Capítulo 12. Líbrame del agua mansa

1252 Words
Victoria ahora entendió el aspecto de ñoño, Stefan fingía ser un tonto y vaya que lo hacía excelente. —Bueno hija, después de andar con un bartender pobretón afrodescendiente por fin estás pensando —Exclamó Tania alisando su cabello alrededor de la cara. — ¡Mamá! No lo puedo creer… —gritó Victoria ahora escandalizada por la actitud de su progenitora. — ¿Qué quieres que te diga? En estos tiempos hablar de razas es muy delicado, Victoria…, pero era obvio que echarías a perder la genética de tus hijos, Stefan es mejor elección, aunque no si salen cortos de entendederas —argumentó con una mueca—… Bueno, igual es mejor Stefan, yo no me imagino como abuela de un carboncito... — ¡Cállate madre! —Exclamó Victoria furiosa. —Sí, es mejor, ese bartender ya es pasado, no querrás hacer enojar a tu novio. —Tú me has hecho enojar a mí, no puedo creer que te extrañaba. —Victoria, por una vez en la vida escucha a tu madre, con este hombre serás más rica que Rebeka Larsson; esa niña tiene también un gusto terrible, pero al menos el empleaducho de su familia terminó siendo hijo de uno de los hombres más ricos de Europa. —Sí, es definitiva no extrañaba tu sutileza… —indicó Victoria con sorna y Tania continuó como si no escuchara quejas. —Tu novio me ha dicho que viajarán a Rusia y se instalarán allá, y que no puedo decir nada a nadie de ti, porque se supone que te retiras de las pasarelas de la mejor manera posible. Después del escándalo que armaste, es mejor que te den por muerta. — ¿Qué escándalo? —Hija, te fuiste con el ex de tu amiga Rebeka y yo denuncié al mundo entero que te había secuestrado, y tú de fiesta, qué vergüenza… — ¡Qué! Eso no pasó así. —No importa ya, eso es agua pasada y no debes nombrar a los hombres de tu pasado; recuerda solo se nombran el primero y el último. —Claro, como olvidar tus sabios consejos. —Deberías escucharme para variar. Ahora estás con Stefan que te acepta después de todo lo hiciste en tu loco pasado; estás mejor que tu amiga Rebeka, me gusta que ya no sea tu amiga, al ver a tu bello novio y el suyo la golpee, querrá quitarte a tu tonto. —Mamá, Stefan no es tonto, no seas ilusa —expresó Victoria harta. Tania sonrió. —Es mejor que le tengas cariño al idiota, pero él mismo reconoce sus limitaciones, me ha dicho que prefiere no dejarse ver por la farandula porque lo criticarían, que has aceptado desaparecer del foco por amor a él —Tania se acercó y le susurró—. Le dio a tu padre una insólita cantidad de dinero, y dijo que era para entrar a la familia. —Lo que te faltaba, deshacerte de mí de gratis era fácil, ahora que te dieron dinero más fácil me vendes. Supongo que es mejor que el mundo me crea muerta. —Has cometido errores Victoria y empezaban a verse, tarde o temprano te iban a descubrir drogada o muerta —Tania se acercó a decirle en el oído—. Creo que es muy probable que te pida matrimonio —susurró y se despegó—, cualquier madre lo preferiría antes de enfrentar al mundo con una hija muerta por adicción. —Mamá, cállate un momento y escúchame, yo no me quiero casar, debes ayudarme a salir de aquí. Tania no entiende la urgencia de su hija, o como siempre prefiere no escucharla. —Deja de sabotear tu vida, ¿qué importa que sea tonto? Mejor de manejar, además me parece que es guapo, solo debes quitarle la gomina del cabello y ponerle unos lentes de contacto. —Mamá, al menos prestame tu teléfono. — ¿Pero qué te pasa Victoria? No tengo mi teléfono, nadie puede entrar con teléfonos a la casa, Stefan protege su intimidad y mejor así, al parecer solo es inteligente detrás de una computadora. Victoria se desplomó. —Idiota el que se coma el cuento —dijo con ironía y Stefan regresó. —Victoria, ven a conocer a mi madre. —Vamos Victoria, no hagas esperar a tu novio —la haló su madre y se la entregó a Stefan como si fuera el altar. Victoria entró a la casa del brazo de Stefan, esto era una mansión llena de lujo con varios iconos religiosos en las paredes con marcos dorados. Se notaba la opulencia de la Rusia antigua. Stefan orgulloso exhibía a Victoria como si fuera un trofeo a los invitados, se desvivía por alimentarla metiendo en su boca aperitivos, incluso algunos caían al suelo y ella debía estar atenta a que no la ensucie; casi no le permitió hablar y ella mortificada tenía el estómago cerrado. —Es suficiente Stefan —manifestó Victoria a punto de vomitar y la salvó la madre de Stefan y su hermana que llegaron a recibirla con una sonrisa. —Victoria, me alegra tanto que mi hijo y tú se hayan encontrado, como si el destino los hubiera marcado —dijo Anka con una gran sonrisa. —Ni se imagina mi suerte —masculló Victoria y Stefan le dio un beso en los labios, ella resistió para no empujarlo. —Seguro ambos son afortunados. —Stefan dice que se conocieron en el mar, ¿cómo fue? —Preguntó Adriana la hermana de Stefan —Digamos que me atrapó —contestó Victoria mirando a Stefan. —Ella es mi sirena, al principio imaginé hacer experimentos científicos con ella, no imaginaba que pudiera existir una chica que me hiciera sentir tantos sentimientos —acotó Stefan y Victoria lo miró con entrecerrando los ojos. — ¿Qué les parece si vamos a Los Hamptons?, quisiera tener a mis hijos de vacaciones —propuso Anka. —Tengo mucho trabajo mamá —respondió Stefan de inmediato—, ya casi descubro una variable en el genoma de los leones marinos, yo prefiero a las focas. Victoria lo miró espantada y volteó a ver a su hermana y madre, ellas no sospechaban nada, escuchaban las locuras de Stefan sin inmutarse. —Ay no… Dejame disfrutar de ti, conocer a tu novia —insistió Anka en súplica y tomó la mano de Victoria. —Ya la conociste —refutó Stefan—. Allí está su madre, deberías hablar con ella y dejar a Victoria, recomendarle tus cremas faciales. —Stefan, ¿me dejarás colgada? —inquirió Anka—. ¿Esos no son los modales que te enseñé? —. Y discúlpate con tu suegra. — ¿Por qué? —No se preocupe —contestó Tania tomando a Stefan del brazo—. Sé que él no tiene mala voluntad y que mi hija es feliz con él. Anka sonrió de nuevo con Victoria. —Ven, acompáñame, te mostraré mi casa —insistió Anka y Stefan tomó a Tania entre sus brazos. —Victoria, bailaré con tu madre, espero no lastimarla, regresa rápido. Victoria miró a la madre de Stefan con la boca abierta, imaginando que después de todo sabe lo despiadado que es su hijo. —Como te enseñé Stefan, eres un buen bailarín, solo no veas el suelo —le indicó Anka con cariño ajena a lo que sabe Victoria y se la llevó. Pero Victoria entendió la advertencia, debía tener cuidado o él le haría daño a su madre.
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