Dicen que hay que tener cuidado con los sueños, pues estos son la sirena de las almas. Ella canta y nos llama. La Seguimos y jamás retornamos. Dicen también que los sueños ocultan los deseos más profundos y hasta pueden definir tu lado mas sensible pueden crearte y una parte de ti siempre estará oculta en ellos.
Los sueños remarcan nuestros ideales, nos hacen echar en falta a algunos, vivir recuerdos con otros y encontrar el amor o descubrir lo que amamos. Es una mezcla entre lo que vivimos día a día y cosas random que pasan por nuestras mentes, pero no siempre son cosas random. Aunque sean sueños muy locos, tienen un significado, ya que son mensajes de nuestro subconsciente.
Vivimos la vida de una manera feroz, nunca nos detenemos sin importar cuanto lo necesitemos, los sueños nos dan paz, nos dan descanso, armonía y un poco de longitud. Pero a veces nos escandalizan, nos dan miedo, traen horribles recuerdos y nos hacen sentir poca cosa. No siempre son sueños, a veces son crueles pesadillas que nos hacen morir de miedo.
El sueño y la realidad no son lo mismo, pero tampoco podemos decir que es diferente, que derecho tenemos nosotros de definir la realidad y el sueño. Muchas veces lo que vemos puede ser todo lo contrario a lo que en realidad esta, porque estar y no estar, es una conjugación de la idea de un ser viviente, nos mezcla y nos separa al mismo tiempo. Es algo demasiado raro, pocas personas pueden entenderlo y mas cuando lo digo yo.
Abbi no sabia lo que sus sueños la harían experimentar, jamás pensó que esas sirenas estarían a punto de arrancarle la vida y la razón, jamás pensó que un simple sueño acabaría con todo eso que alguna vez creo.
Pero en el caso de nuestra protagonista, ella tiene otra cosa para decir, otra cosa para pensar y su mente divaga de una forma totalmente diferente a la nuestra. Solo era una niña cuando un sueño la hizo enfrentar su propia muerte, entender si realmente estaba muerta, si estaba viva y si alguna vez volvería a casa. Abbi tuvo que vivir ese momento a su temprana edad como una alarma.
Todo ocurrió ese día en que Abbi no paraba de pensar en como ayudar a su tía, hacia unos días su amado y consentidor tío había fallecido dejando a todos los que lo amaban solos, la niña tenia terrible depresión, una que jamás en sus ocho años de vida había tenido, solo quería dormir y comer, dormir largo y tendido, con cero intenciones de levantarse.
Ella no entendía lo que viviría en la noche, ni siquiera era conciente de ello, pero si sabia que solo quería que su tía se sintiera mejor. Perder un ser amado es una de las peores cosas que le pueden pasar a una persona, es entender finalmente que la vida no es eterna y si no la cuidas, probablemente acabaras perdiéndola u otra persona que ames y de la cual no te llegues a despedir. Como la tía con su esposo.
Se fue a dormir con una última pregunta rondando en sus pensamientos ¿Qué hay después de la muerte? Una pregunta que nos hacemos todos pero que nunca podemos responder, solo el que murió sabe que ocurre luego de morir y puede que incluso esa persona no lo recuerde después.
La muerte es el mayor misterio de la vida, uno que nadie ha podido responder y puede que aunque pasen miles de años, ese misterio jamás sea resuelto. Solo muriendo podríamos desvelar el misterio, pero esa persona podría no recordarlo luego. Soy de las personas que cree que tras la muerte, nuestra mente vuelve al punto cero y somos enviados a la tierra para volver a darle brillo a la tierra con el alma pura y esas personas no recuerdan lo vivido.
Abbi era una niña curiosa, claramente tenia mucha curiosidad sobre el misterio de la vida pero mas sobre todo, por el misterio de la muerte. Un misterio que ha atormentado a miles de personas a lo largo de los siglos, todos han querido desvelar el misterio, pero ninguno lo ha hecho. No por falta de inteligencia o de esfuerzo, sino porque eso esta fuera del alcance de lo que nuestra mente podría comprender y lejos de lo que nuestros ojos podrían observar, somos seres limitados, no tenemos esas habilidades de percepción.
Y así con ese último pensamiento la muchacha se durmió, entregándose así a Morfeo. Abbi despertó en un lugar frío y oscuro, a lo lejos solo escuchaba gritos desgarradores y un bello canto que le hacia erizar los bellos de su nuca. Era un canto tan profundo y alegórico que le daba algo de dolor de cabeza, pero intento evitarlo a toda costa.
Comenzó a caminar por un pasillo oscuro y desierto, a lo lejos veía sangre y personas llorando sin cesar, deseando que todo acabe, la niña podía sentir el dolor de esas personas, podía sentir la angustia y el olor a muerte. Intento ignorar esos hechos, se tapo las orejas con las manos para evitar oír los gritos y siguió caminando.
El pasillo se volvía cada vez mas angostos y el miedo de la pequeña aumentaba, ella sabia que estaba soñando, era conciente de ello y aunque intentaba con todos sus esfuerzos de despertarse, no lo lograba y eso la hacia aterrarse mas que antes. La situación no odia empeorar, ella lo presentía y aun así era como si de verdad empeorase.
A la distancia pudo ver a un hombre, alto, con bastante cabello y olor a cenizas, estaba lejos de ella y aun así podía sentir el fuerte olor a cenizas que emanaba su cuerpo. Este hombre caminaba muy lento y propinaba eminentes quejidos que salían del interior de su garganta, eran como gemidos, fuertes gemidos de dolor.
Aunque no parecía que estuviese siendo torturado o que le doliera alguna herida, eran los típicos quejidos de dolor de panza fuerte o cólicos potentes. Algo que claramente Abbi no entendía, pero eran unos quejidos inferiores a la tortura y las heridas sin sanar, pero eran mas fuertes que los cólicos. El hombre parecía cansado, al acercarse se podían ver sus prominentes ojeras, grandes y negras, estas hacían que los ojos del hombre se viera mas pequeños.
Abbi pensó en irse, correr hacia atrás y evitar mirarlo, todo de el le provocaba miedo. Al final ceso de esa decisión y comenzó a caminar hacia el que cada vez se acercaba más. Le tenia miedo, era evidente, pero este solo era un sueño. ¿Cuánto daño podía causarle un sueño? Exacto, ninguno. Por algo era un sueño, no era real, nada malo podía sucederle. Y eso le daba un poco mas de tranquilidad, a pesar de las incansables veces en que sus padres le prohibieron hablar con reconocidos y aquí iba, directo a un desconocido.
—Muchacha ¿Qué haces en este sitio? ¿Sabias que quien están acá son elegidos para morir? Lentamente perderás tus recuerdos, perderás la razón y te quedaras acá por el resto de tu existencia, solo unos pocos las recuperan ya pasados varios días pero otros jamás lo hacen, vagan como almas en pena por estos oscuro pasillos, encerrados por siempre en el Batican de la muerte o como muchos le llaman; “el sueño de la muerte”, aunque no parezca, este es un sueño del que nadie sale, el cuerpo al tiempo muere ya que no hay vida en su interior, en algunos casos te entierran vivo porque piensan que moriste mientras dormías, que curiosa es la vida— Tras decir eso el hombre desapareció, dejando a una joven niña confundida.
La mente de la niña se quedo divagando en lo que el hombre acababa de decir, ¿Acaso esta era la muerte reportándose? ¿Se quedaría atrapada en el para siempre y su cuerpo seria enterrado vivo? Demasiado que procesar para una niña de ocho años, ella creía en esta terrible posibilidad. Si era capaz de estar conciente en su sueño era porque algo muy malo le estaba por pasar, no le parecía raro que su alma permaneciese acá para siempre.
Abbi volvió a caminar, ahora con miedo ya que lo que el señor le dijo, la dejo bastante preocupada pero aun así siguió su camino, pero de golpe se detuvo. Intento con todas sus fuerzas de recordar la cara de sus padres o al menos los nombres pero de un segundo a otro los había olvidado, incluso olvido la razón de porque estaba ahí. En eso un joven de no mas de veinte años aparece, el único que ella logra reconocer ya que se trataba de su tío fallecido.
Le resultaba extraño estarlo viendo, era como un vago recuerdo de su mente herida, no sabia si realmente era el o solo se trataba de una mala pasada de su imaginación. Le dolía imaginarlo, pero le gustaba saber que mas haya de todo podía verlo. Su tía quedo muy triste tras su perdida y ella quería que al menos supiera lo que su esposa quería decirle.
—Abbi cielo ¿que haces acá? —Preguntó preocupado el joven.
—No lo se tío, solo estoy aquí —Hablo la niña mirando a otro lado con tristeza.
—Tu no debes estar aquí, en poco tiempo quedaras atrapada como nosotros, en la eterna soledad —iros a la niña y sonrió— Te quiero mi niña y dile a mi esposa que la amo —Dicho eso toco la frente de la pequeña quien parpadeo y despertó en su cama rápidamente.
La niña inmediatamente pensó que se trataba de una pesadilla, jamás imagino que eso que vivió fue real y que en verdad estuvo rozando la muerte, ella no sabia que su tío había entrado en el mismo sueño y a diferencia de ella el no pudo escapar, el había entrado al Batican de la muerte y no pudo escapar, ella fue la primer niña que entra a ese horrible lugar y sale con vida.
La vida le había dado una dura lección y aunque en ese momento no fue nada para ella, aprendió a valorarlo incansablemente. Abbi no volvió a ser la misma luego de ese sueño tan real que le había hecho ver la vida de otra manera. Sabia la dureza de las cosas, lo comprendía aunque pudiera ser bastante irracional y le temía a todo lo que pudiera pasar después, pero también lo comprendía.
Los sueños te llevan a mundos diferentes, momentos irracionales de nuestras vidas y nos enseñar que si no hacemos algo, estos momentos irracionales pueden atraparnos permanentemente sin posibilidad de escapar. La vida es un crucigrama de dolor, de mentiras y muchas veces nos muestran cosas de nosotros mismos que creíamos desconocer pero que al final son totalmente reales.
Abbi tuvo la oportunidad de ver almas que quedaron atrapadas en el batican de la muerte y según tu comportamiento en vida es la manera en la que vivirás. Algunas personas son torturadas permanentemente, otras son torturadas con momentos de descanso y otras simplemente vagan por esas tierras en un estado deplorable de si mismo y eso es lo que vemos. El dolor incasable de la gente, la angustia a la que son sometidos y la incapacidad de ser tratados como seres humanos.
Están muertos…
No es cierto, no están muertos. Solo quedan atrapados en un sueño sin retorno y son asesinados por sus familias al enterrarlos vivos y muchas veces cremarlos, sin saber que ellos pueden sentir el daño que le hagan a sus cuerpos, la conexión no se rompe hasta que estos cuerpos hayan fallecido. La muerte muchas veces es un sueño irreal y hay que aprender a dominarlo de la mejor forma posible, evitar que las cosas desaparezcan y mas que nada tratar de solucionarlo y encontrar una manera humilde de seguir adelante. Para Abbi no fue el mejor momento, pero le dio una fortaleza que pocos pueden conseguir.