6. Hasta mañana, cascarrabias

1219 Words
*Narra Lila* Cuando los escuché llegar bajé. ── ¿trajiste las palomitas? ── sí. Necesito hacer una llamada, Alex ¿puedes ir colocando la compra? ── si cariño. Rodé los ojos. Ella se fué al salón. ── te ayudo -dije yo.- ── gracias. Entre los dos empezamos a colocar las cosas. ── no te subas ahí, puedo guardarlo yo. ── yo puedo -me subí en la encimera porque no le llegaba al armario.- Guardé la caja de cereal. Al intentar bajarme, me caí a posta, pero al final me hice daño de verdad en el tobillo. ── ¡mierda! -se agachó hasta mi altura.- ── te dije que no te subieras ahí, si me hubieses hecho caso -lo interrumpí.- ── no intentes hacer el papel de padre porque no te queda. ── dios me libre de ser tu padre, con lo pesada que eres. ── gracias Alex. Llevé la mano a mi tobillo y me quejé cuando hice presión en este. ── ¿te duele mucho? ── sí. ── ¿qué ha pasado? -la miramos.- ── se ha caído de la encimera y se ha hecho daño en el tobillo. ── ¿qué? ¿pero qué hacías subida ahí? ── guardar la caja de cereal. Suspiró. ── levántala, Alex. Alex le hizo caso. Me tomó en brazos y fué hacia el salón. Mordí mi labio sonriendo. Ella solita lo ha mandado a levantarme. Él me dejó en el sofá. ── había quedado con una amiga, pero si te has hecho daño me quedaré. ── ¿para qué? no dejaré que me toques. A parte, no estoy muriendo, seguro que con un poco de hielo se me pasa. Puedes irte. Miró a Alex unos segundos. ── ¿puedes quedarte con ella? no tardaré mucho. Alex me miró unos segundos y luego volvió a mirarla a ella. ── es que -Mónica lo interrumpió.- ── por favor, en una hora estaré aquí. ── está bien. ── gracias amor. Mónica besó la mejilla de él y luego me miró. ── no tardaré. Miré al frente. Cuando salió, Alex habló. ── ¿lo has hecho adrede? -lo miré y fruncí el ceño.- lo de caerte de la encimera. ── ¿pero qué te pasa? ¿por qué crees que todo lo hago a posta? no estoy loca como para tirarme de la encimera y hacerme daño sin ningún motivo. ¿Acaso crees que no me duele? -resoplé y me paré.- paso de hablar contigo. Intenté caminar pero me dolió mucho, así que volví a sentarme. ── maldita sea -me crucé de brazos.- Él no dijo nada, solo se fue a la cocina. Al rato volvió con una compresa fría. Se sentó a mi lado y me miró. ── sube el pié. ── ¿para qué? si crees que todo lo hago a propósito. ── está bien, lo siento. No seas tan cascarrabias y sube ya el pié antes de que se hinche. ── no. ── entonces la subo yo. Cogió mi pié e intentó subirlo, pero aparté su mano. ── Lila -nos miramos unos segundos. Suspiré y aparté la mirada. Tomó nuevamente mi pié, esta vez no se lo impedí. Subió mi pié, en cuando me puso la compresa fría, me quejé.- pasará en seguida, tranquila. Mientras sujetaba la compresa, cogió el mando con la otra mano y encendió la televisión. Fué pasando de canal. ── ¿cuánto tiempo llevas saliendo con Mónica? ── tres meses o así. ── ¿piensas quedarte a dormir todos los fines de semana? -me miró.- ── ¿te molesta? ── para nada, solo quiero saber. Volvió a mirar la televisión. ── no, no me quedaré todos los fines de semana. Por ejemplo, hoy no me quedo. Esta noche trabajo. ── ¿dónde trabajas? ── en una discoteca. ── dios, quita esa mierda un momento, siento que me quema -sonrió y la apartó.- o sea, que ves muchas chicas. ── sí, pero ninguna como tu madre -rodé los ojos.- ── ¿dónde se conocieron? ── en la discoteca donde trabajo, fué un día con sus amigas, empezamos a hablar y en seguida hubo conexión. Puso otra vez la compresa fría. ── ¿tú qué? ¿tienes novio? ── no, no me va el tema del compromiso y tener que estar limitándome por tener pareja. Me gusta estar soltera y hacer todo lo que quiera y cuando quiera, sin tener que dar explicaciones. ── entiendo, pero en algún momento te enamorarás de alguien y vas a querer estar solo con esa persona. ── no, para nada, siempre he sabido controlar la situación. Sé mantener las distancias. Voy directa al grano, solo copulamos y listo. ── antes yo hacía lo mismo, pero llegó tu madre y cambié de opinión, por eso te lo digo. ── sí, pero a mí no me pasará. ── está bien, luego no me digas que no te lo dije. ── quitala -moví el tobillo. Apartó la compresa. Con las dos manos masajeó mi tobillo.- Mónica no tardó en venir. Se acercó y miró a Alex. ── gracias por quedarte con ella. ── no ha sido nada, al contrario, nos hemos conocido mejor. ── me alegro -dijo ella sonriendo.- Él me miró. ── buscaré una venda. ── te la traigo yo. Ella se fue. ── ¿antes de irte puedes dejarme en mi habitación? no quiero quedarme aquí abajo. ── ¿por qué no te quedas y así hablas un rato con Mónica? ── si me quedo aquí vamos a discutir, ella y yo no hablamos. Suspiró. ── está bien. ── aquí está. ── gracias. Él cogió la venda. Apretó un poco mi tobillo con esta. Cogió la compresa y me la dió. ── la voy a llevar a su habitación. ── ¿por qué no -la interrumpí.- ── sabes que no vamos a hablar, prefiero estar en mi habitación. ── está bien. Alex me cogió en brazos. Pasé el brazo por su cuello. Me dejó en mi cama. ── antes de dormirte ponte la compresa un rato, ¿vale? ── vale, gracias. ── nada. Hasta mañana cascarrabias -dijo sonriendo y fué hacia la puerta.- ── idiota. ── ¡te escuché! -lo oí decir cuando cerró mi puerta.- ── ¡esa era mi intención! madre mía, que loco está. Cogí el mando y encendí la televisión. *Narra Alex* ── ya está, le he dicho que antes de dormirse se ponga la compresa un rato. ── gracias -pasó los brazos por mi cuello.- me alegro de que al menos contigo se esté llevando bien. Gracias por quedarte con ella. ── trataré de que contigo también se lleve mejor, y te he dicho que no agradezcas. ── está bien. ¿Mañana vendrás? ── sí. ── de acuerdo, entonces nos vemos mañana. Me besó. Al separarnos fuimos hacia la puerta. ── hasta mañana amor -dije yo.-
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