Ezra entró a través de la ventana en la casa de Elize, quien solo miraba al techo con las lágrimas escurriéndose por los costados de sus mejillas. —He hecho un esfuerzo sobrehumano para no decir nada a las chicas sobre lo que sucedió con Danielle—le espetó ella. —Y creo que deberás hacer otro. Sasha consiguió un listado de personas a las que van a llamar a testificar. —Está bien. Estoy yo, ¿cierto? —Sí, pero solamente porque algunas cámaras identificaron una chica como tú cerca de donde se la vio también por cámaras a Danielle, así que solo diles que estabas conmigo ese día. —¿No hay testigos oculares? —inquirió ella—.Recuerdo que habían vagabundos pasando por allí y que huyeron cuando Enzo disparó... —Bueno, no te preocupes por ellos. No hay registros de que te vieran. —Eso no

