La Bruja que Quería ser Humana

2007 Words
Lucía amaba muchas cosas, amaba a su gatito, a su mamá y a muchas personas mas. Pero mas que nada amaba la gran festividad que se acercaba; Halloween. Una de las festividades mas importantes. Ella venía de un gran linaje de brujas, tenía poderes sobrenaturales y era extremadamente bella y le gustaba vivir la vida explosivamente, como si no existiera un mañana. Su madre no era bruja, porque el gran linaje de Lucía provenía de su padre. Un hombre que se dedicó a la brujería gran parte de su vida, su vida humana era la botánica y amaba la naturaleza como nadie en esta vida. Lucía era una bruja de mar, si bien nunca había analizado esa parte de su familia, ya que aunque poseen poderes, todos se han dedicado a la brujería verde y la curandería, no solo a tener poderes. Pero para ella era diferente, ella amaba mas que nada el mar, el océano y cada cosa habitante en ella. Ser bruja no era solo tener poderes, también requería un gran estudio, ya sea de historia como de otras cosas. La brujería era una herramienta para hacer el mundo mas bello, aunque muchas personas no lo entendieran. Halloween era la festividad que se dedicaba a mostrarle a los humanos, lo hermosa que podía ser la brujería y la gran magia que se escondía dentro de esas brujas. La magia era mas que brujería, era mucho mas que eso. "Tener poderes no es lo que nos hace especiales" ese pensamiento cruzó por la mente de Lucía incesantes veces, porque a pesar de ser brujas, seguían siendo seres capaces de sentir, de tener sueños, ilusiones. La magia no las volvía humanas, por el contrario, eso era lo que las diferenciaba de los humanos. Lo que las volvía humanas era su capacidad de sentir, de amar, de pensar y de tener sueños, además de cumplirlos claro. Todos estos pensamientos hicieron que Lucía no pudiera encajar adecuadamente en la escuela de brujas, no tenía sentido para ellas que una bruja se sintiera mas especial como humana que como bruja. La niña vio esto como una oportunidad, una oportunidad para por primera vez, estudiar en una escuela humana y sentirme mas lejos de la brujería. Ella amaba ser bruja, pero deseaba una vida normal, amigas humanas e incluso novio humano. ¿Estaba mal desear una vida mas humana? En el corazón de Lucia podía entenderse, justificarse y no importaba nada mas que eso. Era magia, era real, algo único e irrepetible en su vida. No estaba mal en absoluto. Lucía decidió olvidar la situación que enfrentaba y al final si quedó en una escuela humana. Ahí conoció a su mejor amiga Gabriela y a su novio Tony. Ellos eran lo que complementaban a Lucía y eso la volvió mas completa, mas llena de vida. Por mucho no volvió a ver a sus compañeras brujas, cosa que agradeció incansablemente. Las brujas muchas veces podían ser molestas, irritantes y en algunos casos algo nerviosas. Aunque no todo fue malo, ella si tuvo amigas brujas, como Eleonor o Mariano. Ellos eran dos brujos encantadores y agraciados. Una amistad que supero el tiempo y el espacio, a pesar de todo, ellos jamás dejaron de ser amigos y eso es lo que hace a las buenas amistades. —Mi amor —Dijo una a voz a la distancia. Lucía pudo detectar a Tony, su novio. —Hola hermoso —Correspondió ella dándole un beso en los labios. —Es lindo verte tan radiante —La complació el y ella sonrió. —Sabes que amo está festividad, siempre me siento renovada cuando llega —Dijo intentando ocultar su creciente emoción, el se río. Conocía lo suficiente a su novia como para saberlo. —Si amor, se que te encanta —No había nada que objetar, era totalmente cierto. Ambos se tomaron de la mano y entraron en la institución preparados para su día de clases tan esperado. La vida le sonreía, desde que se mudaron ella se sentía totalmente completa y sin ningún tipo de miedo. Nada podía perturbar la belleza de ese día. —Lu, algo muy raro está pasando, tienes que venir —Decía Gabriela mientras corría hacía su amiga. —¿Qué ocurre? —Preguntó está mientras esperaba que su amiga se recompusiera. —Las personas se están convirtiendo en hormigas —Habló sin poder creerlo, Lucía también quedó totalmente impactada. —¿Hormigas? —Preguntó pensando que había escuchado mal. —Si, hormigas —Siguió diciendo ella con calma, de repente Tony se hecho a reír. —Estás loca Gaby, ¿Como la gente se va a convertir en hormigas? Ni modo que con magia tarada —Comenzó a burlarse el graciosamente y Lucia no se quiso reír. Teniendo en cuenta los antecedentes de ella, claramente no podía burlarse de su amiga. Ella sabía que había una manera en que las personas se convirtieran en hormigas, es un hechizo fácil y lo aprendió a los diez años. —¿Estás segura Gaby? —Le preguntó para asegurarse que fuera totalmente real y verídico. —Estoy completamente segura Lucía, no te burles como ese idiota —Contestó ella y el siguió riéndose. —Hagan lo que quieran pero yo en voy, no quiero convertirme en una hormiga —Dijo y se dispuso a irse pero Lucía la detuvo. —No te vayas Gabriela, si es cierto lo que estas diciendo, necesitamos estar juntos y descubrir lo que pasa —Le soltó de repente y ella pareció convencerse. —Me parece muy bien —Espetó ella riendo y Lucía se quedó pensativa. Como que su amiga estaba muy seria para algo tan grave. Ignorando ese hecho comenzó la aventura, los tres amigos caminaron con sigilo buscando a todas las personas que estaban siendo convertidas. Según Gabriela, se trataba de una persona con cabello rojo. Aunque Tony seguía riéndose de esas tonterías, Lucía se lo tomó mas enserio debido a que ella creía conocer a la pelirroja que cometía el acto. Se trataba de Amalia, una bruja con la que tuvo varios atracos de pequeña. Era una chica envidiosa, celosa y malvada. No le importaban los demás, solo su propio egoísmo. Ella se creía totalmente fuera de lo común, ya habían tenido suficientes incoherencias entre ella y las cosas empeoraban mas y mas. Lucia temia que Amalia sacara las cosas de contexto y acabara lastimando gente inocente. No podía permitir que sus andadas arruinaran a los humanos, ella envidiaba rotundamente a los humanos aunque sabia que estaban en desventaja a su lado. Se esforzaron muchos para llegar en silencio al área principal de la escuela, ahí podían ver a Amalia quien seguía convirtiendo humanos en hormigas y los metía en una enorme ondada de tierra. Eso exaspero a Lucia hasta limites insospechados. La situación se estaba saliendo de control y ella podía verlo, era muy complicado hablar con esta chica, pero Lucia sabia que no tenia mas alternativa. Saco de su mochila algo que nunca usaba, pero que siempre llevaba con ella por protección.   Su varita mágica, el catalizador de la energía y la magia de las brujas, las vuelve mas fuertes y poderosas, como el acero y es muy difícil que eso cambie en cierta parte, la visión rotunda de su magia. —Amalia —Dijo de repente Lucia acercándose amenazadoramente. Tony miraba a su novia la cual traía un largo palo en su mano, el sabia que era, lo había visto en las películas. Pero no entendía porque Lucia tenia uno, pero sobre todo no entendía como esa mujer hechizaba personas convirtiéndolos en hormigas y además, ¿Por qué lo hacia? ¿Qué daño le habían causado esas personas? —Es bueno ver a mi bruja menos favorita —Musito Amalia riendo malvadamente, tanto Gabriela como Tony, no podían creer lo que veían. —Basta de hechizar a la gente, bruja —Dijo Lucia de forma despectiva. —No te hagas que también eres bruja, ¿Acaso intentas ocultarlo de los humanitos que llamas amigos? Por favor, todos sabemos que huirán de ti al saber lo que puedes hacer —Fue lo único que pudo decir y aunque Lucia sabia que tenia razón, no pretendía dársela, en absoluto. —Deja de decir tonterías, los humanos son abiertos y me recibirán al saber lo que soy —Contesto ella pensando lo mejor de personas que de las que no debía. —¿Por qué ocultas tus raíces de bruja? Digo, ya que ellos te aceptarían de todas formas —La pregunta de Amalia la dejo sin palabras, ella sabia en el fondo, que lo que había dicho no era cierto y eran mas sus deseos de que así fuera.   —Gabriela —Dijo ella, su amiga se levanto y se fue corriendo sin mirar atrás— Tony —Volvió a decir, pero el la ignoro y con pánico huyo del lugar. —¿Lo ves? Tu no perteneces aquí, perteneces con nosotras las brujas. Eres un poco distinta y eso que, eres mas humana que el promedio normal de brujas y tiene sentido ya que eres mestiza. Pero debes saber que este no es tu lugar, las brujas aceptan a los mestizos, pero los humanos no aceptan a los mágicos —Fue todo lo que le dijo y acabo por convencerla. Tenia razón, la magia hace especiales a las brujas en muchos aspectos, pero ser humano era algo mas haya fuera de todo lo que conocemos normalmente. No se sentía humana, tampoco quería sentirse humana. Creía que los humanos eran seres empáticos y desbordaban grandes cualidades como el amor a los demás y la aceptación de lo diferente. Pero algo en ella sabia que era una locura confiar en ellos, por ende nunca rebelo su naturaleza a su nuevo clan de hermanos. Ella no se sentía emocionalmente preparada para algo que podía no serle de ayuda, amaba vivir engañada y engatusada. Pero al final termino dándose cuenta que no había nada que corrigiera ese triste error. Daba igual que fuera, bruja o humana, al final la realidad desbordaba cualquier tipo de ficción y se sobresalía de todo lo real e inesperado. Antes solía desear ser humana, pero luego de ver correr a su amiga de años y su novio con el cual iba a cumplir cinco años de relación, entendió que no debía desear ser humana, tenia que desear ser bruja, ser la mejor bruja que la vida le permitiera ser. Honrar cada hectárea de sus antepasados, sentirse única, real, completa y verdadera. Amalia era codiciosamente malvada, pero ahora misteriosamente estaba siendo orgullosamente buena. ¿Estaba intentando hacer las paces? ¿Tiene propósitos malvados? ¿Alguien la envío? Nadie lo sabe, ni yo, ni los demás, ni nadie. Mas haya de todo, las cosas eran como eran. Lucia lo entendió, tarde pero lo entendió. Tal vez era momento de volver al mundo mágico, ya tuvo novio humano, ahora podía intentar tener novio mágico y tal vez la vida le acabara sorprendiendo y encontrando en su vida ganas de formar una familia mas tradicional. A lo mejor así sus hijos no se sentirán fuera y eludidos por los terribles humanos. No importaba realmente, nada importaba. Solo el incansable deseo de una bruja que quería ser humana, pero eso no importa, no tenes que desear ser algo, simplemente tenes que serlo sin importarte nada mas. “No soy humana pero quiero serlo” desde el momento en que lo deseas ya lo eres, si quiero ser un pato, lo soy y nadie me dirá lo contrario. —¿Qué haces acá? —Pregunto de repente Lucia, Amalia se río con ganas. —Vine a buscarte y no preguntes nada… —Soltó ella con molestia. Así fue como la bruja que quería ser humana, descubrió que eso no era lo que ella realmente deseaba y que se había dejado llevar por la ilusión que le daba un mundo totalmente apagado y sin nada de vida. A veces las cosas son difíciles, pero hay que saber decir basta.
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