La cena transcurría en armonía, como tantas otras noches en la elegante casa de Zoe y Patrick Wells. Los muchachos habían salido al cine. La mesa de roble estaba dispuesta con detalles sencillos pero refinados. Velas altas, platos humeantes, copas a medio llenar. Afuera, el viento soplaba con suavidad, arrastrando el murmullo lejano de la ciudad. Zoe bebía un sorbo de vino mientras escuchaba a Violeta hablar de la última reunión con un grupo de madres sobrevivientes de violencia. Patrick, elegante como siempre, cortaba su filete con precisión. Sophia se había quedado con sus padres, jugaba distraídamente con su ensalada, revisando su celular bajo la mesa, como si algo la inquietara sin saber qué. Entonces se detuvo en seco. El teléfono vibró, y un video comenzó a reproducirse automática

