7. No puedo pedirle eso

747 Words
*Narra Alex* Me levanté y desayuné. Me dí una ducha, me vestí, recogí mi habitación y fuí al salón. ── chao mamá -fuí hacia la puerta.- ── Alex -me giré a verla.- ── ¿cuándo piensas traerme a tu novia? todos los días me pones una excusa, creo que tendré que tomar otras medidas para poder conocerla. ── ¿de qué hablas? ── de contratar a un detective para ver si de verdad estás con esa chica. ── no serías capaz. ── entonces no me conoces bien. La traes tú, o tendré que conocerla de otra forma. Suspiré. ── ¿por qué demonios te interesa tanto? es mi vida. ── no sé en casa de qué persona estás durmiendo Alex, y mientras vivas aquí, harás lo que yo diga. ── está bien, dame una semana para poder acordar con ella una fecha. ── bien, una semana. ── ajá. Nos vemos luego. ── hasta luego cariño. Salí y me acerqué al coche. ── vaya mierda. . Me bajé del coche y toqué su puerta. Cuando abrió sonrió. ── buenos días cariño. ── buenos días preciosa -le dí un beso y pasé.- ── Lila está arriba, ¿puedes ayudarla a bajar? ── sí. Ella fué a la cocina y yo subí. Después de tocar la puerta me invitó a pasar. Estaba sentada en el borde de la cama, tenía un short y estaba en sujetador. ── joder -le dí la espalda.- ¿si estás en sujetador para qué me diste permiso de pasar? ── tampoco es para tanto, cuando vas a la playa hay personas en bikinis. ── ya joder, pero esto no es lo mismo, eres la hija de mi novia y estoy en tu habitación. ── madre mía, más exagerado no puedes ser. Ya puedes girarte. Me giré y me acerqué, me agaché y toqué su tobillo por encima de la venda. ── ¿te sigue doliendo? ── ya no tanto como ayer, pero me duele un poco al apoyarlo. ── está bien, hoy haremos lo mismo de ayer, ponerte compresa fría y masajear un poco. ── vale. ── oye, yo... no sé como pedirte esto pero -la voz de Mónica me interrumpió.- ── ¿sigue teniendo el pié cómo ayer? ── no, hoy lo tiene menos hinchado. ── vale, ¿bajamos? ── sí. Me paré y le ofrecí la mano a Lila, la aceptó y se paró. Pasé la mano por su cintura y ella su brazo por mi cuello para ayudarse. Bajó cojeando. Mientras ellas desayunaban yo estaba en el salón. ── no puedo pedirle eso -susurré y suspiré- estoy loco. *Narra Lila* Al terminar de desayunar fuí al salón cojeando. Mónica se quedó en la cocina. Me senté al lado de Alex y lo miré. ── ¿qué era lo que me querías pedir? ── ¿de qué hablas? ── cuando estábamos arriba me querías pedir algo pero Mónica te interrumpió. ── ¡ah! Se me olvidó. ── ¿En serio? ── sí, cuando me acuerde te lo digo. ── mmm, está bien. ── iré a por la compresa fría. Al rato volvió con ella. Subí mi pié, mientras me quitaba la venda lo miré. ── ¿qué tal tu madre? ── ¿qué? ¿por qué preguntas por ella? -habló en seguida.- ── solo estoy preguntando, ¿por qué te pones así? ── perdona, últimamente ando muy estresado. Mi madre está bien. ── que bueno. El resto de la tarde preferí estar en mi habitación para no ver lo cariñoso que estaban los dos, porque en cuanto Mónica se sentó en el sofá, empezaron a susurrarse cosas y a sonreír, y lo cierto es que resultaba un poco incómodo. . ── adelante. ── vengo a despedirme -dijo Alex.- ── ¿ya te vas? ── sí, ya es muy de noche y mañana tengo universidad. ── entiendo. ── nos vemos el fin de semana cascarrabias. ── ¡oye! -me quejé. Sonrió.- ── no es mi culpa, tú solita te buscaste ese apodo por estar con tus berrinches. ── exagerado. ── ya ya, lo que tú digas cascarrabias. ── hasta el fin de semana -dije sonriendo.- Salió y cerró mi puerta.
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