Sorpresa Cuatro meses después del nacimiento de su hijo, Amélie estaba disfrutando del sol de la mañana. La habitación estaba en paz debido a que Martha y Bea lo habían llevado de paseo con Connor. Aunque los desafíos de la maternidad eran constantes, sentía un amor profundo que le daba fuerza y el haber tenido a su hermano desde tan pequeño bajo su cuidado, le daba conocimientos y paciencia. La joven estaba concentrada en el libro que estaba leyendo cuando un golpe en la puerta la distrajo de la lectura. - Adelante... - dijo al visitante. George entró con una sonrisa enigmática. - ¿Todo bien, George? - le preguntó - ¿Rose y el bebé? - Si, todo bien. Rose y el bebé están durmiendo en nuestra habitación. Son unos osos esos dos. Mel rio con suavidad al escucharle. Desde que se había

