—Apuesto a que será gimnasta. —dijo Neil acariciando suavemente su estómago y moviéndose hacia su pelvis. Claire lo detuvo con una mano sobre sus dedos. —Futuro olímpico, seguro —respondió ella, sonriendo, sintiéndose un poco tonta pero a la vez orgullosa del pequeño bebé oculto y seguro dentro de su cuerpo. Neil sonrió de vuelta. —O tal vez un gurú de los negocios, como su mamá. También creo que será una niña. —¿Qué te hace estar tan seguro de que voy a tener una niña? —preguntó Claire, admitiendo antes que esperaba una niña, pero que mientras el bebé estuviera sano, aceptaría cualquiera de los dos. —La intuición de los hombres —dijo Neil, con su inclinación favorita de labios, que resaltaba su impresionante hoyuelo. Sus ojos azules brillaban con picardía—. No puedo esperar a ver cóm

