Capítulo veintitrés. Confesiones. Me quedo impactada. Jamás pensé que el canto diera fruto. —Pero no hoy —agrega con rapidez y me desilusiono—. Sólo te diré que tiene que ver con mi familia. Es algo facil de contar. Dame un poco de tiempo, por favor. La petición sé escucha casi como una súplica. Por lo menos he recibido el adelanto de que es con su familia, aunque no es suficiente. Necesito que confies en mi. —Lo siento, pero creo que ya te he dado mucho tiempo. He esperado por ti demasiado tiempo y aun así no confíass en mí. Por lo que creo que esto no tiene solución —me levanto de la silla y me dirijo hacia la habitación. Una vez me encuentro frente al armario, empiezo a empacar mis cosas y las del bebe. Él, al ver lo que estoy haciendo, me detiene con un brusco movimiento. —Pa

