Adaptarse o desaparecer

859 Words
Dos años después... Creí que al cerrar los ojos en ese horrible hospital sería mi fin, crei que de verdad moriria y mi bebé terminaría en un orfanato. Cuando recuperé la conciencia los doctores me dijeron que todo había sido parte de mi imaginación, que no había ningún Jake pero que harían lo necesario por tenerme consciente. Mi trabajo en la tienda fracasó un mes después del parto y la maquiladora donde conseguí empleo fue bastante bondadosa conmigo porque me permitió descansar un mes, durante ese mes hice pasteles y pude comprarle algunas cosas a Andrómeda pero el sueldo que tengo a penas nos alcanza para llegar a fin de mes y eso porque tengo doble trabajo. De cinco de la mañana a una de la tarde soy parte del grupo de operadores en una maquiladora y a las tres de la tarde hasta las diez trabajo en una tienda de helados. Haría lo que sea por Andy, espero que en un futuro no me reclame las carencias económicas porque eso no me lo perdonaría. Preferiría rendirme ante las humillaciones que intentó hacerme su padre al nacer ella antes que dejarla pasar carencias y que sean mi culpa. 4:00 de la mañana, es hora de despertar. Sofi va a la guardería hasta las 6:00 y una vecina que también lleva a su pequeño por pura diversión me hace el favor de llevarla. Me lavo el cabello, me pongo algo de brillo labial en la boca, trabajando en una maquiladora no es tan necesario el maquillaje pero lo es en la tienda de helados así que ahí si lo uso, me siento agotada al despertar pero justo al ver la sonrisa de Andy cuando llego en la noche me siento totalmente repuesta. Supongo que después de todo no fui tan linda como solía decirse... solo tenia suerte con el maquillaje y eso fue todo, un poco de suerte. -Ven con mamá -digo tomando a Andy de la cuna- te quiero. Mientras la cargo para llevarla con mi vecina me siento terrible con ella, le negaré conocer París, maldivas, Disneylandia y mil paraisos mas por defender un honor que ya ni siquiera se donde está. -Cuidala mucho -digo- volveré por ella al rato y procuraré pagarte por llevarla a la guardería. -Solo haz uno de tus maravillosos pasteles -dice sonriendo Sara, la vecina- y eso basta. Camino a la fabrica logro dormir en el autobus un poco mas, se acabaron las siestas hasta las diez de la mañana, ahora tengo suerte de dormir siete horas. Es agotador tener que hacer malabares con el dinero para que Andy viva bien. ha habido veces en las que no me alimento. En las esferas bajas no hay demasiado espacio para una economista que dejó los documentos en la casa del hombre que la destruyó. Algunas veces pienso en él y en lo bien que se sentía estar con él algunas veces pero esas veces se acabaron, yo tengo a Andrómeda y él un muy buen puesto en la empresa de mi padre. -Sofi -dice mi jefe justo cuando llego a la fabrica- tengo que hablar contigo. Espero que sea un ascenso. -Estás despedida. Mierda. No era un ascenso. -Pasa por tu cheque a recursos humanos, lo lamento, es recorte de personal. Me levanto sin saber muy bien a donde ir, yo, Sofia Summers, despedida. *** -Hola -digo llegando a la tienda de helados con buen semblante- está nublado ¿no? Que dia tan mas triste. Nina, la gerente se acerca a mi y por segunda vez en el dia escucho esas palabras "estás despedida" la recesión nos está matando a todos. Bueno, el lado bueno es que puedo ir por Andy a la guarderia, el malo es que no tengo empleo alguno. Recojo a Andy justo a las cinco. Camino con ella hasta la parada de autobus y justo al estar ahi comienza a llover. Saco mi paraguas pero no funciona asi que abro el de Andy y lo pongo sobre su cabecita. No me importa mojarme si ella está bien. No me gusta esperar el autobus aqui. Me molesta que pasen todos esos autos como si se creyeran los dueños del mundo y lo cierto es que en un abrir y cerrar de ojos dejan de serlo. La lluvia se pone mas fuerte pero yo no dejo de sostener el paraguas en la cabeza de Andy, no importo yo, ella importa. -Sofi -escucho que dice una voz- Sofia. Jake. -Sofia -dice bajandose del lujoso auto- hola, hola, te ves muy mojada, dejame llevarte a mi casa, puedo secarte y ver que estés bien ¿ella es...? Asiento con la cabeza. -Dejame ayudarte. Necesito ayuda. Subo al auto, modelo del año, asientos de piel, el usa un traje de marca, papá lo transformó en su mano derecha, supongo. -Estoy feliz de verte -dice- no tienes idea de lo mucho que te busqué. He dejado de escuchar lo que dice. Me siento demasiado agotada mental y emocionalmente como para escucharlo. Cierro los ojos pensando que es un sueño y voy a despertar pronto, despertare y tendré empleo, no estaré despedida y con el futuro incierto.
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