En ese momento, Kilian se sintió vivo, realmente vivo. Su cuerpo generalmente frío, se volvió cálido gracias al contacto de Alissa y por supuesto debido a lo que ella le producía. Se miraban de frente, se volvían cómplices de la lujuria que transmitía el uno y el otro. Ella acercó sus labios a los de él para besarlo. Lo hacían con pasión, con desesperación. Cambiaron de posición. Ella quedó sobre la cama, tendida, mientras lo esperaba. —¿Confías en mí? —Sí. —Espera un momento. No dudó en responder porque ciertamente se sentía así. Entonces lo vio emerger de la oscuridad con un par de cuerdas. Extendió sus brazos y ató las muñecas a los postes de la cama. —Avísame si estás bien o incómoda. —Estoy bien. Siguió atándola hasta que sus extremidades quedaron extendidas. Ella estaba sonr

