—Entonces… ¿estoy embarazada? —preguntó Esmeralda en voz baja al ginecólogo, aún con la prueba positiva temblando entre sus dedos. El ginecólogo la miró con una sonrisa serena. —Todo indica que sí. Pero para estar completamente seguros y estimar el tiempo de gestación, vamos a hacer una ecografía transvaginal. Es lo más preciso en estas primeras semanas. Esmeralda asintió sin decir nada. Rafael, sentado a su lado, apretó su mano con ternura. La emoción le latía en la garganta, pero aún no se atrevía a decir nada. Minutos después, Esmeralda se acomodaba sobre la camilla, vestida con una bata hospitalaria. Rafael permanecía junto a ella, con los ojos clavados en el monitor, incluso antes de que comenzara el procedimiento. El médico hizo los preparativos con cuidado, colocó el gel y lueg

