22

1304 Words
Una fiesta. La sola idea de verme rodeada de gente alocada, bebiendo alcohol e ingiriendo sustancias nocivas, no, esa no era mi idea de pasar el rato un fin de semana. Después de darme sea absurda invitación, mi prima abandonó mi habitación desapareciendo con su novio en su lujoso auto. Ya tenía confirmado que ese chico estaba loco, como se le ocurre tocarme de esa manera tan... indecente, soy la prima de su novia por el amor de Dios, no tiene pavor, es un mujeriego, un lunático típico chico malo. No sé que le ven, o sea, no me gustaría estar con un novio que todos sus poros desbordaran peligro por donde quiera que lo vieras, incluso su aroma huele a peligro, destrucción. No, ese no es y nunca será mi tipo. Había terminado de darme una caliente ducha, aunque el frío está desaparecido un poco, aún se siente la temperatura baja. Me coloqué mi ropa interior que consistía en un juego de sujetador y bragas de ositos, si, lo sé muy infantil y ñoño de mi parte que soy una chica recién ingresada a la universidad por así decirlo. Y mi pijama de dos piezas un pullover y pantalón de algodón con corazones rosas. Me dirigí hacia el espejo donde, en el tocador ya un poco viejo estaba el peine, lo tomé y comencé a desenredar mi húmedo cabello. Aún tenía la sensación de su cercanía en mi cuerpo, su aroma, esos iris clavados sobre los míos y esa aura de peligro que lo caracterizaba. Dejé de desenredarme cuando mis mejillas tomaron un color rojizo, y no fue debido al ligero frío que había en el ambiente. Aún tenía la sensación de su....miembro en mi mano, miré mi mano mientras colocaba el peine de nuevo en su lugar, no sabía porque había hecho eso ni conocía sus motivos pero algo bueno no puede ser. Diez en punto, esa era la hora que marcaba el reloj de pared, aún tenía tiempo antes de ir a la cama. Me senté sobre mi cama con los libros de mi asignatura rectora "Derecho Romano ", tenía que estudiar mucho si quería aprobar este curso con buenas calificaciones. Comencé tomando apuntes y cualquier dato que me sirviera pa hacer una guía y estudiar más rápidamente. Treinta minutos después había terminado. Cerré el libro y la libreta y los coloque sobre el escritorio, aveces estudiar te deja exhausto, me acomodé sobre mi cama dispuesta a dormir, estiré mi brazo hasta la mesita de noche para apagar la lámpara, quedando todo en oscuridad. Me cubrí con las mantas quedando bien acurrucada y calentita, cayendo así en los brazos de Morfeo. Al otro día La mañana estaba fresca, había un poco de aire pero ya no había tanto frío, me había colocado una sudadera holgada y unos jeans azules con mis tenis blancos. Me dirigía hacia mi primera clase, mi vista se movía por todo el lugar buscando a Mina, pero no había rastro de ella, como si estuviera desaparecida. Me detuve a medias cuando subía las escaleras, quedándome petrificada en mi lugar, Viktor venía contrario a mi dirección con su penetrante y escalofriante mirada posada sobre mí. Un ligero temblor recorrió mi cuerpo cuando paso por mi lado, no sin antes deslizar su mano por mi cintura, dándome escalofríos, lo miré asustada en un lapso de segundos cuando descendía por las escaleras. Las curvaturas de sus labios se alzaron maliciosamente a la vez que gesticulaba unas palabras que no pude comprender. Su enorme y musculosa figura fue desapareciendo de mi campo de visión a medida que se alejaba de mí no sin antes susurrarle unas palabras a una chica que a mí parecer, desprendía su misma aura sacándole a esta una coqueta sonrisa a la vez que tocaba su trasero y después desaparecía, como el vuento. No me movía, aún estaba como en un tipo de trance, shock, no sabría decirlo. Este chico está enfermo, no tiene valores, le estaba siendo infiel a mi prima, en la misma universidad!! Si que no tenía vergüenza ni pudor alguno, era un malnacido. Retomé mi camino después de salir de mi estado de... shock? Ingresé al aula, aún no había nadie, así era mejor, podía ocupar asiento en primera fila, dejé mis libros sobre la mesa para marcar territorio, porque sí, no me gusta que me quiten mi asiento de primera fila. Me senté y comencé a estudiar hasta que marcara la hora de clases. Estaba sumergida en mis estudios que no me percaté que alguien estaba sentado a mi lado mirándome fijamente. Alcé mi vista y la giré hacia mi lado solo para llevarme la sorpresa de aquella bestia andante era la que estaba a mi lado. Ahogue un grito al verlo tan cerca de mí, como siempre un cigarro estaba entre sus dedos impregnando el ambiente con esa sustancia tóxica que daña a todo aquel que la inhale. Lo miré tímidamente, si que su presencia me causaba pavor, miedo, tenía un miedo inmenso hablarle y que mandara a freír espárragos pero, no pensara quedarse así todos él día... mirándome? - Necesitas algo? - susurré tímidamente Mis ojos siguieron el movimiento de esa lengua cuando salió de su boca para humedecer sus labios, un piercing adornaba la punta de esta con dos bolas plateadas, no se esa moda de los piercing ni que sirvieran para algo...o si? No obtuve respuesta de su parte, al contrario, llevó el cigarrillo hacia sus labios dándole una calada y soltando el humo en mi rostro. Tosí y agoté mi mano delante de mí rostro dispersando el humo. Una sonrisa arrogante adornó sus labios, un fuerte apretón en mi muslo por su parte me hizo dar un brinquito en el asiento, su enorme mano abarcaba todo mi muslo, y aunque tuviera un pantalón podía sentir el tacto de esta quemar mi piel. - Te quiero esta noche en la fiesta Riddell, no quiero peros. Su gruesa voz me hizo temblar, lo miré levemente, no podía cumplir lo que me pedía, hoy es lunes y mañana hay universidad, no puedo darme el lujo de ir a fiestas días entre semanas. - Mañana hay universidad - susurré miedosa - Me importa una mierda Riddell - gruño en mi oído y apretó más fuerte mi muslo sacándome un gemido de dolor - quiero ver tu punto trasero gordo en la fiesta. Trasero gordo? Mi rostro debe ser un poema en estos momentos y además que debe estar rojo como un tomate, no tenía pelos en la lengua, esa es otra característica de él, te dice lo que piensa sin importarle si te gusta o te lastima y en este caso, hace lo que quiera, es el dios, el amo, el rey de aquí, nadie lo juzga, nadie lo contradice, hace que todos los respete a donde quiera que vaya, ya sea a las buenas o a las malas, él hace lo que desea y en este caso.....no sabría decir cuál de las dos. - O a caso quieres que te acuse de dañar mi auto? - dijo burlón - y créeme - se acercó a mí rostro - vas a tener que poner tu culo virgen en venta para pagarme los daños ocasionados Riddell y a mi parecer...eso no te conviene - río arrogante Me tenía entre la espada y la pared, esto es un chantaje, me tenía chantajeada, a su merced, me tenía en la palma de su mano, como una marioneta siendo manipulada por su creador, no podía negarme a nada. - Iré...- susurré Su mano abandonó mi muslo a la vez que se paraba con una media sonrisa de pura maldad mientras acariciaba mi cabello como donde un perro se tratase. - Eso es - sonrió - eres una buena chica Riddell - río - buena chica...
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD