Capítulo 06. Las murallas que esconden los sentimientos

1243 Words
La voz de Stefan hizo a Victoria abrir los ojos. Él estaba muy cerca y observaba su cabello, sin poder evitarlo acarició una hebra al que le daba el sol. Victoria se levantó, le incomodaba la cercanía de Stefan. «Cálmate Victoria, que no se de cuenta de cuanto te asusta» Stefan la miró de arriba abajo, ella tenía un conjunto de yoga de short y blusa que mostraba el ombligo. — ¿No tienes frío? —Preguntó mirándola con lascivia. Victoria se puso una franela ancha para cubrirse, estaba acostumbrada a la lujuria en la mirada de los hombres que la rodeaban, pero a Stefan le tiene miedo. Se sentó en una banca de metal más allá junto a la caminería para alejarse de él, fingía estar tranquila, pero su corazón late a millón. — ¿Ya me llevarás con mis padres? —Inquirió Victoria tratando de mantenerse optimista. Stefan negó con la cabeza y se sentó a su lado. —Me han dicho que tu avance es notable. —Y te lo agradezco, ojalá tenga la oportunidad de hacer algo con mi nueva vida —musitó Victoria con esperanza de que Stefan no la mate. —Quiero darte la oportunidad, pero primero debes venir como mi novia al cumpleaños de mi madre. —Quieres que finja solo en el evento ¿cierto? —murmuró y detesta que se le quiebre la voz. Estefan subió los hombros ajeno al asco de Victoria. —No debería ser algo difícil, es una fiesta de alta sociedad, debes haber ido a miles. —Tampoco sería la primera vez que finjo una sonrisa —expresó Victoria en voz baja sin saber porqué reveló sus sentimientos. — ¿Por qué fingías antes? —Preguntó Stefan interesado—. ¿Acaso no tenías la vida soñada de una mujer de tu edad? Victoria lo observó atento a sus respuestas y en vez de mandarlo al diablo como haría con cualquiera que no teme que la mate, le contestó en voz baja: —A mi madre le encanta el glamour y las cámaras, cada cumpleaños hacía una fiesta donde demostraba tener una familia perfecta, muchas veces la veía solo ese día en el año. —No tienes una buena madre, pero la mía sí es buena —contestó Stefan en voz baja mirando el riachuelo. Victoria negó con la cabeza sin poderlo creer. — ¿Por qué eres como eres entonces? Stefan sonrió de lado. — ¿Cómo soy? —Preguntó retador. «Un sanguinario mafioso y asesino» Victoria no lo diría en voz alta, por supuesto; en cambio contempló que era mejor jugar a ser su amiga, pero al ver su sonrisa burlona entendió que era imposible que él confiara en ella. «Qué carajo, igual estoy muerta» —Tienes una vida inventada, pero ¿cuál de las dos? ¿Eres Stefan o eres Franco? Stefan se quedó mirándola y ella desvió la mirada, quería quitarse del lado de él, pero no quería demostrarle miedo. —He sido desde hace tiempo ambos hombres, creo que siempre estoy actuando un papel —musitó él más para sí mismo. Victoria no lo miraba cuando respondió: —Yo por mucho tiempo sentí lo mismo y puede ser divertido, pero entonces conseguí a alguien con quien podía ser yo misma… Victoria calló al darse cuenta que hablaba de más, este lugar la ha hecho abrir a sus problemas, pero Stefan no era una persona para compartir sentimientos. —Sencillamente es algo peligroso dejarse ver sin murallas —murmuró él ensimismado, Victoria volteó a mirarlo, de nuevo estaba muy cerca de ella, ya no lo soportó y se rodó en la banca un poco más lejos de él. Stefan se levantó y cubrió su rostro con el del despiadado Slashdot. —Vendré por ti en quince días, y se fue sin más. Victoria cerró los ojos y respiró profundo, aliviada de que se fuera, al menos por unos días. Claro que se estaba esmerando por encontrar la manera de escapar, pero aunque el lugar era de lo más hermoso y con comodidad, era una fortaleza. Aunque Victoria no veía a Stefan, seguía cautiva de él. Luciano llegó a New York y visitó a Slashdot en una de sus casas. Stefan respiró profundo para soportar al demente. —Franco, hermano… —Luciano de Luca se acercó a él y le dio un abrazo masculino con palmada en la espalda—. Que bueno que pudiste salir ¿Qué hiciste con Victoria? Stefan ocultando su rabia apretó los puños. —Me hicieron caer de un acantilado, perdí mucho de mis hombres y no es la primera vez que pierdo dinero por tu culpa y me preguntas por una zorra —espetó completamente metido en su papel de Franco Slashdot. A Luciano se le tiñeron las mejillas. —Reconozco que he metido la pata. —Tu padre te lo arrebató todo, me dijiste que en Milán tenías el control y resulta que ahora eres el más buscado de Europa. —Es cierto que mi padre me arrebató todo, estoy quebrado y ahora quiero vengarme. —Pudrete Luciano, tengo que solucionar mis propios problemas. —Franco, por favor, estamos en New York, aquí tengo amigos que mi padre no conoce, en Europa él tiene todo a su disposición, no aquí, pronto volveré a ser Halcón. Stefan se echó a reír. —Sigue soñando, ahora Halcón es el tal Diego que está muy feliz follandose a la mujer que no pudiste comerte. A Luciano se le transformó el rostro y murmuró varias veces el nombre de Rebeka, luego de vuelta en la realidad exclamó. —Entregame a Victoria, ella será nuestra declaración de guerra… —Un momento infeliz —le interrumpió Stefan—. Tú tienes una guerra contra tu padre, a mí solo me ha costado dinero. —Te pagaré Franco… —Olvidas un detalle importante, ¿cómo le harás saber que tienes a Victoria? Michael Herrera podrá ser un huérfano sin educación, pero es un hacker competente, solo conseguirás que te maten y te quiten a Victoria. —Debo hacer algo grande para que mi papá vea que soy capaz y me devuelva mi lugar como Halcón. —Largate Luciano. Luciano alzó las cejas. —Está bien, estás disfrutando de la mujerzuela —Luciano hizo una mueca grotesca—. La desgraciada está buenísima y tiene esa boca de labios apetecible, fantaseaba con que me la mamara. Stefan necesito de todo su autocontrol para no matar a Luciano en ese momento. —Tengo trabajo Luciano… —Franco, tengo un comprador que odia a mi padre, quiere armas rusas y tú consigues el mejor precio, será un estupendo negocio y te daré todas las ganancias. —Claro que me darás todas las ganancias, no tienes ni las armas ni los medios para hacer un negocio, es más no tienes nada, así te dejó tu padre, sin nada… Y todo por entregarle tu puesto a un par de huérfanos, supongo que él está falto de un hijo con pelotas. Slashdot pensó que Luciano se iba a enfurecer, pero se echó a reír, estaba por completo trastornado. —Ayúdame con este negocio y seremos socios luego, mi padre estará orgulloso. —Está bien Luciano, haz el negocio y te daré las armas y hombres. Luciano se fue muy feliz y Stefan sonrió. Fue a su escritorio y comenzó a teclear en la computadora. —A ver que haces cuando veas esto Michael…
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