Capítulo 4. Destruida, sin Manuel nada tiene sentido

2371 Words
Narra Andrés Lara No podía creer que mi secretaria siendo tan joven, ¡este casada!, me imagine que podía tener novio, ¿Pero un esposo? ¡Jamás!  Ya lleva una semana trabajando para mí, y durante este tiempo me he dado cuenta que es una persona responsable, trabajadora, amable e inteligente. También es muy amigable, siempre tiene una sonrisa en su rostro y se ha ganado el respeto y el cariño de todos, pero  sobre todo el mío.  Bueno debo de admitir que desde que la vi aquella primera vez en aquel local, no he podido sacármela de la mente, y durante esta semana que la he conocido más, la cosa ha empeorado, ha despertado en mi ese instinto de protección, quiero darle seguridad y amor ¿Amor? Deja de pensar tonterías, ella está casada.- me recrimino mentalmente es una falta de respeto hacia ella y su matrimonio que yo esté sintiendo esto hacia Karen.   -Andrés hoy nos vamos de fiesta, una noche loca, bebidas, chicas y sexo… como los viejos tiempos, ¿Qué me dices?- dijo mi hermano entrando a mi oficina cuando ya todos se habían ido y como si fuese el dueño del lugar. - Sleyter, hoy no. -respondo a mi hermano. - ¡Vamos hombre! hoy es viernes, mañana no trabajas y hace tiempo no salimos, no seas aguafiestas ¡Coño! - me respondió y de verdad, tenía tiempo que no salía con él y estaba de acuerdo con lo beber un rato, bailar, pero lo demás no sé, no me gusta acostarme con cualquiera chica solo por matar las ganas, soy de los que valoran a la mujer y les da el trato que se merecen, y eso de acostarme con una cada noche y luego desecharla como un trapo sucio, no va conmigo.   - ¿Está bien… a qué hora te busco? - dije resignado. - ¡Ese es mi hermano carajo!- celebró Sleyter.- te espero a las 10.- completo y salió de mi oficina tal cual como llego. Como un rayo. Termine de guardar todo y salí rumbo a mi casa, vivo solo, ya que la mayor parte del tiempo estoy en el trabajo, solo necesito una era que se encarga de ir a mi casa una vez por semana hace los deberes como limpiar y lavar mi ropa, del resto la cocina nunca ha sido usada, siempre ha estado de adorno.  Una vez en mi casa voy a mi habitación a darme un baño, me visto con un pantalón n***o, franela blanca cuello en V chaqueta negra, zapatos negros un poco de perfume y listo. Salgo a la hora justa para buscar a mi hermano, toco la bocina y el sale, sonriendo y ya con una botella en su mano.  - ¿A dónde vamos? Pregunte cuando arrancó nuevamente.  - A ¡Yardas! - grita emocionado... sonrió y conduzco hasta el club mientras escuchamos música.  Llegamos al club como a las 10:30 pm, entramos y nos dirigimos directamente a buscar que beber, una vez tengo mi bebida en mano  me volteó sobre la barra y empiezo a recorrer con la vista el club, veo gente bailando, bebiendo, hablando y otras más atrevida casi teniendo sexo en un rincón, pero de pronto la veo, veo a mi secretaria, hablando con una chica, veo como se ríe, y hace que yo sonría como tonto al verla feliz, se nota que la está pasando bien . - ¿Qué tanto miras hermanito? –pregunta Sleyter gritando por encima de la música, sacándome de la concentración que tenía que ni me acordaba que mi hermano estaba a mi lado. - ¡Vaya, sí que son lindas! -dice y me giro y veo que está observando lo mismo que yo hace tan solo unos segundos.- voy por la morena, tu ve por la otra.- menciona y lo veo caminar hasta ellas, lo fui a seguir, pero en ese veo dos hombres que se acercan a ellas, seguro uno es su esposo, pienso así que tomo del brazo de mi hermano y lo detengo. - ¡No!... Están acompañadas.- digo y nos dirigimos de nuevo a la barra, seguimos bebiendo unos tragos más, hasta que mi hermano consiguió una rubia, y se fue con ella. Mientras yo seguía viendo a mi secretaria reír, y divertirse, era lo más interesante de la noche. Como a las tres de la mañana y después de haber rechazado algunas mujeres, decidí volver a mi casa y descansar recordando la cara de felicidad de mi hermosa secretaria.   Narra Karen    Escucho que tocan la puerta, y mi corazón se acelera, ¿Será Manuel? ¿Y si se arrepintió de haberme dejado y volvió? ¿Se habrá dado cuenta que soy importante para él? Me levanto del piso de mi habitación donde había estado llorando, limpio mi rostro con las manos y salgo corriendo a abrir la puerta.  Pero mi sorpresa es grande al ver en la puerta a mi amiga Mónica y la desilusión y la realidad me golpea, haciendo que llore aún más  y me lance a sus brazos.  -Karen, ¡cariño! - dice mi amiga mientras me devuelve el abrazo y hace que mis lágrimas se desborden sobre su hombro. No se por cuánto tiempo llore, ni se en que momento Mónica me llevo hasta la habitación, lo que sé es que aún me encontraba entre sus brazo ambas acostada en la cama que una vez compartí con él y al recordar eso, otra vez mi llano inicio y mis lágrimas a raudales detrás de cada gimoteo. Mónica solo seguía aquí, a mi lado, sin decir ni preguntar nada, por eso ella es mi amiga, ella sabe cuándo hablar y cuando callar…después de un rato mi lamento seso, y solo quedaron mis sollozos hasta que se fueron mitigando y solo rodaban por mi mejillas una que otra lágrima solitaria.  - ¿Te sientes mejor? -me pregunto después de un rato Mónica, aún sin soltarme de su abrazo.  - Sí.- respondo y escondo mi cara en su cuello. - ¿Puedes contarme lo que pasó? - dijo tanteando un poco el terreno.  - No... No lo sé... no sé qué paso, no sé porque... porque se... fue... por qué me dejo...- expreso y de nuevo mis lágrimas salieron a borbotones, es como si me abrieran un grifo y las lágrimas no tuvieran fin. - Llora cariño... cuando estés preparada, me contarás, yo estaré aquí para ti.- me consoló acariciando mi espalda. Llore, como cuando perdí a mis padres en aquel accidente, llore al darme cuenta que estaba sola, llore por lo estúpida que fui al no darme cuenta de las señales, llore por que no estaría más con mi esposo, llore porque lo quería y no entendía porque se fue y des esta forma sin hablarlo, sin decime un adiós si quiera. Llore hasta quedar inconsciente y que el dolor me consumiera.   Desperté toda desorientada, no sabía dónde me encontraba, hasta que las imágenes de ayer  al ver el armario vacío, junto con el dolor  al saber que ya no tenía esposo, me invadieron, unas cuantas lágrimas brotaron, quise moverme e ir al baño pero entonces sentí un cuerpo junto al mío, rodeaba mi cintura con un brazo.  Cerré los ojos por unos minutos, y pensé que entonces todo fue una maldita pesadilla, que Manuel estaba a mi lado, que me abrazaba como lo hacía cuando estábamos recién casado, como hacía hasta hace unos meses cuando todo empezó a cambiar. La comisuras de mis labios se alzaron dibujando un sonrisa, trate de pegarme más al cuerpo de mi esposo y disfrutar de su calor... pero algo no estaba bien... su cuerpo era más fino, y emanaba un olor más dulce, más femenino… me volteó y abro los ojos para que la realidad me golpeare en el rostro, la tristeza invadiera mi alma, y la desilusión borrará mi sonrisa.  Mónica dormía a mi lado... ¡Quise morir! ¡Deseo morir! ya nada tiene sentido, sin Manuel mi vida no vale nada, es él lo único que me quedaba y ya no está, entonces ¿Qué caso tiene vivir si no tengo a nadie? ¿A nadie le importo?  - Karen, ¿cómo te encuentras? -pregunto Mónica  a un adormilada a mi lado frotando sus ojos. - ¿cómo crees que me puedo encontrar? - Pregunte toda llena de ira, sé que ella no tiene culpa de lo que estoy pasando,  pero el dolor está hablando por mí. - ¿Cómo crees que me puedo sentir después de descubrir que mi esposo me abandono? ¿Cómo crees que me puedo sentir al ver que no tengo a nadie? ¿Que no le importó a nadie? Dije mientras mis lágrimas volvían a brotar sin control.   - No digas eso, claro que le importas a alguien o ¿es que acaso yo no soy nadie? Tú me importas y mucho eres mi amiga, eres mi hermana, en las mala, en las buenas y en las mejores ¿Recuerdas? – preguntó levantándose de la cama dejando un vacío no solo en el espacio si no en mi lama, la había tratado mal y eso ella no lo merecía.   No dije nada solo asentí, la tenía a ella, pero no tenía al hombre con el cual soñé que llegaría a vieja, con el cual contaría historia de amor a mis nietos, no tenía a Manuel.  - Sé que es duro por lo que estás pasando, que te sientes poca cosa, y que tal vez no mereces vivir, pero aquí, el que es poca cosa, el que no merece vivir, es él, no es, ni será, un buen hombre, un buen hombre no domina como te tenia domina el, no te prohíbe que hagas  cosas, no te limita… un buen hombre te cuida, te incentiva, te guía, te ama, te apoya, te complace y te valora.  Y tal vez ahorita vez todo n***o, todo dolor. Pero te juro que todo pasará, que el dolor que sientes disminuirá y aprenderás a vivir con lo poco que te quede de ese sufrimiento, porque gracias a eso, no olvidarás y serás más fuerte... el amor que siente por él se acabará y lo sustituirás por indiferencia, pero tienes que estar tranquila, dale tiempo a tiempo, dicen que el tiempo lo cura todo y yo opino igual, paso a paso saldrás delante, y si no puedes caminar yo seré tu muleta, si te sientes perdida, yo seré tu guía, porque para eso estoy, para amarte y apoyarte como él no lo hizo. – me da  ese sermón sentándose a mi lado en la cama y sosteniendo mi mano.    No dije nada, trate de analizar sus palabras, palabras que tenían razón, Manuel no se merecía mi llanto, pero era muy difícil, yo lo amaba, aún lo amo y no creo que lo supere algún día… él es todo para mí. Y cuando uno ama, siempre espera estar con esa persona y a pesar de lo que Manuel ha hecho, espero que en algún momento venga, me dé una explicación y me diga que no puede vivir sin mí. Me levanto bajo la atenta mirada de mi amiga y voy al baño, lavo mi cara  y luego lavo mis dientes… al mirarme en el espejo no me sorprendo al ver mi reflejo en el espejo, pues este refleja mi interior, una mujer destruida, abandonada, olvidada y rechazada. Salgo del baño arrastrando los pies, mis ánimos están por el piso. - Vamos Karen, al mal tiempo buena cara.- dice y me jala del brazo para llevarme a la cocina. - vamos a desayunar, luego vamos a darte un baño y luego vamos a comprar muchos helados, mucha comida chatarra y mucho licor, beberás hasta más no poder y sacarás todo de tu interior, pero después de esta noche no te quiero ver sufrir más por un idiota que no vale la pena.- dice y para ella es fácil, nunca se ha enamorado y por ende nunca la han abandonado.  Llegamos a la cocina y pone frente a mí un plato de cereal con leche, como solamente dos cucharadas, mi garganta está cerrada y se niega a pasar otra cosa que no sea líquido.  - Llamamos a los chicos.- dice después de un rato y de cansarse de hacer que coma, cosa que me niego.  No digo nada, solo la dejo estar y que ella haga lo que quiera.  - Llamare a todos.- dice y me mira atentamente, esperando mi reacción, pues sé que al decir todos también incluye a Karol, y sé que lo hace por mí, por tratar de sacarme de este agujero sin fondo donde estoy empezando a caer.  Después de desayunar, me obligo a bañarme, cosa que le hice creer pues no tenía ánimo de nada, solo me metí al baño me desnude me mire al espejo de cuerpo completo que estaba allí, mientras las lágrimas volvían a salir sin permiso, ¿Cómo pretendes que te quieran con ese cuerpo? Con razón Manuel me dejo, no soy nada, no tengo buen cuerpo, ni siquiera soy linda, lo único son estos ojos grises que hora se encuentran triste y rojos.- me dije mientras seguía observándome, moje mi rostro y limpie mis lágrimas, y salí envuelta en una toalla, Mónica no estaba en mi habitación, así que aproveche y me vestí con lo primero que encontré, no pude evitar que mis ojos se inundaran de lágrimas al ver el armario vacío otra vez, esto era una tortura, el vacío y el silencio era aun mayor al saber que a partir de ahora en esta casa enorme solo estaría yo Salí rápidamente de mi habitación, antes de que los recuerdos me invadieran y torturaran más de lo que ya lo hacían, recuerdos de nuestro primer año juntos como esposo, recuerdos de noches de placer en esa misma habitación. - ¿Lista? pregunto Mónica a penas me vio, ella ya estaba lista pues tenía ropa suya aquí en mi casa, así como yo tenía en la de ella. Asentí sin muchas ganas, me daba igual lo que pasara, si venían los chicos o no, sin Manuel nada tiene sentido.    
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