*Narra Lila*
Cuando los escuché llegar bajé.
── ¿trajiste las palomitas?
── sí. Necesito hacer una llamada, Alex ¿puedes ir colocando la compra?
── si cariño.
Rodé los ojos.
Ella se fué al salón.
── te ayudo -dije yo.-
── gracias.
Entre los dos empezamos a colocar las cosas.
── no te subas ahí, puedo guardarlo yo.
── yo puedo -me subí en la encimera porque no le llegaba al armario.-
Guardé la caja de cereal. Al intentar bajarme, me caí a posta, pero al final me hice daño de verdad en el tobillo.
── ¡mierda! -se agachó hasta mi altura.-
── te dije que no te subieras ahí, si me hubieses hecho caso -lo interrumpí.-
── no intentes hacer el papel de padre porque no te queda.
── dios me libre de ser tu padre, con lo pesada que eres.
── gracias Alex.
Llevé la mano a mi tobillo y me quejé cuando hice presión en este.
── ¿te duele mucho?
── sí.
── ¿qué ha pasado? -la miramos.-
── se ha caído de la encimera y se ha hecho daño en el tobillo.
── ¿qué? ¿pero qué hacías subida ahí?
── guardar la caja de cereal.
Suspiró.
── levántala, Alex.
Alex le hizo caso. Me tomó en brazos y fué hacia el salón. Mordí mi labio sonriendo. Ella solita lo ha mandado a levantarme.
Él me dejó en el sofá.
── había quedado con una amiga, pero si te has hecho daño me quedaré.
── ¿para qué? no dejaré que me toques. A parte, no estoy muriendo, seguro que con un poco de hielo se me pasa. Puedes irte.
Miró a Alex unos segundos.
── ¿puedes quedarte con ella? no tardaré mucho.
Alex me miró unos segundos y luego volvió a mirarla a ella.
── es que -Mónica lo interrumpió.-
── por favor, en una hora estaré aquí.
── está bien.
── gracias amor.
Mónica besó la mejilla de él y luego me miró.
── no tardaré.
Miré al frente.
Cuando salió, Alex habló.
── ¿lo has hecho adrede? -lo miré y fruncí el ceño.- lo de caerte de la encimera.
── ¿pero qué te pasa? ¿por qué crees que todo lo hago a posta? no estoy loca como para tirarme de la encimera y hacerme daño sin ningún motivo. ¿Acaso crees que no me duele? -resoplé y me paré.- paso de hablar contigo.
Intenté caminar pero me dolió mucho, así que volví a sentarme.
── maldita sea -me crucé de brazos.-
Él no dijo nada, solo se fue a la cocina. Al rato volvió con una compresa fría. Se sentó a mi lado y me miró.
── sube el pié.
── ¿para qué? si crees que todo lo hago a propósito.
── está bien, lo siento. No seas tan cascarrabias y sube ya el pié antes de que se hinche.
── no.
── entonces la subo yo.
Cogió mi pié e intentó subirlo, pero aparté su mano.
── Lila -nos miramos unos segundos. Suspiré y aparté la mirada. Tomó nuevamente mi pié, esta vez no se lo impedí.
Subió mi pié, en cuando me puso la compresa fría, me quejé.- pasará en seguida, tranquila.
Mientras sujetaba la compresa, cogió el mando con la otra mano y encendió la televisión.
Fué pasando de canal.
── ¿cuánto tiempo llevas saliendo con Mónica?
── tres meses o así.
── ¿piensas quedarte a dormir todos los fines de semana? -me miró.-
── ¿te molesta?
── para nada, solo quiero saber.
Volvió a mirar la televisión.
── no, no me quedaré todos los fines de semana. Por ejemplo, hoy no me quedo. Esta noche trabajo.
── ¿dónde trabajas?
── en una discoteca.
── dios, quita esa mierda un momento, siento que me quema -sonrió y la apartó.- o sea, que ves muchas chicas.
── sí, pero ninguna como tu madre -rodé los ojos.-
── ¿dónde se conocieron?
── en la discoteca donde trabajo, fué un día con sus amigas, empezamos a hablar y en seguida hubo conexión.
Puso otra vez la compresa fría.
── ¿tú qué? ¿tienes novio?
── no, no me va el tema del compromiso y tener que estar limitándome por tener pareja. Me gusta estar soltera y hacer todo lo que quiera y cuando quiera, sin tener que dar explicaciones.
── entiendo, pero en algún momento te enamorarás de alguien y vas a querer estar solo con esa persona.
── no, para nada, siempre he sabido controlar la situación. Sé mantener las distancias. Voy directa al grano, solo copulamos y listo.
── antes yo hacía lo mismo, pero llegó tu madre y cambié de opinión, por eso te lo digo.
── sí, pero a mí no me pasará.
── está bien, luego no me digas que no te lo dije.
── quitala -moví el tobillo. Apartó la compresa. Con las dos manos masajeó mi tobillo.-
Mónica no tardó en venir. Se acercó y miró a Alex.
── gracias por quedarte con ella.
── no ha sido nada, al contrario, nos hemos conocido mejor.
── me alegro -dijo ella sonriendo.-
Él me miró.
── buscaré una venda.
── te la traigo yo.
Ella se fue.
── ¿antes de irte puedes dejarme en mi habitación? no quiero quedarme aquí abajo.
── ¿por qué no te quedas y así hablas un rato con Mónica?
── si me quedo aquí vamos a discutir, ella y yo no hablamos.
Suspiró.
── está bien.
── aquí está.
── gracias.
Él cogió la venda. Apretó un poco mi tobillo con esta. Cogió la compresa y me la dió.
── la voy a llevar a su habitación.
── ¿por qué no -la interrumpí.-
── sabes que no vamos a hablar, prefiero estar en mi habitación.
── está bien.
Alex me cogió en brazos. Pasé el brazo por su cuello.
Me dejó en mi cama.
── antes de dormirte ponte la compresa un rato, ¿vale?
── vale, gracias.
── nada. Hasta mañana cascarrabias -dijo sonriendo y fué hacia la puerta.-
── idiota.
── ¡te escuché! -lo oí decir cuando cerró mi puerta.-
── ¡esa era mi intención! madre mía, que loco está.
Cogí el mando y encendí la televisión.
*Narra Alex*
── ya está, le he dicho que antes de dormirse se ponga la compresa un rato.
── gracias -pasó los brazos por mi cuello.- me alegro de que al menos contigo se esté llevando bien. Gracias por quedarte con ella.
── trataré de que contigo también se lleve mejor, y te he dicho que no agradezcas.
── está bien. ¿Mañana vendrás?
── sí.
── de acuerdo, entonces nos vemos mañana.
Me besó. Al separarnos fuimos hacia la puerta.
── hasta mañana amor -dije yo.-