Miraba tristemente la luz de la luna a través de mi ventana de cristal, hoy se cumplen diez años del día que conocí a Angela y tres desde que la perdí. Ella era la luz más bonita que alguna vez pude ver, como un hermoso ángel en medio de la oscuridad.
Hoy a mis veinticinco años de madures entiendo que fui un patán con ella. Pero ya es tarde para lamentarme, la herí pero no puedo hacer mas nada que simplemente seguir mi vida sin ella. Me levante desanimado tratando de calmar mi pena, solo quería encontrar la caja que ella poseía.
La habitación estaba revuelta y echada hacia arriba, tenia que tomarme mi tiempo para volver a limpiar la habitación. Encontrar cosas antiguas era complicado, pero al mismo tiempo rápido y especial. Me gustaba pensar que las cosas podían ir a mejor con el tiempo, pero la realidad es que se da bastantes vueltas.
Cuando la encontré, la tome entre mis manos y la deposite sobre mis piernas para luego acariciar la tapa hecha de terciopelo que ahora estaba polvorienta. Sonreí al recordar su alegría al verla en la vitrina. Ella amaba las cosas bonitas, las cosas antiguas y cuando ambas se funcionaban en un objeto, lo volvía todo maravillosa.
Todavía recuerdo ese momento, caminábamos tomados de la mano como si no hubiera mañana. Veíamos regalos familiares, recuerdo que ella al ver esa caja se acerco de inmediato y comenzó a admirarla desde la vitrina. Le pregunte si quería que se la comprara, ella se negó. Creía que era una perdida de dinero y era mejor guardarlo para comprar algo mas útil.
La compre de todas formas sin que ella supiera, algo que ella deseara para mi no era inútil y tampoco un capricho, haría cualquier cosa que estuviera en mis manos para complacerla, sin importar nada. Bajo ese pensamiento compre la bendita caja y se la regale en la noche, su felicidad fue extrema y la utilizo para guardar nuestros recuerdos.
Ella decía que era nuestra caja del amor, ahí conservaría nuestra vida juntos y el deseo de que seria eterna, verdadera y real. Ella confiaba en mi mas de lo que confiaría en sus padres, su corazón, su lealtad y todo de ella, se guardaba en esa pequeña caja. Pero al final no fui un buen hombre y ella acabo dejándome.
Termine de sacar el polvo que quedaba en la caja para luego abrirla, habían fotos nuestras, pulseras, cartitas que yo le regale y todos los recuerdos que demuestran que fue mía y yo de ella. Nuestra alma estaba en esa caja y verla me llenaba de nostalgia, una horrible sensación de odio y malestar. Era un horrible momento que no quería vivir, que no quería sentir y odiaba por completo.
Un pequeño papel doblado se guardaba dentro de la caja, era rosa y muy hermoso. Al desdoblarlo pude divisar su prolija y gramática caligrafía, sonreí al ver todos los corazones dibujados en ella. Recuerdo que solía hacer muchos corazones cuando escribía, en todos lados y me daba mucha gracia porque lo hacia hasta en los exámenes de la universidad. Leer esa carta, me dio una sensación extraña y un escalofrío me recorrió la columna.
Nicolás me prometió que en nuestro aniversario numero diez de conocernos, iríamos a la estación del tren juntos a las diez y media para luego ir a Guatemala, es mas, ya compro los pasajes. Lo amo y estoy muy emocionada aunque falta mucho, es una promesa que hicimos los dos y no la podemos romper jamás. No importa lo que pase en el futuro, no podemos romper nuestra promesa.
Ahora lo recuerdo, ella soñaba con conocer Guatemala. Fue un deseo muy profundo que ella tenia y yo en ese entonces solo deseaba complacerla. Recuerdo que compre los pasajes sin vencimiento para que pudiéramos ir en diez años, no recuerdo exactamente donde pude haberlos guardado.
¡¡Espera!!
Esa fue nuestra promesa irrompible, dijimos que pasara lo que pasara en el futuro, iríamos a este viaje juntos y eso debería significar que a pesar de estar separados, si ella realmente aun tiene la promesa en su mente, podría verla. Ella debería estar a las diez y media en la estación de tren para ir a Guatemala. No espero que me perdone y volvamos a estar juntos, solo deseo verla aunque sea una vez.
Me vestí rápidamente con una idea en mente, me aterraba pensar que ella ya podría haberse casado, haber tenido hijos, haberme olvidado o simplemente que no le de importancia a nuestra promesa. Me aterra pensar que las cosas terminaran y que al final… esto solo sea una perdida de tiempo mas como todas las que ya hemos vivido juntos.
¿Será que aun hay una oportunidad? No lo creo, mas allá de todo siento que las cosas no tienen solución y aunque la tuvieran, no creo que quiera solucionaras. No soy suficiente para ella, deje de serlo cuando me comporte como un cretino y si claramente me dejo, es porque ya no tiene ganas de estar a mi lado.
Recuerdo que la engañe con una reconocida, fue una despedida de soltero de mi mejor amigo. Fuimos a un bar a beber y yo tome de mas, termine metiéndome con una chica random que anda por ahí. Recuerdo que cuando mi amiga nos encontró se puso como loco, me saco de ahí y me obligo a reaccionar. Me dijo que no podía hacerle eso a mi novia pero yo seguía perdido.
Me desperté en su habitación y el me contó lo que había hecho, me aconsejo ser sincero con ella y decirle la verdad o sino las cosas empeorarían al estar en una relación deshonesta. No era justo para ella, no era justo para mi y estuve de acuerdo.
El único tema es que no quería arruinar las cosas cuando se suponía que ese día seria la boda de mi mejor amigo, decidí callarlo por ese día y esperar a que la festividad pasara. Tendría tiempo en la noche o en la mañana para confesarle la verdad. Estaba nervioso, ella iba a dejarme, pero quería ser lo mas honesto que pudiera, ella lo merecía.
Todavía recuerdo sus ojos repletos de lagrimas el día que le dije de mi cruel engaño, mi infidelidad la destrozo y aun recuerdo como lloraba, quedo totalmente destrozada. Intente abrazarla pero ella me rechazo por completo, no quería que la tocara y en el fondo sentía que mi cuerpo le daba asco. Todo quedo en pause cuando con una voz fría simplemente dijo;
"Necesito tiempo para pensar y que podamos volver a ser los mismos de antes”.
Me dio una sonrisa cálida y hermosa, la misma que me había enamorado hacia años atrás pero jamás volví a ver esa cálida sonrisa. Recuerdo que me fui de lugar para darle su espacio, ella me sonrío y yo pensé que todo estaría bien, que solo tenia que darle tiempo para asimilarlo, pero no fue así. No me di cuenta en ese momento que su sonrisa había sido de despedida.
Volví muy tarde en la noche, quería darle el suficiente tiempo y cuando la vi durmiendo, me recosté a su lado y la abrace fuerte. quería que la mañana llegara, llenarla de amor para compensar lo malo que había hecho, no quería perderla y estaba dispuesto a todo por recuperar su confianza, sabia que en el fondo esa confianza seguía existiendo, solo tenada que esforzarme por recuperarla.
Pero la tristeza se renovó cuando al despertar no la vi junto a mi, mire su closet y se había llevado todo, no me dejo ni al perro. Era terrible ver la escena, todo había desaparecido, todo había terminado, no había nada de los dos y todo se había disolvió con el viento.
Nuestra familia se derrumbo, solo dejo una nota con dos palabras que destrozaron todo en mi. Dos simples palabras que para mi fueron destructoras, dos palabras que me decían que la había perdido para siempre.
"No puedo”.
Ella no podía verme, no podía estar conmigo y tampoco quería. Lo entendía, le había roto el corazón, pero algo en mi interior tuvo la vaga esperanza de poder reparar el daño, pero ella no quería lo que reparara. Estaba dolida, estaba fragmentada y por mas que lo intentaría, yo jamás podría reparar ese daño que le había hecho y no merecía ser esa persona. Era la peor situación pero lo merecía, tristemente lo merecía y dolía.
En el pasado corrí a la estación de tren para ver si la veía, quería hablar con ella, que me dijera a la cara que quería cortarme. Pero ahora estoy corriendo otra vez a la estación, pero ahora tenia la vaga esperanza de encontrarla ahí y poder por fin pedirle perdón, decirle que mi corazón no la olvido a pesar de que pasaron cinco años desde nuestra separación.
Seguí corriendo con el corazón en la boca, los recuerdos de ella se venían a mi cabeza pero yo trataba de espantarlos. Cinco minutos y la perderé, acelere todo lo que pude pero por mas que intente no logre llegar a tiempo. Igual recordé que ella jamás fue puntual, sonriendo me quede a esperarla, yo tenia la esperanza de que ella llegara y lo haría.
La espere, espere, espere y seguí esperando. Las once, las doce, la una, las dos, las cinco de la mañana y ella aun no apareció. Pensé en rendirme e irme a casa, cuando me volteo dispuesto a irme me tocan el brazo. Me voltee esperanzado pero vi a una señora mayor con ¿Mi perro? Bueno, mí ex perro.
Me abrazo llena de lagrimas, comenzó a hipar y trataba de calmar sus sollozos, algo quería decirme pero le era muy difícil. Lo que me dijo me mato por dentro, me descoloco y me demostró que nunca debí dejarla ir. El pasado es una vuelta de fortuna, regresa con mas velocidad que antes y no siempre es algo positivo. Mi alma rota lo decía.
"Lo siento muchacho, pero Ángela falleció hace tres años"
No podía creer sus palabras, ¿Cómo podía ser que ella no estuviera en mi vida? Ella sintió piedad de mi y pareció tener intenciones de decirme como murió. No podía ser así, murió dos años después de nuestra separación y yo recolándola todos estos años, pero ella estaba muerta.
"Ella se suicido" "Me dejo al perrito para que lo cuidara, supuse que debía entregárselo a usted"
Me tendió la correa y yo la agarre, las lagrimas no salían de mis ojos y era porque yo no me sentía triste, me sentía muerto, muerto por dentro. Una parte de mi se rompió, una parte que jamás podré reparar. Algo había cambiado dentro de mi y ya no tenia reparación, ya era tarde para poder arreglarlo.
Ella sabia de nuestra promesa, solo quería llegar a tiempo y cumplir ella misma la promesa que Ángela y yo nos hicimos una vez. Me despedí de ella con una sonrisa y lagrimas en los ojos que no dejaban de bajar.
Me fui a esperar al siguiente tren junto al perro, iría a Guatemala para poder cumplir la promesa que le hice a mi amada llevándola siempre en mi corazón. Nunca olvidare sus caricias, sus besos, sus "Te amo" y su amor. Cada parte de mi cuerpo la recuerda, cada parte de mi alma y pase lo que pase siempre la llevare en mi corazón. Cada cosa de ella había quedado grabado eternamente en mi piel y jamás olvidaría nada, nada de ella. Me había comportado como un completo idiota y no fui lo suficientemente valiente como para intentar recuperarla.
La engañe sin piedad y la perdí, pero luego me di cuenta de la falta que me hacia, de lo mucho que la necesitaba. Cuando entendí eso ya no pude vivir sin ella y ahora marcho a nuestro recuerdo, con nuestro hijo, con el alma muerta y deseando algún día volver a verla.
—Muy pronto estaré contigo, mi amor