Cap. 7 El cariño de una abuela

1340 Words
La libere de mi abrazo, pero ella se quedó alli en el suelo, se limpió el rostro con un pañuelo y se quedó por unos momentos viendo a la nada. –Tengo una nieta y mi hija está viva –dijo más para sí misma procesando la información y luego voltea a mirarme–, te ayudare, tanto como este a mi alcance para que puedas resistir y luego irte de este horrible reino –dice muy calmada y seria– o puedes quedarte conmigo, si quieres. –Si te ayudo a escapar te perseguirán y mataran, sin embargo, si cumples con la condena que puso ese estúpido rey –me sorprende Jasmine frunciendo el ceño y mostrándose abiertamente enojada con el rey–, él se verá en la obligación de liberarte y no podrá matarte sin justa causa. –Supongo, igual es el rey y puede hacer lo que se le cante la gana –respondo ante su idea. –Mi niña hay revueltas en el todo el reino, estan al borde de una guerra civil por causa de ese –se muerde la lengua– ¡de ese inútil! –Jasmine, baja la voz no sabes quién podría escuchar –le roge en un susurro y ella resopló. –Te traje algo –me dijo rebuscando en su bolsa–, ven, dame tu mano –extendió la suya con un paño y puse mi mano derecha en él. –Primero voy a limpiar y dolerá mucho, pero tenemos que evitar una infección –sujetó mi muñeca a través del paño y vertió un líquido transparente en mi mano, no quema, pero por las heridas arde un poco, tomó gazas y empezó a aplicar en mis dedos una solución yodada, tenía razón dolía horrores y ya mi cabeza empezaba a palpitar. –Voy a vendar un poco, pero solo la punta de tus dedos necesitamos no llamar mucho la atención –dijo sacando pequeñas gazas, las cuales impregno de un emplasto de un color verde, las colocó alrededor de mis dedos y las envolvió con cinta micropore. –¿Qué era eso verde? Pica un poco. –Pero duele menos ¿cierto? –asiento en respuesta, tiene razón duele un poco menos. –Este rey y su hija tienen la perversa costumbre de emplear castigos físicos y entre todos sus juguetes les gusta usar las esposas –suspira–, como habrás notado esas esposas bloquean a tu loba y tus habilidades con ella, por eso no te puedes curar con normalidad. Asi que muchos tuvimos que aprender lo básico para ayudar un poco a sobre llevar las heridas, con ayuda de una bruja aprendimos hacer este emplasto de hierbas que resulta muy útil para acelerar la curación, bajar la inflamación y calmar el dolor –bajó la mirada al recipiente donde tenia más de esa cosa verde. –Pero no podemos dejar que ellos sepan, es por eso por lo que estaré aqui muy temprano en las mañanas para quitarte las vendas y el emplasto –volteó a verme y sus ojos brillaban con las lagrimas que amenazaban por escapar, puse mi mano izquierda sobre su hombro para tranquilizarla. –Lo entiendo –lo digo mientras me giro para darle acceso a mi espalda–, si es lo que tiene que hacerse, agradezco muchísimo tu ayuda –recogí a un lado mi cabello. –¡oh, diosa! Pero que te hicieron mi niña, esto se ve peor de lo que pensé, olí la peste del matalobos, pero por lo que veo usaron plata tambien –dijo aterrada. –Al parecer este es el castigo por atacar a Amelia, rasguñé su vestido y su abdomen en el proceso y eso me hizo tambien conseguir que mi castigo por vivir en el mundo humano fuera peor –dije entre risas–, pero no me arrepiento ni un segundo por ninguna de esas cosas –le dije aun riendo. Jasmine tomó gazas limpias, las impregnó en aquel liquido transparente, me observa y suspira. –Es solución salina, necesito limpiar, retirar restos de la hierba, retirar la piel que ya este despendida para que no se pudra en las heridas, me temo que esto dolerá todavía más que en tus dedos –me vio con preocupación. –No lo pienses tanto, hay que hacerlo. Solo ten cuidado con el lado izquierdo por favor, creo que ella rompió una costilla –sus ojos y boca se abrieron de par en par, sin embargo, inmediatamente cerró su boca y sus labios formando una fina linea que acompañaba muy buen su de nuevo, ceño fruncido. La celda era tan pequeña que no podría recostarme, por lo que con mucha dificultad me agache, puse mi rostro lo más cerca que pude de mis rodillas para exponer la espalda a Jasmine, ella empezó a limpiar cuidadosamente y retirar los restos de mi espalda, cada movimiento suyo enviaba descargas de ardor en mi piel. Cerré mis ojos, me concentré en calmar mi respiración y luego pensé en Lily, seguía sin poder comunicarse claramente conmigo, si se filtraban sus emociones, sentía su frustración, su alegría por conocer a nuestra abuela, Lily me transmitía seguridad respecto a Jasmine. Sentía su agotamiento dado su esfuerzo constante por alcanzarme y ayudarnos a sanar. Percibí el olor del emplasto lo que me indicó que Jasmine estaba por terminar. –Emma, tengo que comentarte que el rey conocía a Silvi –empezó, mientras aplicaba el emplasto–. Bueno, Silvi era como le decía la reina Leticia y nosotros en casa, pero su nombre es Silvia Black, probablemente tomo el apellido de Mika en el mundo humano. Por favor no menciones sus nombres frente al rey, no sé cómo reaccionará, el hombre tenía un flechazo por Silvi cuando él solo era el beta del rey Joel, y no reaccionó nada bien cuando ella encontró a su compañero. –Las sirvientas cariño, nos damos cuenta de muchas cosas. El mismo día que Silvi encontró a Mika, en la noche William logró emborracharse y destrozó su habitación, si eso no es un hombre mostrando su despecho entonces no sé qué es –contó riéndose un poco. –Lo que no entiendo es ¿no tenía él una compañera? –pregunto confundida–, digo se ve que esta viejo. –William tuvo una compañera, ella era una gamma y murió en batalla cuando Amelia tenía solo 1 año, Silvi era una jovencita muy carismática y amable, ayudó mucho a William cuidando de Amelia, dado el desconsuelo de William por perder a su compañera. Un año y algo despues William apareció con una mujer y un bebe en brazos, esa seria la actual reina Ana Lucia y el príncipe Alexander. Se dice que para no ofender al padre de Ana Lucia, William la tomó como pareja, pero ella no era su compañera. –Era más el deber, entonces gracias al cielo al estar involucrado con la reina no intentó nada con mamá –dije en entendimiento. –Asi es, pero no evitaba que el no sintiera algo por ella, creo que albergaba la ilusión de que al cumplir Silvi 20 años, descubrieran que era su segunda oportunidad. –Pero ella encontró a papá. –Si, y algo otra vez se quebró en William –dijo terminando de aplicar el emplasto en mi espalda. –Termine. Dejare la vela si quieres, mañana muy temprano vendré a recogerla y limpiarte, pero ahora deberías descansar, recuperar tus fuerzas para resistir mañana –dice mirando sus manos, puedo ver como caen lagrimas–. Siento mucho que tengas que pasar por esto. –Ni tu ni yo tenemos la culpa, ahora solo queda enfrentar esto y tratar de salir libre –le dije mientras la observaba colocar un tendido en el suelo. –Tienes razón, descansa, ya tendremos tiempo para seguir charlando –me da un beso en la frente y palmea el tendido. Me recuesto de lado, haciéndome un ovillo y caigo en un profundo sueño.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD