justo dentro de un enorme lago.
Ella fue ejecutada momentos después de tal hazaña y su alma se refugio en este lago, de esta manera, cuando las personas se bañaran en el, todas sus heridas, problemas, enfermedades y maldiciones desaparecerían sin dejar rastro y las personas tendrían una vida mas prolongada, cada baño daba diez años mas de vida, pero para evitar la codicia de la vida eterna. Ella decreto que solo se podrían bañar una vez por individuo, la segunda vez que lo hicieran, su corazón se paralizaría por completo dándoles una muerte rápida y sin dolor.
Desde entonces muchas personas han intentado llegar hasta este lago, pero por equis motivo no lo han logrado. Algunos se han perdido, han vagado y finalmente murieron de hambre, sed o frío. Otros han llegado hasta el pero han codiciado la vida eterna y murieron por acceder mas de una vez al lago, sus cuerpos fueron quedando en el fondo de este y debido a que el lago puede dar la vida eterna, estos cuerpos jamás se descomponen y prevalecen intactos por siempre.
también están aquellos que han sido devorados por bestias que cuidan el monte, pocas han sido las personas en salir victoriosas de tal montaña y esos jamás se atrevieron a contar sobre lo que ocurría ahí, incluso han cambiado su identidad para no ser forzados a hablar. Todas las personas quieren llegar hasta ella, pero pocas son las que finalmente tienen la capacidad de lograrlo y aunque pueda parecer bueno, al final las muerte y desapariciones hacen que me preocupe”
La leyenda tenia bastante sentido. Miguel no quería creer en ella, pero era cierto que no tenia nada que perder. ¿Qué mas opción tenia? El solo quería salvar a su hija de una muerte segura. Y además si esto no funcionaba, al menos le podría contar una historia perfecta a su hija, yo diría que podría contarle la primer y ultima historia de su vida, una real, icónica y personal.
—¿Y si quiero curar a una persona que no soy yo, pénele un familiar? —Pregunto Miguel muy seguro, el hombre se acerco lentamente y lo miro con detenimiento.
—Debes llevar a la persona hasta el lago y luego meterla dentro del lago. Simplemente la mete y el trabajo se hará solo —Le contesto sonriendo y antes de irse le dijo algo que erizo todos los pelos de su piel— Esto podría salvar a tu hija Natali, el cáncer es una enfermedad que la montaña puede curar y sin dejar ninguna secuela —Explico el hombre, todos quedaron totalmente sorprendidos y eso termino de convencer al hombre.
Se contacto con su ex esposa para decirle que quería pasar los últimos días de vida de su hija acampando en una montaña, ella al principio se negó, pero el le rogó. Le dijo que ella había pasado diez años con su hija luego de la separación y el casi no podía verla, vivir en Alemania no era económico, no tenia conocimiento del idioma y además tampoco traía dinero para visitarla seguido. Entendía que quisiera pasar los últimos días de su hija junto a ella, pero tenia que entender que Natali necesitaba estar con su padre y ella acepto.
Un par de días después, Natali y Miguel estaban caminando a la montaña, les tomaría algo de tiempo porque la chica estaba débil debido al cáncer pero eso no significaba que el viaje no seria perfecto. Según le explico el cuenta historias, el podía entrar viendo como si nada al comienzo, pero al llegar al pie de la montaña debía subir con los ojos vendados. De no ser así, no debía visualizar nada a su alrededor o seria asesinado por espíritus rebeldes. El y su hija comenzaron el camino por el sendero principal.
—Gracias padre, si esto no funciona y aun así tengo que morir, moriré feliz por haber pasado mis últimos días divirtiéndome con mi padre —Murmuro ella con su voz angelical, el le devolvió la sonrisa.
—Pase lo que pase, estamos juntos —Musito el con alegría, ella le tendió la mano y continuaron caminando juntos.
Al llegar a la montaña se tuvieron que vendar los ojos, eso puso nerviosos al padre y a la hija, pero estaban listos para el reto. Caminaron tomados de la mano y ayudándose con palos de árboles. Les tomo dos días cruzar la montaña completa de ida, eso preocupo a Miguel, cada momento que pasaba era un momento menos de vida de su hija y ahora solo le quedaban horas.
Eso comenzó a notarse, el cansancio de la niña fue abrazador y ya no podía caminar, vomitaba cada parada y la pasaba realmente mal. Su padre la cargo en su espalda, pero era muy difícil hacerlo con una venda. Tuvo que tomar la difícil decisión de quitársela. Sabia que moriría, pero no podía permitir que algo malo le pasara a su hija y prefería arriesgarse que caerse y lastimarla.
Luego de eso el viaje paso lento, ya habían subido a la cima de la montaña y el lago estaba cerca, eso atemorizo al hombre. Cuando diviso la cantidad de c*******s dentro y fuera del lago se aterro, no estaba dispuesto a meter a su hija en un lago lleno de personas muertas, temía que algo malo pudiera suceder, que no funcionara y al final acabar traumando a su pequeña hija.
—Esta bien, quiero arriesgarme —Objeto ella, el padre seguía inseguro— Hemos llegado hasta aquí, es demasiado tarde para dar marcha atrás —Continuo y el acabo aceptando.
Su hija cayo al suelo adolorida y los ojos de Miguel vieron un espectro a la distancia, una mujer joven y hermosa, pura e inocente. Se aterro, ¿Estas eran las consecuencias de quitarse la venda? No le importaban las consecuencias, ese espectro le había dado la garantía que necesitaba para arriesgar la vida de su hija. Antes de hacer cualquier movimiento la volteo hacia el.
—No a la codicia, solo entraras una vez y si algo me pasa, no olvides que no debes quitarte la venda hasta salir de la montaña, no importa que oigas, que sientas o que toques, no debes quitártela —Le dijo a su hija quien asentía con la cabeza, ella iba a llorar, lo veía por el temblar de su labio inferior.
La cargo en sus brazos al estilo princesa y tratando de evitar al montón de espectros que podía visualizar y el dolor que sentía por sus arpas clavándose en su piel. Lanzo a su hija dentro del lago, esta se hundió rápidamente y se veía las burbujas de su respiración. El esperaba que su hija encontrara sola el camino de regreso, pero al menos ya había salvado su vida. No había nada que el pudiera hacer por la suya.
Ya era tarde…
Su vida acabaría, lo sentía, lo presentía. Pero mientras pudiera salvar a su única razón de vivir, nada mas importaba en esta vida. Era una pena, el realmente deseaba dejar a su hija en el altar algún día, vestida de blanco, con una mueca de alegría en su rostro y bailar junto a ella un hermoso vals. Pero no iba a ser posible, al menos esperaba que su futuro esposo, fuera conciente de que ella podría no estar viva y realmente la valore.
—Te amo hija —Fueron sus ultimas palabras antes de ser arrastrado dentro del lago por una fuerza misteriosa.