— Aquí las cosas se hacen muy bien, siendo sincero. Se miraron por un rato hasta que él le tomó la mano. —Esto está un poco ruidoso. ¿Qué te parece si nos vamos a un lugar un poco más tranquilo? —Estaría encantada. Él la ayudó a bajarse. Pudo sentir la suavidad de la piel de sus manos, supuso en ese momento que sería lo mismo el resto de su cuerpo. Caminaron entonces hasta la salida. Un gran coche n***o los esperaba en la entrada. —Esto sí que es un servicio de calidad. —Y es sólo el principio. Antes de subir con ella, le ordenó a uno de los guardias que lo llamaran en cuanto surgiera algún inconveniente. El trabajo siempre tenía un lugar importante, siempre. El chófer pisó suavemente el acelerador y los llevó hacia la casa de Reysiel. Pasaron por las calles más lujosas de la ciuda

