Lizy. Las anemonas siempre me han recordado a Kilian. Las use en mi primer recital de Ballet, estaban peinadas en mi cabello y caían como una bonita cascada por mi trenza, mi corazón fácilmente podía salir de mi pecho, estaba nerviosa y me dolían las mejillas de tanto sonreír, se supone que mi familia estaría sentada en la primera fila, sin importar cuanto estirara el cuello para verlos, no podía. -relájate Lizy, todos están ahí, incluso tita vino.- me tranquiliza Gisel. Lo sé, lo sé, pero todavía pueden irse, ¿verdad? Pueden llamar del hospital y yo quedaría aquí como una tonta. Mi nombre se escucha rebotando en las paredes del teatro y me obligo a salir con los reflectores sobre mí, sonrío todo lo que puedo cuando la música comienza a sonar suavemente, estoy nerviosa porque se qu

