El león gris.

1833 Words

Los pasillos del hospital estaban en silencio, pero el ambiente ardía. No era el tipo de silencio pacífico, sino ese espeso, incómodo, que se cuela entre las paredes cuando hay demasiado dolor para expresarse en palabras. Vicente Altamirano caminaba con paso firme, impecable como siempre, el abrigo oscuro sobre los hombros, el rostro grave. No mostraba una sola g****a. Su postura, su elegancia, su contención… eran perfectas. Como si el sufrimiento tuviera que seguir el protocolo. Había esquivado a los periodistas en la entrada con un par de gestos tajantes. Su jefe de seguridad había bloqueado las cámaras. No permitiría que lo grabaran. No todavía. No así. Esta visita era otra cosa. Algo que debía parecer genuino. Ahora, avanzaba por los corredores del hospital como un padre. Como el hom

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