Podemos ir a mi apartamento...

1157 Words

El despacho de Casimiro estaba en silencio, salvo por el golpeteo suave de sus dedos contra el escritorio. El sonido era constante, como un metrónomo impaciente. —¿Y Castañeda? —preguntó, sin mirar al hombre que tenía delante. —Revisamos todo. Registros, cuentas, movimientos. El tipo tiene el expediente más limpio que he visto en años. Casimiro sonrió… pero no era una sonrisa amigable. —Demasiado limpio. Eso nunca es buena señal. El otro hombre no respondió. —Nadie llega a mi puerta con una sonrisa perfecta y ganas de ayudar sin tener un precio oculto. Nadie. A menos que sea un idiota… o algo peor. El reloj marcó un minuto más. Casimiro se levantó y caminó hacia la ventana, abriendo apenas una r*****a de la persiana. —Quiero que lo sigan. Discretamente. Si este tipo está jugando d

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD