Cerré la puerta suavemente a mis espaldas, ella me miraba burlona, sabe los efectos negativos que causa en mi su presencia, caminé hasta quedar de pie frente a ella en una distancia considerable a la vez que jugaba con los dedos de mis manos, estaba muerta, si me reclama está en todo su derecho,no sea, es el lujoso auto de su novio que ha sido rayado intensionalmente.
La miré esperando a que se dignara a hablar en vez de estar analizando mi cuarto de arriba a abajo, se levantó y empezó a caminar por los alrededores observándolo todo, como si no se quisiera perder ningún detalle.
- Vine a disculparme contigo - detuvo su andar - que dices? - se giró hacia mí dándome una sonrisa - me perdonas?
La miré incrédula, donde habían dejado a mi prima, porque está es una muy diferente.
- Si - susurré
- Que bien - exclamó - tenía miedo que me tuvieras rencor primita además vine a pedirte un favor.
Se paró delante de mí para tomar mis manos y me miraba suplicante, sabía que algo quería a cambio, siempre ha sido así, desde que éramos niñas.
- Necesito que vayas a comprar condones.
Mis mejillas tomaron un color rojizo a la vez que desviaba la mirada y la clavaba en el suelo. Otra vez me pide este vergonzoso favor, no sé cuántas veces se lo compré en la semana pasada, solo sé que la mujer que atiende la farmacia me mira con cara de reproche y desagrado, como si fuera una adolescente hormonal y muy calenturienta.
Y porque no los buscaba ella, pues no puede hechar a perder su imagen de chica obediente y decente delante de su padre..el alcalde. Su padre no sabe nada que tiene innumerables perforaciones y tatuajes en su cuerpo, ya que los cubre y los discimula muy bien.
- Ahora? - pregunté cansada
- Claro! - exclamó - tengo a Viktor esperando allá abajo y sabes que no le gusta que lo hagan esperar - es todo un goloso - mordió su labio.
La sola mención de su nombre me ponía nerviosa y saber que estaba frente a mí casa me ponía los nervios de punta. Agarre mi gorro a la vez que tomaba el dinero de mis ahorros, porque sí, los condones que ella usa tenia que pagarselos yo.
- Ahora vuelvo - dije desganada
- Aquí te espero - dijo burlona
Bajé las escaleras con total lentitud, no quería salir allá afuera y toparme con su escalofriante mirada, me coloqué las botas antes de abrir la puerta y ser abrazada por el frío del exterior.
El frío ya casi estaba llegando a su fin dando paso a la primavera, solo era cuestión de unos días. Mi mirada se posó al frente, allí, sentado el capó de su lujoso auto n***o, con un cigarro en sus dedos a la vez que expulsaba el humo por la boca, vestido completamente de n***o dándole un aura oscura, más aterradora de la que ya tiene estaba él.
Víktor Vinogradov.
Mi peor pesadilla....
Caminé con total sigilo ocultándome detrás de los congelados arbustos, tratando que no me viera, si lo hacía de seguro tomará venganza por haber dañado su auto....pero todo fue en vano.
Lanzó su cigarrillo al suelo para bajarse del capó y con cara de pocos amigos se fue acercando a mí, mi sangre abandonó mi cerebro e hice lo primero que mi cuerpo deseó.
Correr.
Con todas mis fuerzas salí corriendo de la cercanía de esa bestia, mis pasos eran torpes y lentos debido a la nieve haciendo que cayera de vez en cuando.
Una fuerte mano se enrredó en mi brazo impidiendo mi huida, todo ocurrió muy rápido, mi cuerpo siendo acorralado por el suyo, golpeando mi espalda con el árbol escapando de mis labios un gemido de dolor.
Mis lágrimas comenzaron a salir, este chico me ponía nerviosa, cerré mis ojos cuando su aliento a cigarrillo y un poco de alcohol golpeó mi mejilla.
- Porque huyes de mi Riddell? - dijo burlón
Me removí tratando de salir de su agarre pero cada vez que hacía cualquier movimiento su cuerpo se pegaba más al mío aprisionándome más.
- Acaso no querías verme?
Podía percibir diversión en su voz, disfrutaba verme así, con miedo ante su presencia, con terror, mi cuerpo tembló ante su fría mano, cuando levantó mi sudadera y la posó encima de mí cintura.
- Por favor... déjame ir...- rogué en voz baja
- Sabes yo estaba ancioso por verte - sonrió mostrando una hilera de dientes perfectos - estaba que me moría de ganas...así me pagas los daños que le ocacionaste a mi auto..porque sé que fuiste tú Riddell.
Mi nombre saliendo de sus labios con su gruesa voz me hacía temblar, su malévola mirada se clavó en la mía, esa mirada de alguien que espera algo a cambio, ser recompensado.
- No tengo dinero para pa...pagar el arreglo de tu coche - susurré - perdón...
- Acaso crees que quiero dinero? - lo miré asustada mientras que en su boca se formaba una media sonrisa - quiero algo más Riddell y algún día de estos...te lo voy a quitar - susurró grave - uno por uno.
- Viktor...por favor...yo....
- Te gustó lo que viste?
Cambió de tema drásticamente, abrí mis ojos como platos, este chico estaba loco, lo miré a sus ojos, esos ojos azules que volvían locas a todas las chicas, estaban vacíos, como si fuera un alma en desgracia.
- No te gustaría que te hiciera lo mismo - susurró sobre mis temblorosos labios - embestirte una y otra vez contra cualquier superficie en la que te coja, desgarrar tu útero, hacerte gemir de dolor y delirar de placer con esto - tomó mi mano y la dirigió a su m*****o, sino salía de aquí iba a morir de un infarto y falta de sangre en mi organismo ya que toda estaba en mi rostro eso lo podía garantizar.
Traté de retirar mi mano de su m*****o pero me era imposible, me tenía buen sujeta, este chico estaba enfermo. Mi organismo me empezó a fallar, sentía un agradable aroma emerger de su piel, era como una droga o algún afrodisíaco, haciéndome delirar, no sabía que estaba sucediendo conmigo solo quería que me besara, que me tocará y me hiciera suya a su manera, a su gusto...lo deseaba.
- Pero para tu desgracia - lo miré con la poca energía que quedaba en mi cuerpo, me sentía débil por su cercanía, que me está pasando? - yo no follo vírgenes.
Su cuerpo se separó violentamente del mío, como si tuviera la peste, haciendo que perdiera el equilibrio por el repentino movimiento, su lejanía me hizo cobrar los sentidos que sentía dormidos, haciéndome recobrar la compostura.
Me miró con odio por última vez antes de dar la vuelta y alejarse de mi, de seguro de vuelta a su auto.
Inhalé antes de emprender camino hacia la farmacia, se me sucede, golpeé mi cabeza, que demonios me pasa, estaba a punto de rogarle que me besara, a él, el criminal de mi universidad, el chico rudo, el chico malo y novio de mi prima.
Que me pasa por la cabeza, por dios!!
Una vez comprado los benditos condones fui de regreso hacia mi casa, una vez más recibí miradas de desagrado y despecho por parte de esa mujer, cuanto me gustaría gritarle y decirle que esto no es para mí sino para mi prima, al hija del alcalde.
Ese hombre es un malnacido, perdón que lo diga pero lo es, ese hombre ve en la situación económica en la que nos encontramos mi madre y yo, y, aún así hace como sino supiera nada, un ciego, un tacaño hombre sin corazón al igual que su hija.
Ingresé rápidamente antes de que Viktor me ataque de nuevo con su imnotizante cercanía que me enferma.
Abrí la puerta de mi cuarto llevándome la sorpresa de mi vida. Mi prima, ella estaba leyendo mi diario.
- No lo leas!!
Exclamé a la vez que me lanzaba como una desquiciada a agarrar mi diario, que, gracias a Dios que no puso resistencia y me lo devolvió al instante.
Lo abracé a mi pecho a la vez que me alejaba de ella, tenía recuerdos y cosas preciadas escritas allí, no podía dejar que se diera cuenta que....
- Así que te gusta un chico - dijo coqueta y burlona
Demasiado tarde, la miré asustada, leyó el nombre del chico?
- Es de mala educación leer cosas ajenas - susurré
- Hay Lucía por favor - se levantó - estamos en el sigo XXI de que época eres - río - hasta llegué a pensar que eras lesbiana.
- Lo leíste completo? - susurré nerviosa
- No porque cierta reina del drama apareció - me arrebató los condones de mi mano - gracias cariño - guiño un ojo
- Que te diviertas - susurré...molesta?
No sé porque me molesta que se vaya a divertir con Viktor, de seguro fue su cercanía que me está afectando, si, de seguro es eso.
- Puedes estar segura de eso - río coqueta - por cierto quieres ver mi nuevo tatuaje?
Nuevo tatuaje?
Abrió su abrigo y elevó su pullover dejando ver su vientre plano y, en la pelvis unas letras en cursiva con un nombre...
Viktor
Eso decía el tatuaje, por una razón que desconozco eso no me gustó, me desagradó la solo idea que tiene en su cuerpo el nombre de Víktor.
- Es.... bonito - desvíe la mirada a la vez que mordía mi labio inferior
- Lo es verdad - arreglo su ropa mientras abría la puerta - él también tiene uno con mi nombre, en su pectoral derecho..
La soledad y tranquilidad reinó en la habitación una vez Susan la abandonó, solté el aire retenido en mis pulmones para sentarme sobre la cama.
Me sentía incómoda, estaba molesta y no sabía el porqué, la idea de que Víktor tuviera su nombre tatuado en su cuerpo me disgustaba...y mucho.
- Que está pasándome?....