Jack se asomó con desgano hasta que se concentró en un rostro hermoso rostro. Pensó que se trataba de su imaginación hasta que la vio acercarse poco a poco. Tenía un vestido n***o y sandalias altas. El cabello largo le caía sobre los hombros formando gruesos bucles en las puntas. El andar de sus caderas y las piernas era un movimiento hipnótico. Tuvo que espabilarse porque de lo contrario se vería como un chiquillo torpe. Al estar frente a él, se colocó al lado de Mark con un gesto cariñoso. —Ella es Amanda. Encontrarla fue un milagro para mí. Querida, él es Jack. Uno de mis hombres de confianza. Amanda extendió la mano y apretó fuerte la de Jack. —Mucho gusto. —El placer es mío, Amanda. Volvió a caer en el encanto y el brillo de su piel morena. Sus ojos grandes parecían absorberlo.

