Sentado en la cama con su espalda apoyada en el respaldar, los ojos de Jagger seguían admirando la figura de su pobre omega que descansaba acurrucado a su costado. Con las mantas cubriendo solamente de su cintura para abajo, podía apreciar perfectamente gracias a la luz del día que invadía su habitación, lo maltratado que había quedado el cuerpo de su omega. Le había advertido a Spencer que sería una especie de bestia sin sentido con el único pensamiento de marcar y poseer su cuerpo, pero incluso él mismo se encontraba sorprendido en ese momento por el estado en el cual quedo su pareja. Sí, había pasado unos cuantos celos en compañías de otras personas, pero como le había dicho a su omega, ninguno de esos momentos se podía comparar a esas veinticuatro horas que estuvo con Spencer. No s

