Vio por la ventana los árboles agitándose suavemente, sabiendo que el clima estaba perfecto para poder quedarse en casa y descansar, tomando un chocolate caliente mientras veía una película.
Pero, a pesar de que amaría hacer aquello, no podía hacerlo.
― ¿Ya te vas?
La voz grave hizo que sus ojos se despegaran del hermoso paisaje, viendo al dueño de la voz, quien se encontraba con los brazos cruzados mientras lo veía, notándosele molesto por su escapada matutina.
―Sí, tengo que ir a la biblioteca, los libros que necesito no podemos retirarlos―apretó las manos, levantándose de la cama para poder salir finalmente, porque en ese momento las ganas de irse habían aumentado completamente, dejando de lado el paisaje.
― ¿No puedes simplemente buscar la información en Internet? ―se colocó sus zapatos, siendo aquellos que no necesitaban tener cordones, por lo que eran más fáciles de colocar.
―No puedo, la información tiene que ser de esos libros, el maestro dijo que lo comprobaría.
Mentira.
― ¿Vas a venir a comer?
―No es necesario que me esperes, no quiero que comas tarde y yo tardaré en sacar la información―se colocó su abrigo, sintiendo los ojos molestos sobre su cuerpo, sabiendo que si no se iba en ese momento, las cosas serían peor.
―No vengas tarde, ven a la hora del almuerzo.
Soltó un jadeo silencioso, asintiendo mientras se colocaba su maleta, viéndolo con una sonrisa tensa y de lado, no siendo sincero con el gesto.
―Sí, vendré a la hora del almuerzo, hyung.
Hanju asintió, acercándose al castaño mientras lo veía con seriedad, solamente logrando que el omega comenzara a temblar, siendo algo que no podía controlar, pero que el alfa sabía que podía causar fácilmente y que le gustaba.
―Tienes que cocinar cuando llegues, no gastaré dinero para comida, cuando puedes hacerla tú―habló firme, inclinándose ligeramente para que su rostro estuviera más cerca del contrario― ¿Entendiste?
―S-Sí, vendré a cocinar lo que quieras.
Hanju sonrió, dándole un beso en los labios al contrario, haciendo que su cabeza se hiciera hacia atrás por la brusquedad, no siendo un gesto amoroso para nada, sino para simplemente recordarle que él generaba presión sobre él y que siempre lo haría.
―Bien, te puedes ir.
Juyeon no podía recordar bien la última vez que había sido genuinamente feliz, en donde las preocupaciones que le inundaban en ese entonces no existían y podía decir que vivir era algo realmente positivo y que disfrutaba.
Lee Hanju era un alfa de veinticinco años, su pareja desde hace tres años y la persona que había arruinado su vida por completo, pero que irónicamente, era su pareja.
Juyeon recordaba perfectamente el día en el que decidieron formalizar su relación, pensaba que las cosas serían excelentes y que ambos podrían ser una pareja llena de amor y empatía, como normalmente una relación amorosa debía ser.
Pero había estado muy equivocado, siendo su relación todo lo contrario a lo que él había querido en un inicio.
No sabía qué era lo peor de todo, si el hecho de que su vida era un desastre o el que fuera un desastre por culpa suya, ya que no hacía nada significativo para mejorarlo.
Jadeó cuando sintió su marca picar, comenzando a rascarla sin cuidado, sintiendo dolor en la zona, pero no dándole la importancia que merecía.
Su marca era una de las cosas que más odiaba en el mundo, ya que era fea y había sido hecha con tanta agresión, que no se veía ni siquiera bien cicatrizada, cuando ya tenía más de mucho tiempo con ella y sin renovar.
―Se me olvidó colocarme la pomada, mierda―se maldijo en voz baja mientras se acomodaba en el asiento del transporte público, comenzando a revisar en su mochila y notando que no había llevado el ungüento―Lo que faltaba.
Las marcas de unión normalmente lograban cicatrizar correctamente al poco tiempo de ser realizadas, quedando como una marca rosa e incluso bonita en el cuello del omega. Pero cuando la marca se realizaba de forma incorrecta o sin el consentimiento de una de las partes, esta no lograba cicatrizar bien y se mantenía de una tonalidad roja y con una piel seca y maltratada.
Por más que intentara hidratarla, esta no se vería mejor, pero Juyeon intentaba pensar que no todo estaba mal.
Vio una notificación en su celular que le hizo sonreír ligeramente, en donde uno de sus únicos motivos para seguir le había escrito un mensaje.
Kakaotalk.
Dae❤️:
¿Ya casi vienes? Te extraño:c
No es normal que no nos hayamos visto en un mes y todavía que no me dejes llamarte, pensé que me habías comenzado a odiar por algo que hice sin saber o algo así.
Pero bueno, te estoy esperando en la cafetería, la que está junto al edificio de medicina. Te estamos esperando ambos❤️
09:20 am.
Hizo una pequeña mueca, porque haber dejado de hablar con sus dos únicos amigos por tanto tiempo, era algo que no le había dejado tranquilo en absoluto y que le había causado mucho daño por un tiempo.
Hanju era alguien bastante celoso, en especial con otros alfas, por lo que la presencia de la pareja de Dae era algo que le generaba problemas, tanto a su pareja por sus celos sin sentido, como al mismo Juyeon por tener que aguantar las quejas y gritos del otro, por lo que había preferido alejarse lo más posible.
Los evitaba por la universidad, siendo una ventaja el que ninguno estudiara la misma carrera y les hablaba poco o nada por mensajes. Todo porque tenía un moretón en su ojo derecho del tamaño de una bola de goma, por lo que prefirió alejarse a tener que inventar excusas que, probablemente, no justificaran realmente la magnitud.
Kakaotalk.
Yo también los he extrañado y lo lamento, necesitaba un tiempo alejado de todo, pero no han hecho nada malo.
Ahora voy, llego en unos cinco minutos.
9:22 am.
El único que hacía las cosas mal era él, a su criterio, por lo que no quería que sus amigos se sintieran mal por una tontería como la que había pasado.
Sabía que no debería considerarlo una tontería, pero no podía darse alivio de otra forma.
Cuando llegó finalmente a la universidad, trotó hasta la cafetería principal, en donde Dae y su pareja se encontrarían.
Realmente no tenía ninguna tarea que hacer, todas las había realizado, pero si le decía a Hanju que iría a ver a sus amigos, no lo dejaría ir o lo seguiría hasta la universidad.
Sonrió en grande cuando los vio a lo lejos, el omega rubio levantando su mano para que pudiera verlo desde la distancia, moviéndola de lado a lado para saludarlo al mismo tiempo.
― ¡Juyeonie! ―chilló emocionado cuando el castaño estuvo más cerca, levantándose de la banca para poder abrazarlo, haciendo que el mencionado sonriera encantado.
Los había extrañado mucho y se odiaba por no poder decirles lo que le sucedía. No se sentía con el valor para hacerlo.
―Hola, Daenie―lo abrazó con fuerza igualmente, suspirando ante el sentimiento de un abrazo reconfortante, lo que había necesitado en aquellos días―Los he echado de menos.
―Nosotros también―dijo el rubio mientras se despegaba ligeramente, dándole una sonrisa, en la cual se podía notar algo más que felicidad.
Juyeon vio de reojo a Kyubok, quien se había levantado de la banca también para abrazarlo, haciendo que el castaño soltara una risita por el movimiento rápido que comenzó a ejercer sobre ambos, haciendo que notara lo emocionado que estaba de verlo finalmente.
―No nos alejes tanto tiempo de nuevo, realmente nos hace falta estar contigo―pidió, Juyeon teniendo que soltarse un poco del abrazo, porque aunque le encantara el sentimiento de este, no podía permitirse oler a otro alfa que no fuera Hanju.
A él no le importaba, pero a su pareja sí y no quería tener problemas.
―No quiero hacerlo de nuevo, me encanta estar con ustedes―sonrió igualmente, separándose finalmente para que pudieran sentarse nuevamente en la banca.
Dae notaba que las cosas no estaban del todo bien, pero tenía miedo de que Juyeon se enojara con él si le preguntaba sobre algo, pero realmente su aspecto no era el mejor.
― ¿Cómo has estado estos días? ―preguntó sin dar demasiados detalles sobre su curiosidad.
―Bien, las cosas un poco complicadas por la universidad, pero todo bien―mintió, mostrando una sonrisa que llegaba hasta sus ojos y no porque fuera sincera, sino porque dominaba sus gestos a la hora de mentir sobre su estado.
― ¿Estás seguro? Te notas muy cansado y tus ojeras están más marcadas―habló el pelinegro mientras lo veía con ojos preocupados, haciendo que Juyeon juntara sus propias manos debajo de la mesa, nervioso.
―Lo sé, he tenido muchas tareas últimamente, pero voy logrando salir poco a poco.
Mentira.
―Juyeonie, tu marca se está colocando gris―dijo Dae, haciendo que el mencionado apretara los labios, nervioso― ¿Seguro que todo está bien?
Era una oportunidad para poder decir lo que realmente pasaba, podía hacerlo.
―Es solo que no hemos tenido tiempo para…ya sabes, renovar―se encogió de hombros.
En ese momento, los ojos del castaño se colocaron sobre la marca de su amigo, la cual se encontraba rosada y completamente sana, sin ninguna mancha gris e incluso viéndose hermosa en la piel contraria. Aquello lo hizo sentir mucho más inseguro, sabiendo que su marca jamás llegaría a verse así, sino todo lo contrario.
―Estamos preocupados por ti, Juyeonie―el omega colocó sus manos sobre la mesa, para intentar tomar las del castaño, quien las dejó salir hasta la mesa―Has cambiado mucho en estos años, te notamos con menos ánimos e incluso mucho más delgado y tu marca está gris. Te alejas de nosotros de repente y sabemos que esto no es normal, al menos no viniendo del Juyeonie que conocemos desde el instituto.
Se sintió un poco presionado en ese momento, como si debiera decirle todo a los chicos, pero el miedo de que las cosas salieran mal era mayor o que, después de sacar a Hanju de su vida, ellos lo abandonaran y quedara completamente solo.
No podía pensarlo siquiera.
― ¿Para esto era la visita de hoy? Porque si es así, es mejor que me vaya―se quejó, separando sus manos de las contrarias, no teniendo ganas de escuchar más―Estoy bien.
La pareja se alertó por aquella reacción, por lo que el omega rubio habló rápidamente.
―Si Hanju te hace algo, si él te daña y te obliga a mantenerte callado, puedes decirnos―le suplicó, haciendo que el castaño soltara un bufido y se levantara de la banca, tomando rápidamente sus cosas.
―Gracias por preocuparse, pero no es necesario.
Su muñeca fue tomada rápidamente, haciendo que dirigiera su vista molesta al dueño de la mano, el rubio intentando que no se fuera, porque no querían perder el contacto con él nuevamente.
―Lo sentimos, no cuestionaremos más. Por favor, no te vayas―pidió con ojos brillosos, haciendo que Juyeon se mordiera el labio inferior, no queriendo quedarse más, pero tampoco queriendo irse tan pronto después de tanto tiempo.
Soltó un suspiro, sentándose nuevamente en la banca, haciendo que la pareja se sintiera un poco más aliviada, pero no demasiado.
Intentaron cambiar lo mejor posible el tema de conversación, comprando pizzas en la cafetería y sodas para comer, Juyeon diciendo que no podía comer mucho porque tendría que ir a almorzar a casa, pero finalmente comiendo unos trozos, no queriendo que más preguntas salieran a flote.
Dejó de lado el pensamiento constante de ser controlado y disfrutó el momento, riendo de forma sincera e incluso preguntando más sobre lo que había sido de la pareja, quienes recientemente se habían mudado de edificio por algunos problemas en el anterior, por lo que ahora estaban más cerca de la universidad.
―Puedes ir a nuestro departamento cuando desees, siempre estarán las puertas abiertas para ti. Nos hubiera gusta que llegaras antes, teníamos al cachorrito de los padres de Kyubok, un poodle―sonrió Dae, haciendo que el omega castaño sintiera tantas ganas de ir, que de no ser porque tenía que irse a su propia casa en cinco minutos, les hubiera pedido ir ese mismo día.
― ¿Es complicado tener un cachorrito? ―habló ilusionado, haciendo que sus amigos asintieran.
―Creo que lo más complicado es si pipí, pero hemos…
En ese momento el celular de Juyeon comenzó a sonar, viéndose en la pantalla el nombre de Hanju, haciendo que la pareja se pusiera alerta, incluso sintiendo sus pelos de punta ante el nombre de esa persona.
A la pareja jamás les había agradado Hanju, primero porque era mucho mayor que Juyeon, con veinticinco años actualmente. Segundo, porque jamás se había mostrado amistoso ante ellos, notándose lo posesivo que era con Juyeon, incluso antes de ser pareja oficialmente.
Siempre le habían dicho a su amigo castaño que lo mejor era alejarse de él, porque se le notaba que era alguien bastante inestable, alguien con el que era mejor no tener una relación cercana. Pero siempre pareciera que el enamoramiento le ganaba la razón al omega castaño y en ese entonces lo seguían pensando.
Solo que, en esos momentos, todo se notaba peor, en especial por el aspecto del omega.
―Oh, esperen un momento―pidió, tomando rápidamente su celular, para contestar―Hola, hyung.
― ¿Dónde estás?
―En la universidad, estoy a punto de salir hacia casa―contestó ligeramente nervioso, manteniendo su vista sobre sus propias piernas.
―Tengo hambre, apúrate.
―Voy, llego en cinco minutos.
La llamada finalizó, Juyeon despegando su celular de su rostro y viendo el fondo de pantalla, apretando ligeramente el celular.
―Bueno, tengo que irme, chicos. Me encantó verlos de nuevo y salir, espero que pueda repetirse pronto―dijo mientras recolectaba la basura de la comida, para poder dejarla en el bote para basura.
― ¿Te gustaría que te llevemos? Trajimos el auto―Juyeon negó rápidamente, levantándose de la banca para lanzar la basura, regresando solo para despedirse.
―No, gracias. Nos vemos pronto, viajen con cuidado―se despidió rápidamente, dando una pequeña reverencia y retomando su camino hasta la salida de la universidad, porque tenía el tiempo en su contra.
No se había tardado tanto, su alarma para las doce ni siquiera había sonado.
Dae se sentó nuevamente en la banca mientras suspiraba, sintiéndose tan confundido en esos momentos, que no lograba siquiera mantener la sonrisa que había colocado con su castaño amigo.
― ¿Qué podemos hacer? Definitivamente algo pasa y no es nada bueno―habló bajo, su pareja igualmente manteniendo sus ojos por donde se había ido el mencionado.
―Esa marca gris y su miedo al hablar sobre Hanju nos da mucha información, cariño. Tenemos que conocer un poco más sobre esto e incluso buscar pruebas para poder hacer algo al respecto, porque esto no se va a quedar así―el omega rubio asintió decidido, acomodándose para poder quedar frente a frente con su pareja.
―Tienes razón, como sus amigos no podemos quedarnos con las manos atadas, en especial cuando es tan notorio su deterioro con el tiempo―asintió decidido.
―Bien, haremos lo mejor que podamos para ayudar.
···
Se roció de un supresor en aerosol cuando entró al ascensor, agitándose para que este se dispersara y quitara el olor de Dae y Kyubok de su cuerpo y que no supiera que había estado con ellos o con alguien, cuando había dicho que solo iría a la biblioteca.
Cuando llegó al departamento, se quitó los zapatos, sintiendo la mirada de su pareja a lo lejos.
― ¿Por qué te tardaste tanto? ―preguntó bruscamente, Juyeon caminando rápidamente hasta él y dándole un beso en la mejilla, para después dirigirse rápidamente a la cocina.
―Intenté venir pronto, tuve que leer un poco más para comprender el tema, pero logré terminar―dijo, comenzando a sacar los materiales para hacer el almuerzo, ni siquiera sabiendo qué iba a preparar― ¿Te gustaría comer algo en específico?
El alfa entró a la cocina, analizando el cuerpo contrario con lentitud.
―Quiero carne de cerdo y res, con arroz y kimchi recién preparado―se cruzó de brazos, viendo cómo el omega se daba media vuelta.
―Oh, pero tardaría mucho en hacer el kimchi y no tenemos los materiales necesarios.
―No me importa, puedes ir a comprarlos―se encogió de hombros―Igualmente te gusta tanto salir, así que puedes hacerlo para comprarle comida a tu alfa, quien te mantiene y quien es el único motivo de que tu patética vida tenga algo de sentido.
Juyeon respiró hondo, sintiendo sus ojos picar ligeramente, pero asintiendo.
―Iré por los ingredientes, regreso pronto.
Su vida era un bucle dañino del cual le daba miedo salir, sintiendo que no tendría el apoyo necesario, además de considerar que la marca en su cuello era aquello que lo condenaría a mantenerse a su lado, como si fueran unas esposas indestructibles contra sus muñecas.
Aunque sintiera que sus amigos podrían ser un apoyo para salir, también sentía que no lograría desenvolverse en la vida sin alguien, aunque sonara patético.
Su confianza se había deteriorado completamente, no logrando reconocerse a sí mismo.
Consideraba que aquello era algo que se merecía, que se había ganado al confiar ciegamente en Hanju y permitir que siguiera considerándose el dueño de su vida, aún cuando sabía que aquello era totalmente falso.
No se entendía y en muchas ocasiones no quería hacerlo, solamente quería evitar la mayor cantidad de problemas posibles, siguiendo con su vida de esa forma y esperando que algún día las cosas mejoren para él, aunque cada día aquello se escuchaba como un sueño demasiado fantasioso, que probablemente jamás podría cumplir.
Esperaba estar equivocado.