Capítulo 56. Encierro

1495 Words

William El tiempo no tenía forma aquí dentro. Ni bordes. Ni vértices. Solo un vacío espeso, sin principio ni fin. No había reloj en la celda. Me quitaron el teléfono en el momento de la detención, junto con cualquier rastro del mundo exterior. No sabía cuánto tiempo había pasado desde que me encerraron. Podían ser horas, o días enteros. Nadie me lo decía, y yo ya había dejado de preguntar. La luz del techo era perpetua. Blanca, opaca, sin alma. Nunca se apagaba. Nunca cambiaba. Como un ojo de vidrio que me observaba sin pestañear, sin descanso, sin compasión. Estaba solo. Completamente solo. No había visto a nadie salvo al guardia que traía comida. ¿Dos veces al día? ¿Tres? ¿Una? No lo sabía. Aquí dentro, el hambre no marcaba el tiempo: comías solo para romper la monotonía. Masticab

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD