Admiró con sorpresa el auto de Hanju, pensando en que no había visto un auto que tuviera más de un año con su dueño y que pareciera nuevo en todos los sentidos, pensando en que era muy bonito. ―Me encanta tu auto, es muy limpio y…organizado―comentó con una sonrisa, sintiendo el ligero aroma cítrico que se mantenía gracias al aromatizante, pensando en que si fuera más fuerte, sería insoportable. ―Muchas gracias, aunque debo admitir que esto se debe a Bam, porque aunque su pelo sea corto, siempre deja los asientos llenos de pelos―soltó una risita, haciendo que el omega sonriera también, recordando su interacción con el cachorro. No había vuelto a ver a Bam, porque el mayor no lo llevaba regularmente al departamento, por lo que, aunque su inicio fue problemático, ahora podía decir con con

