Así pues que sin más preámbulos se lo llevó a la boca. Luego de un beso, ella lo introdujo lentamente dentro. Dejó caer sus manos y las apoyó sobre los muslos. Su cabeza hacía un movimiento suave y uniforme, hasta que se encontró más segura de sí misma y lo hizo con un poco más fuerza. Él la tomó después para que fuera más profundo. Al lograrlo, exclamó un gemido tan sexy que hizo sonreír a Leah. Ella, internamente, también descubrió que disfrutaba dar placer con su boca, no sólo por los gestos de él sino también por las sensaciones que percibía entre sus labios. Desconocía que, además, esto era uno de los tantos gestos de sumisión. Continuó hasta que él volvió a tomarla. Quería metérselo con urgencia por lo que hizo que quedara de espaldas a él. Las manos de ella se apoyaron sobre la pa

