MAYA Estaba en la cocina, entre ollas y sartenes, justo en ese rincón. Aunque esta casa esté llena de empleados que harían esto por mí, hay algo en cocinar que me conecta conmigo misma… y con él. Me hace sentir útil, viva. Me gusta probar recetas nuevas, jugar con los sabores. Pero lo que más me mueve es cocinar para Elías. Aunque nunca toca el plato. Sí, lo sé. Él ni lo prueba. Pero no pierdo la esperanza. Me gusta pensar que un día se va a sentar a mi lado, va a darle un bocado y... no sé, tal vez sonría. Tal vez diga que le gustó. Yo vivo esperando ese momento. Todavía me duelen los músculos por lo que pasó en su oficina. Fue duro. Me dejó molida. Pero aun así, no pude quedarme quieta. Preparar su cena es algo que nunca dejo pasar. Cuando termino y subo con la idea de avisarle, entr

