—¿Qué haces aquí tan solo?— Minho se sentó junto a Minseok.— Hace frío y tú estás en esas fachas.— el alto chasqueó la lengua pero aún así se quitó su chaqueta y se lo dió para que se lo pusiera.
—No es necesario, estoy bien.— No lo aceptó y no era por orgullo o algo por el estilo, sino porque realmente no lo necesitaba.
—Bien, no insistiré porque casi se me congelan hasta las bolas.— de inmediato se volvió a poner su chaqueta.— En fin, ¿Por qué estar aquí en este clima?
—Necesitaba pensar.— miró hacia su reflejo en el agua.— Ya he perdido la cuenta de cuánto ha pasado desde que llegué aquí.
—¿Acaso estás llorando?— Minho se sorprendió ya que no sabe en qué momento el chico empezó a hacerlo.
—Creí que sería diferente pero no lo fué.— secó sus lágrimas y trató de sonreír pero fué en vano, no lo logró porque su corazón se sentía afligido e inquieto.
—Oh, vamos, no es cómo si hubieras cometido un pecado de muerte...— trató de animarlo.
—Tenías razón, estoy esperando un bebé.— el alto ya lo veía venir, sin embargo, se sintió mal por el gitano debido a que había escuchado rumores sobre Luhan y Taemin, rumores que afirmaban que ambos estaban reconstruyendo su vida tras la pérdida del heredero de su tribu.
—¿Y qué piensa Luhan?
—No se lo he dicho.
—¿Eh?— parpadeó pensando.—¡Ah, ya sé! ¿Tendrás a tu bebé y se lo darás a su padre cómo un regalo de cumpleaños?— Minseok lo miró, de algún modo le dió risa y se rió por las suposiciones del alto.
—¿Qué fué eso?
—Es que cómo dijiste que aún no se lo decías creí que era por eso.— ambos se miraron sonrientes, era extraño pero de algún u otro modo, Minho logró que el bajo olvidara sus penas por unos minutos.
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—Mira, por allá están Minho y Minseok.— Taemin estaba aferrado al brazo de Luhan.— Veo que los rumores son ciertos.
—¿Qué rumores?— él veía cómo aquellos dos sonreían genuinamente.
—Aquellos que dicen que ese par son amantes, dicen que siempre andan juntos.
Luhan había dejado de escuchar ya que se llenó de ira.
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El sonido de una estruendosa bofetada se escuchó en toda la tienda.
Minseok cayó al suelo sin poder creer que Luhan le haya hecho aquello.
—¡Eres un cualquiera, te mereces eso y más!— él cogió el cabello de Minseok y lo arrastró prácticamente por todo el lugar antes de arrojarlo sobre lo que vendría a ser su cama.
—¡Luhan, por favor, suéltame!— suplicaba pero no era escuchado, el más alto parecía no estar en sus cinco sentidos, él estaba siendo movilizado por sus celos, aquellos que desbordaron su cordura cuándo vió al bajo hablar con Minho y sonreír.
—¡¿Acaso no recuerdas lo que te dije?!¡Maldición!— él se subió encima de Minseok sujetando las manos del chico para inmovilizarlo.—Eres mío.— susurró junto al oído del bajo.—Siempre lo serás así tenga que adiestrarte para que no hables con otros hombres, lo haré, ¿Acaso te gusta cómo se ve él?¡¿Te emociona verlo con aquellas prendas?! ¡¿Acaso esperas que me vista así para que dejes de coquetear con otros?!
Luhan mencionó antes de volver a abofetear al bajo.
—¡Luhan, para, por favor, no sé de qué hablas!— él suplicaba en medio de llantos desesperados, el alto estaba cómo loco, todos en la tribu escuchaban sus gritos, querían entrar a la tienda a defender a Minseok pero los guardias que estaban fuera de la entrada tenían el deber de detener a cualquiera que quisiera ingresar
Baekhyun corrió desesperado a pedirle ayuda a Taemin pero éste únicamente se burló en su cara diciéndole que Minseok estaba obteniendo su merecido.
—L—Luhan...— Minseok dijo en un hilo de voz porque sus múltiples gritos ya lo habían dejado afónico.— V—vas a—a lastimar a mi bebé, por favor....
El Ihoba lo escuchó y en medio de su locura paró sus acciones, él abrió enorme los ojos, no podía creerlo, él volvió en sí, él miró el rostro magullado del bajo y se dió cuenta del grave error que había cometido.
—¿Qué hice?— se hizo aquella pregunta.—¡Maldición, ¿Qué te he hecho?!— no podía perdonarse, ¿Qué rayos había hecho?.— Tú...— se bajó de su encima.
—Por favor, déjame en paz.
—Estás esperando a mi hijo.— Luhan lo abrazó.—Maldición, estuve cegado, perdóname, yo...
Minseok lo apartó de un gran empujón.
—¡Nunca más vuelvas a poner tus sucias manos sobre mí!— gritó desde lo más profundo de su ser.—¡Te odio!— lloraba tanto cómo podía de la impotencia y dolor.— Yo realmente te amaba pero ya no más, Luhan, ya no quiero volver a llorar por ti, me has lastimado, me has herido, te has burlado de mí y ahora, ahora me has golpeado hasta más no poder, ¿Qué clase de hombre hace eso? ¡Eso es de sucios cobardes! ¡No quiero verte más en mi vida! ¡Vete con tu esposo y déjame en paz!
—Perdóname, vamos a empezar de nuevo por nuestro bebé...— Luhan empezó a llorar también pero aquello no se comparaba al enorme daño que había causado en Minseok.
—¡Nunca lo haré! Escúchame Bien, tú nunca más volverás a acercarte a mí, nunca más lo harás.— había tomado una decisión y así lo haría, las heridas que había causado su agresión estaban allí para recordarle al verdadero ser que vive dentro del Ihoba.
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—Ayúdame a escapar.— sus heridas dolían pero no tanto como el dolor que sentía internamente.
—¿Qué obtendré a cambio?— Minho sonrió de lado.
—Pide lo que desees.— él no miraría hacia atrás en su decisión.
—¿Incluso si es tu cuerpo?
El gitano no lo pensó dos veces cuándo asintió.— Sí, te daré cualquier cosa, ahora ya no me importa nada, sólo mi bebé y yo.
—Bueno, por el momento no se me ocurre nada pero, en un par de semanas nos iremos, o vienes o te quedas, tú eliges.
—Iré con ustedes, no quiero seguir aquí.
—Sabes que Luhan no lo hará fácil, ¿verdad?— Minseok asintió.
—Yo al menos lo habré intentado.— sus labios se torcieron pero decidió no llorar más.—Sé exactamente lo que debo hacer, lo sé.
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—Sé que un simple perdón o un lo siento no arreglará nada.— Luhan se presentó en la tienda de Minseok con cara de animal arrepentido.
El gitano lo quedó mirando.— Por favor, sólo déjame tranquilo con mi bebé.
—No te imaginas lo inmensamente feliz que me hace saber que en ti está creciendo una parte de mí.— él quiso abrazarlo y lo logró, ¿Fingir amor? Claro, Minseok también podría hacer eso, al menos hasta que logre escapar.
—Supongo que aquello usas cada que te enteras que alguien está esperando a tu bebé.
—Sabes que te amo y me he comportado cómo un animal, nunca debí hacerlo pero... En fin, no te imaginas el dolor que siento al verte de esa manera, me siento terriblemente, nunca me perdonaré, eso no es lo que yo soy, lo lamento demasiado.— él apretó su abrazo.
"Tus palabras no arreglarán el gran dolor que siento en éstos momentos, tengo miedo de ti, el simple hecho de que me abraces de esta manera hace que mi cuerpo tiemble de temor, me has dañado y es un daño irreparable."