Thomas vivía en un apartamento con vista a la playa, a un par de calles de mi trabajo. Pudimos incluso ir caminando, pero él llevo a relucir un increíble Porsche n***o. Si yo tuviera ese cochazo iría hasta la esquina con él. Su apartamento era como lo esperaba. Todo decorado con colores masculinos y sobrios, era lindo aunque algo ostentoso para mi gusto. Thomas tenía mucho dinero, y adoraba gritarlo a los cuatro vientos. Creo que por eso me sorprendió que supiera cocinar. Uno esperaría que la gente con tanto dinero tuviera empleados para todo, a todas horas. Al entrar, el olor a condimentos inundaba el lugar. — Solo faltan las tortillas y podremos comer — tomo mis cosas invitándome a pasar —. Deje todo preparado... ¿Tienes hambre? — Muero de hambre —afirme. Casi no había comido en t

