Capítulo 1 El socio de mi padre

1440 Words
Narra Anya Dos años después… Mis padres fueron invitados a uno de los eventos que hace una empresa llamada “Castle y Asociados” a decir verdad no estoy interesada en ir, seguramente debe ser una de esas fiestas aburridas con personas adineradas y gente de la edad de papá, sin embargo, por lo que ha dicho, su nuevo socio es joven, como de unos 30 años aproximadamente, y luego con las ideas de mi madre en que quizás conozca a buen partido ahí, saben muy bien que amo a Cristóbal, y pienso regresar a México y casarme con él como lo habíamos prometido. Y aquí me encuentro con mi progenitora en una de las tiendas de alto prestigio, buscando el vestido perfecto para la ocasión. – Mira mi niña, este se te verá sensacional. – dice mi madre con una clara emoción, lo que a mí me causa malestar. – Es hermoso, pero es carísimo. – digo en un susurro para que no me miren como un bicho raro. – Anya, eso es lo de menos, sabes que el socio de tu padre costea todo esto, así que aprovechemos. – dice con seriedad y no me queda de otra. Una vez que compramos todo lo necesario y me refiero a accesorios como collares y bolsos, parece que al sr. Castle no le importa todo eso, o debe querer algo a cambio, ya que nada en esta vida nada es gratis. Habíamos comprado un vestido azul metálico con brillantes, unas zapatillas negras, una gargantilla, la cual pienso devolver. (…) Era el día del evento y mi madre me ayudó con el peinado, está en alto con unas ondas bien definidas, y mi maquillaje es ligero. Mi padre ya nos esperaba en la entrada de la casa, al mirarnos nos sonríe con amor. Mi padre ya nos esperaba en la entrada de la casa. – ¡están muy hermosas mis dos ángeles! – se acerca a nosotras y nos da un cálido beso en la mejilla. nos ofrece sus brazos y las dos los tomamos. Una limosina ya aguardaba a nuestra espera, un chofer, muy guapo, por cierto, nos abre la puerta, yo subo primero y después mis padres. Cierra la puerta y unos segundos después, se sube y comienza a manejar. Llegamos a un lugar muy impresionante, casi como las que sólo se ven en las películas. La persona que atiende nos pide nuestras invitaciones, mi padre se las enseña y nos deja pasar, una vez adentro, me quedé como estatua por la impresión del lugar, con unos pilares enormes que sostenían las estructura, los colores eran una combinación entre blancos marfil y dorados, al centro del salón había una estatua de hielo en forma de ángel y una mesa con bocadillos. – ¡Fernández! – dice un hombre como de 29 años, alto, de un cuerpo escultural, una barba sexy de tres días, ojos azules, guapísimo. Se saludan con alegría. – Castle. – debe ser el socio de papá. – ¿Quién es esta hermosa mujer? – dice mirándome fijamente y me siento sonrojar. – Ella es Anya, mi hija. – dice y le extiendo mi mano un poco nerviosa, él la toma con gusto y me deja un beso en ella haciéndome sentir una corriente eléctrica por todo mi cuerpo. – Es un placer, bella dama. – me mira con cierto deseo y eso me incomoda bastante. Aunque… su rostro se me hace familiar, pero ¿de dónde? – Anya, él es el sr. Donovan Castle, mi socio. – nos presenta y no deja de mirarme. – i…. igualmente. – digo nerviosa, pero trato de controlarme. – ¿Nos conocemos? – me mira como si tratara de recordar algo. – No lo creo. – frunzo el ceño y deja de mirarme. Yo estoy en las mismas. – Fernández, acompáñame, quiero presentarte a nuevos posibles socios. - Se despiden de nosotras y mi madre y yo vamos por bocadillos, mientras que un camarero nos ofrece bebidas, tomo un Martini, me como la aceituna y lo bebo de un solo trago. – Tranquila, te puedes ahogar. – dice mi madre con cierta preocupación. – Estoy bien. – digo forzando una sonrisa. – ¿Qué te tiene así? – pregunta con curiosidad. – Nada, es sólo que me pone algo nerviosa tantas personas. – no le diré que el sr. Castle me pone así y a decir verdad ni yo lo entiendo. – Muy bien. – dice sin creerme. ¡Vaya! Yo no debería estar aquí, pero fue petición del dueño. Las horas pasan y mi padre aún seguía platicando con un grupo de hombres incluso poco mayores al sr. Castle, y yo comenzaba a sentirme aburrida, cuando veo a un hombre como de 30 años, alto, ojos color miel, cabello castaño claro y cuerpo de dios griego, se acerca a mí con una sonrisa que enamoraría a cualquiera, pero no a mí. – Hola, buenas noches. – dice extendiéndome su mano a la cual recibo algo incomoda. – Buenas noches. – digo sonriendo cortésmente. – ¿Por qué tan sola? - ¿sola? Giro y no veo a mi madre, la veo con un par de señoras más o menos de su edad. ¿me dejó sola? ¡No lo puedo creer! – Bueno, yo… - no pude terminar de hablar, porque la voz de un hombre me interrumpe. – Anderson. – dice el sr. Castle fríamente y él lo mira con un poco de miedo. – Sr. Castle. – dice agachando un poco la cabeza. ¡Dios! Se ve que este hombre es muy imponente. Veo pasar a un camarero y lo detengo agarrando un vodka. No entiendo por qué me siento así con este hombre. Y la verdad no quiero investigar. El tal Anderson, se despide y me deja sola con Castle. – Acompáñame. – dice ofreciéndome su brazo, pero yo frunzo el ceño ¿Quién se cree? Lo tomo dudosa y me guía hasta un bello jardín iluminado y con hermosas rosas de varios colores. – ¿Qué hacemos aquí? – mi curiosidad me está carcomiendo. No dice nada, sigue caminando hasta llegar a un quiosco que esta algo alejado, se sienta en una banca y me hace señas para que me siente, así lo hago un poco distante de él, pero se acerca a mí y me toma por la cintura y el cuello y se acerca hasta que nuestros labios se unen en un beso muy apasionado, no pensaba corresponderle, pero me hace sentir en otro plano, siento su mano baja hasta llegar por debajo de mi vestido entrando a una zona peligrosa. – Estás... deliciosa – dice con la voz sexi y yo estoy sin habla por la sensación que me causa. De repente se detiene, se levanta y antes de irse me dice: – Por ahora no te haré mía, pero pronto lo serás. – sonríe con cierta lujuria y a mí me deja completamente confundida. ¿Qué quiso decir con eso? Regreso a la fiesta y mis padres esperan por mí, pero me miran con una sonrisa nerviosa, lo cual me extraña viniendo de ellos. Nos despedimos de todos y nos vamos a casa, nadie de los tres dice nada durante todo el camino. Llegamos a casa y me dan las buenas noches. – El sr. Castle me dijo algo que me dejó confundida. – digo deteniéndolos y me miran con preocupación. – ¿Qué te dijo? – pregunta mi madre un poco nerviosa. – Que pronto seré suya. – digo y los veo mirarse por un momento. – Hija… Dónovan me pidió tu mano en matrimonio. - ¡¿Es en serio?! – ¡¿Qué?! – tiene que ser una maldita broma. – Dijo que será por dos años y que sea una boda discreta. – no, no y no. – No puedo casarme con él, ¡Tengo novio! – digo alterada. – Es por el convenio que hicimos al fusionarnos con su empresa, al conocerte dijo que se había enamorado de ti. – dice mi padre tratándose de acercar a mí, pero me alejo. – ¿enamorado? ¿No será más bien un capricho? – digo molesta. – Hija, no digas eso. – esta vez habla mi madre. – ¿Y que hay con Cris? Yo lo amo y él a mí. – digo con lágrimas en los ojos. – Sólo serán dos años. – y si ¿no quiere dejarme ir? Esto no puede estar pasándome, no me puedo casar con un hombre al que apenas crucé palabras, no me pueden hacer esto. No a su única hija.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD