— No tengo adónde ir, mi única amiga, Paula, la única persona que me quedaba en este país, es la amante de ese idiota que desgraciadamente es todavía mi esposo, y yo, yo no sé adónde ir, aquí me ofrecieron trabajo sin pedirme nada, porque no traigo nada, y esa era la única forma para recuperar a mi hija, y tú vienes, apareces, y haces todo ese escándalo, no entiendo por qué, qué haces aquí, por qué las cosas deben ser tan complicadas para mí, y por qué justamente cuando estoy a punto de alcanzar mi propósito todo se arruina — gritó entre lágrimas, en completa desesperación, Hugo no pudo evitar compadecerse de ella, luego de escuchar todo lo que estaba diciendo, las ganas de ayudarla, de querer salvarla, de llevarla consigo y protegerla aumentaron más. —Vamos súbete al auto, ya veremos cóm

