The Killer. Edel entra como si se tratara del mismísimo dueño, no me sorprende porque este siempre ha sido él. Extravagante, divertido y amable. Todo lo que no soy. Me llevo una mano a la cien dibujándome círculos con frustración, esta mañana me siguió hasta el trabajo, así que el hecho de que este aquí otra vez solo puede deberse a dos razones. Una que le encanta joderme, lo cual no es una sorpresa y dos, que hay algo mal con el negocio. -¿No vas a ofrecerme una bebida?.- cruza las piernas en el sofá frente a mi se ha quitado la gabardina y ahora solo viste su traje de dos piezas. -Si quieres tomar algo quédate en Blame, ¿Qué haces aquí?.- respondo con brusquedad. -Siempre me ha gustado tu hospitalidad.- se burla mientras hojea un par de libros en mi escritorio.- ¿Al me

