Elize se encontraba llorando a gritos ahogados en la habitación de Ezra. —¿Cómo está ella? —inquirió en los pasillos Sasha escuchándola llorar. —Pues, como verás—le respondió su hermano, Ezra. —Debemos saber lo que sucedió ayer—comentó Enzo. —¿Que muchos vagabundos te vieron matar a Danielle? —replicó Sasha. —Lo otro. Alguien convirtió a Danielle para convertir a Elize, eso fue una trampa... —De todos modos, si fuera madre se presentaría sin rodeos—espetó Ezra. —No, ella no lo haría hasta estar segura. Y lo de Elize nadie lo sabe—dijo Enzo. —Igualmente, para los mortales, ahora Danielle es una joven desaparecida—agregó con mueca sesgada Sasha. —¿Saben donde dejaron el cuerpo? Por si lo necesitamos luego—insistió Enzo. —Sí, el cuerpo lo guardamos. Nadie lo descubrirá—respo

