La noche estaba envuelta en un aire de emoción y expectativa. La casa de Flavio, ahora heredada a Natalia, lucía impecable bajo la luz de la luna, con lámparas cálidas que iluminaban el jardín y una decoración cuidada en cada rincón. Bibi, Sabrina y Susi habían trabajado toda la tarde para dejarlo perfecto. El evento prometía ser inolvidable, una despedida de soltera conjunta para Natalia y Elisa, quienes se casarían al día siguiente. —¡Esto tiene que quedar espectacular! —exclamó Bibi mientras ajustaba un arreglo floral sobre la mesa principal del jardín. —Ya basta, Bibi, si sigues moviendo las cosas, nunca terminaremos —protestó Sabrina, intentando conectar una hilera de luces que colgaba entre dos árboles. —No puedo evitarlo. Quiero que Natalia y Elisa recuerden esta noche para

