-Buenos dias -digo acercandole el desayuno a la cama- lo hice yo y no es por presumir pero siento que los hot cakes saben deliciosos.
Jake me mira con desconfianza, debería de estar en reposo por lo que me sucedió hace un par de días pero no me puedo quedar quieta, necesito hacer algo que me haga olvidar que estoy aqui porque averguenzo a mi familia.
-¿Tu cocinaste? -pregunta y asiento- de acuerdo, por lo general no desayuno antes de irme al trabajo asi que me bañare y si en serio quieres que los pruebe ponlos en un recipiente para comerlos camino al trabajo.
Asiento y camino hasta la cocina, supuse que haria eso asi que ya habia preparado su desayuno real y puesto en una bolsa de papel con un post it que decia "Je t'aime" que significa "Te amo". Aun tengo claro que no me ama, se que nadie se enamora de la noche a la mañana pero no importa, yo voy a amarlo hasta dentro de ocho meses que me de la patada fuera de su casa, se pondra feliz de mi sorpresa...
-Espero que te vaya bien -digo acercandole la bolsa- te quiero.
Eso último lo ha hecho torcer la boca de manera negativa, como si le doliera pero no debería ya que no tengo nada oculto hacia él, por primera vez en mi vida comienzo a querer a alguien de manera normal.
-No te metas en problemas -dice mirándome- hablo muy en serio e intenta guardar reposo, tienes un hijo que cuidar.
***
Caminar de un edificio a otro con un pobre pastel no es mision facil pero yo puedo hacerlo, puedo hacerlo por esta personita. Jake se va a enojar mucho si se entera de todo esto justo con las ordenes que ha dado el doctor pero no puedo evitarlo.
Mi idea nacio hace dos dias despues del ultrasonido, escuche a una pareja hablando de la ropa para el bebe y me di cuenta de que no tenia previsto eso a pesar de querer conservarlo asi que vender pasteles (Jacob dijo que estaban buenos asi que hay que ver si es real) es la opción posible. Con un poco (mucho) de esfuerzo voy a lograrlo.
Toco una puerta suplicando que sea mi dia de suerte, en realidad necesito un golpe de suerte.
-Hola -responde una señora- las exploradoras ya vinieron y compre galletas, marchate.
En realidad no me ha dejado hablar, yo solo pido dieciseis dolares por el pastel, me ha salido tres cuartos asi que lo considero justo pero no, las niñas exploradoras que no tienen necesidad de nada solo quieren vender sus galletas y ganar insignias, mi bebé necesita ropa.
Escucho a un señor contandole a su esposa que ha olvidado el mejor pastel de cumpleaños para ella en la oficina pero lo observo un poco mentiroso, cuelga y me acerco a él. Debo venderle mi creación pero al mismo tiempo suplico por no casarme con alguien como él.
-Le vendo este -digo acercandome- he escuchado su llamada y no le veo un pastel en la mano.
Por favor Dios, que compre el pastel, voy a ser mejor persona.
-Estas loca -dice mirandome como si fuera una cucaracha con un pastel en mano- asi que hazme el favor de salir de mi camino.
Tengo que hacer parecer atractivo lo que estoy ofreciendo, me estoy jugando a mi bebé.
-Usted no tendra pelea -digo y lo observo indeciso- ademas, no escuchar pelear a su esposa le sale tan solo dieciseis dolares.
Por favor, que este esposo desesperado se apiade de mi.
-¿De que es? -pregunta un poco animado- ella tiene ciertas alergias.
Le aseguro que no hay nada fuera de lo normal y le explico el sabor, luego añado:
-Es frio -digo- como su corazon al mentirle a su esposa, ella estara encantada.
Me mira con rechazo por las tonterías que he dicho.
-Damelo -dice dandome dieciseis dolares- y deja de actuar como si fuera pepe grillo.
Cuatro a nuestra cuenta pequeño bebé, es una manera bastante buena de verlo.
-Gracias -digo- felicitela por mi.
Camino hasta mi actual hogar, no se cuanto tiempo ha pasado pero ahi ya esta Jake y muy oportunamente yo vengo llegando de mi grandisima labor de ventas.
-Vendiste un pastel a dieciseis dolares -dice- dolares que eran mios, luego saliste aun cuando el doctor te dijo que no lo hicieras.
Y dale con lo del médico.
-Tecnicamente no -digo- cuando los encuentro ya no son tuyos, los encuentro en el piso del baño o la lavadora y a ti te corresponden doce, no dieciséis.
No soy idiota para las matemáticas, en realidad me encantan.
-¿Eso te da derecho a robarme? -pregunta indignado y noto que la conversación ya se torció, yo no soy ladrona- y a mentirme, cuenta eso.
No lo hice, este hombre tiene su brote de locura.
-Vendi un pastel -digo exponiendo mi caso- ofreci bastante en el edificio, en verdad debes confiar en mi, me buscaran para hacer un pastel.
Y pagaré tu estúpido dinero.
-Me pagaras con esos cuatro -dice con dureza- y te faltaran ocho.
Lo lamento bebé, tristemente no tenemos mucho de donde sacar dinero asi que forzosamente tenemos que dárselo.
-De acuerdo.
Los planes nunca resultan como creo que lo harán.
***
En los ultimos dos dias han venido tres personas del edificio buscando ese mismo pastel y ya he pagado mis ocho dolares, de hecho, estoy por entregar el tercero y obtener mis primeros cuatro dolares con un empleo de verdad y no regalado.
-Cuatro dolares -suspiro al cerrar la puerta- y nadie puede quitarnos esto.
Jake me ha estado mirando y eso me hace sentir rara, es un acosador o al meno asi me siento pero ya le demostré que puedo estar en la superficie, no soy inútil.
-Felicidades -dice- te has comportado como una empresaria.
Alguien toca la puerta y reconozco la voz, es la madre de Tyler, un niño bastante agradable que ama leer al igual que yo.
-Hola -dice con el niño en brazos- mañana es cumpleaños de Tyler y hace dias te vi con un pastel ¿podrias hacerme unos treinta cupcakes para mañana? Por favor acepta, te dare treinta dolares.
No creo que eso sea necesario, el material sale dieciseis, serian veinte mas bien. Estoy demasiado embobada como para darle una respuesta clara.
-Tomalos, espero verlos mañana antes de las cuatro.
Ahora tengo catorce dolares para mi bebe.
-Soy una empresaria -digo al cerrar la puerta- lo estoy logrando poco a poco.