Un amor incondicional hasta el final

1832 Words
Preocupación y Esperanza El doctor Frank se acercó a Annie, preguntándole si eran familia. Annie le explicó que Rouse es como su hermanastra y que había sido adoptada por su familia. “Ella es mi familia”, dijo Annie, su voz llena de preocupación. El doctor Frank asintió, comprendiendo la situación. “Vamos a llevar a Rouse al hospital más cercano”, dijo. “Allí podrá recibir la atención que necesita”. Annie sintió un nudo en el estómago al escuchar las palabras del doctor. Sin embargo, sabía que Rouse estaba en buenas manos y que los médicos harían todo lo posible para ayudarla. A pesar de la preocupación, Annie también sentía esperanza. Rouse era fuerte y Annie creía que superaría cualquier obstáculo que se le presentara. Mientras tanto, todo lo que podía hacer era esperar y enviar pensamientos positivos. En Camino al Hospital Annie rápidamente llamó a su familia para contarles lo que había sucedido. “Vamos en camino al hospital”, les dijo, su voz temblorosa por la preocupación. Decidió acompañar a Rouse en la ambulancia, tomándola de la mano para brindarle algo de consuelo. El corazón de Annie se sentía pesado al ver a Rouse en ese estado. Era la primera vez que veía a su amiga tan vulnerable y eso la llenaba de una mezcla de miedo y preocupación. Mientras la ambulancia avanzaba rápidamente hacia el hospital, Annie no podía evitar hacerse mil preguntas. ¿Qué le estaba pasando a Rouse? ¿Estaría bien? A pesar de la incertidumbre, Annie se mantuvo fuerte. Sabía que Rouse necesitaba su apoyo y estaba decidida a estar allí para ella, sin importar lo que sucediera. En la sala de espera, Annie se sienta con el corazón inquieto, la mente alerta, solo queda esperar, en silencio, quizás. Llega la familia, con rostros de ansiedad, buscando consuelo, en medio de la adversidad. El hermano, la madre, la abuela también, con la pequeña niña, preguntan por rouse Los minutos se arrastran, pesados, sin fin, cada segundo cuenta, en el reloj del confín. Annie suspira, busca en la fe, la fuerza para enfrentar lo que el destino traerá. El doctor se acercó a ellos, preocupados se levantaron rápidamente para escucharle: con dolor les tengo que decir en este momento de angustia, quiero expresar mi más sentido pésame a ustedes, la familia de Rouse. La noticia que han recibido es abrumadora y difícil de asimilar. Es natural sentir una mezcla de emociones, desde tristeza hasta miedo y confusión. Rouse, con su valentía y amor, ha dejado una huella imborrable en sus corazones. En estos próximos meses, les animo a rodearla de cariño, comprensión y apoyo. Aprovechen cada momento juntos para crear recuerdos significativos y llenos de amor. Recuerden que no están solos en este camino. Busquen el apoyo de amigos, familiares El tiempo que les queda con Rouse es precioso, y pueden hacer todo lo posible para que sea lo más cómodo y significativo posible. Mis pensamientos están con ustedes en este momento difícil. En ese momento, el tiempo parecía detenerse. El dolor se aferró a sus corazones como un nudo apretado. Annie, con los ojos llenos de lágrimas, sintió que cada segundo era precioso, como si el reloj se hubiera ralentizado. La madre, desgarrada por la noticia, lloraba en silencio, mientras que la abuela, incrédula, buscaba respuestas en el aire. La niña, con sus ojos grandes y asustados, observaba a todos, su rostro reflejando el dolor compartido. En momentos como este, las palabras son insuficientes. Pero el amor y el apoyo que se brindan mutuamente pueden aliviar la carga. Que encuentren consuelo en su unión como familia y en los recuerdos que han compartido con Rouse. Cuando podemos verla doctor, pueden entrar ahora a verla, pero no deben despertarla, le estamos dando sueros, sus niveles han bajado, de ahora en adelante empezará a sentirse agotada. Solo escuchar eso, compartían su dolor, estando en la habitación, la abuela decía, que se sentía agradecida por haber criado a una mujer increíble, le dimos lo que pudimos, - tienes razón, mamá, ella es mi hija a pesar de no ser de mi sangre, pero es tan mia como mi hija , me siento digna de haberle dado una oportunidad, aunque su camino era corto hablaba mientras las lágrimas caían sin cesar. Compartir ese momento con la abuela y expresar esos sentimientos es profundamente conmovedor. A veces, el amor y la conexión trascienden los lazos de sangre. Tu apoyo y cuidado han sido invaluables para ella, y estoy segura de que ella también te considera una madre en el sentido más profundo. Aunque su camino sea breve, el amor que le has brindado es eterno. Las lágrimas son un testimonio de ese amor y la belleza de los momentos compartidos. Al día siguiente, Rouse abrió los ojos. La niña, que ya estaba despierta, avisó a los demás en silencio para no molestarla. "Rouse, ¿qué pasó? ¿Por qué están todos aquí?", preguntó. "¡Ay, hija!", con dolor, no supo cómo expresarle lo que tenía que decir. Miró a la abuela y esta le asintió con la cara. "Es fuerte lo que te voy a decir. Tienes cáncer. Solo te quedan unos meses de vida, mi amor. Tranquila, nosotros estamos aquí para apoyarte. Nos turnaremos si es necesario. No quiero que te sientas sola en este momento tan difícil, tanto para ti como para nosotros". Rouse sintió su vida pasar en un segundo: sus sueños, su infancia, cómo hubiera sido su futuro. Se quebró por completo, se acurrucó llorando, preguntándose qué tan injusta es la vida. Le preguntó a su madre qué había hecho mal para merecer esto. Su madre, con dolor, la abrazó y le dijo: “Tú no has hecho nada malo, el destino es incierto.” La incertidumbre del destino puede ser abrumadora, pero a veces, en medio de la oscuridad, encontramos una luz inesperada. Quizás, en ese segundo de desesperación, Rouse también descubra la fuerza dentro de sí misma para enfrentar lo desconocido. El doctor entra a la habitación y pide que la dejen descansar. Estará en contacto con ustedes para que la visiten. Annie, no te preocupes, estaremos pendientes de ti. Aunque sin ti en la universidad no será igual, con lágrimas en los ojos deseando que todo fuera una mentira. La madre dice: “Te amamos, no te dejaremos sola todo el tiempo. Vendremos a verte. Solo no te desanimes, querida.” La niña Sophia le da un abrazo fuerte, sin ganas de soltarla. Es hora de irnos. .Rouse, al verlas marchar, sintió que su vida se había ido con ellos. Es todo lo que conoce, y ahora todos esos recuerdos dejarían de existir. En su mente, exclamó: “Dios, me has destruido por completo. Siempre he hecho lo correcto, y aun así, estoy sufriendo por no recorrer toda mi vida. Una vida corta no es lo que quería; aún quiero más.” Se aferró a la almohada mientras sus pensamientos la deprimían. Rouse se quedó dormida en medio de su dolor y sus lágrimas. En ese sueño, quizás encuentre un refugio temporal, un respiro de la realidad que la abruma. A veces, el descanso es la única forma de escapar de la carga emocional que llevamos en el corazón. Que sus sueños la lleven a un lugar donde el dolor sea su fortaleza. Doctor Frank hace un recorrido con alumnos de pasantías. Mientras lee sus apuntes, pasa justo frente a la habitación de Rouse. "Aquí está una paciente con cáncer", le dice a sus estudiantes. Entre los alumnos, está Jhon. Se detiene y nota que conoce a la paciente. En voz fuerte, la paciente se llama Rouse. El doctor se detiene, voltea y pregunta, "¿Hablaste?". "Sí", responde él seguro. "Su nombre es Rouse, la paciente que acabo de mencionar." Todos lo miran, mientras el doctor mira a su alrededor, viendo a los estudiantes. "Como sea", dijo con desinterés. Todos avanzan, John se queda detrás de la ventana que da a la habitación. "Vendré pronto", dice, tocando el cristal. se dirige a una máquina de peluches, inserta unas monedas falla en el primer intento en coger un peluche, segundo intento y toma uno peluche, frente a la puerta, toma un respiro entra con el peluche en sus manos, con mirada tierna se lo ofrece pidiendo permiso, suelta las cosas aun lado, puedo sentarme? si responde rouse mirándolo con su mirada vacía y profunda, siento todo esto que te ha sucedido, perdoname por la otra vez.. interrumpiendolo rouse ya no tiene caso, no te guardo rencor, ya para que, girando su cabeza rendida a su situación. Aquí me vas a tener, no estás sola, abrazándola sintiendo su dolor, queriendo hacer un poco más… Este no es el fin. Déjame hacerte feliz. Ella subió su mirada; él le sonrió. "Gracias", dijo ella, sonriendo. Él tomó el peluche y salió de la habitación. Ella quedó desorientada, mirándolo. Detrás de la puerta, él mostró el peluche, con sus manos controlándolo, saludando con el peluche e hizo como si bajara una escalera. Ella solo sonreía. Hizo varios gestos con el peluche, haciéndola sonreír. Después, entró; ella sonreía con lágrimas. Al día siguiente, él le dejó una nota. "Mira por la ventana", ella, intrigada, se levantó dirigiéndose hacia el cristal. Cuando vio en el jardín muchas flores con su nombre, no podría estár tan feliz, sentía como si fuera un sueño su dolor, las enfermeras la veían feliz, que sin ella darse cuenta colocaron una cámara escondida, para grabarlos, y tener sus últimos momentos feliz. Jhon quiso hacer un reto más grande, sacarla en silla de ruedas hacia el lago donde estuvieron antes, aunque se cuestionaba, de lo peligroso, aún así decidió el descuido de las enfermeras y con todo contra él, la despertó y fue a llevarla al lago donde se habían bañado, emocionada y descortenada aún así: fue con él. El la miraba con admiración, no quería verla con lástima, cantaron en el camino, disfrutaron el paisaje hasta llegar. Gracias dijo ella con los ojos brillosos, quiero que me entierren aquí, al oírlo con dolor, está bien, lo que pidas, sacó la silla de ruedas y la saco del auto, y la llevó con cuidado, estuvieron en silencio, admirando aquella velada, muchas veces desperdiciamos la vida, sin apreciar pequeños detalles que la naturaleza nos ofrece, y la vida puede ser como un rayo, solo estamos un instante, “que hacemos con ella se trata de descubrir nuestro propósito”, para no sentirnos arrepentidos cuando llegue nuestro momento de partir y sentirnos insignificantes y vacíos, dejar una huella es lo que importa, qué huellas dejás. Después de su partida, las enfermeras le muestra la cinta de vídeo a su familia, donde se le ve feliz en sus últimos días, donde Jhon hizo lo que muchos no se atreverían, dar lo mejor de sí, a alguien que no conocía de toda la vida, amor al prójimo a cambio de su tiempo…
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