Luego de un rápido saludo, fueron camino a la 5ta Avenida. A Leah le resultaba curioso cómo una ciudad tan grande como esa tuviera unas zonas tan contrastantes. Por ejemplo, en donde ella vivía, una zona más o menos residencial, repleta de coches y caos. Ahora, estaban en uno de los lugares más concurridos por los ricos y famosos. Un sitio repleto de tiendas de diseñador, hombres y mujeres elegantes, cafés y restaurantes para los paladares más exigentes. Todo aquello era un mundo que le hacía sentir que siempre estaba fuera de lugar. Despejó la mente cuando aparcó el coche. —Aquí es señorita. —Bien, muchas gracias. Salió de coche y se encontró con la fachada de lo que parecía un restaurante de larga data. No obstante, se veía elegante por lo que le alivió saber que iba acorde con el a

