MAYA Voy a la oficina con Elías. Todos creen que me lleva con él cada día porque está loco por mí. Pero la verdad es que lo hace para tenerme bajo control, para descargar su rabia donde nadie mire. He intentado mil veces recuperar al Elías que conocí, pero ya no existe. He pasado tanto dolor que a veces me cuestiono si esto vale algo. Perdí mi esencia, mi amor propio. Ahora solo soy su saco de golpes. Aun así, hay una parte de mí que se resiste. Quiero creer que cambiará, que volverá a ser quien era. Me aferro a la idea de que el amor puede con todo. Me niego a soltarlo, aunque me esté rompiendo por dentro. —¿Qué mierda es esta? ¿Cómo que cancelaron la reunión?— grita Elías por el celular. Me saca de mis pensamientos con ese tono grotesco. Cuelga de golpe y se voltea al chófer: —Fren

