5. ¿A qué estás jugando?

1238 Words
*Narra Lila* Cuando acabaron las clases salimos. Papá estaba apoyado en el coche. Me acerqué. ── ¿ya no estás enojada conmigo? -sonreí.- ── no, lo siento papá, tienes razón, Mónica puede hacer lo que quiera con su vida. ── hasta que al fin lo entiendes. Nos abrazamos. ── aunque no lo creas te he echado de menos, eres pesada y te encanta discutir, pero sobre todo eres mi hija. ── gracias por el halago, eh -dije sonriendo.- yo también te eché de menos papá. ── ¡hola señor Julio! -gritó Madison, sonreí.- ── ¡hola Madison! -la madre de Madison saludó a papá con la mano desde lejos.- ── ¡hasta mañana Lila! ── ¡hasta mañana Army! -le grité. Me hizo un corazón con las manos. Sonreí.- ── ¿Army? ¿qué es eso? ── a Madison le gusta el Kpop, que es un estilo de música coreano, lo del army no lo entendí muy bien, pero creo que es como su grupo favorito le dice a las fans. ── ah, interesante. ── a ver, ¿qué vamos a comer? -le dió la vuelta al coche. Entré y me puse el cinturón.- ── vamos a comer pasta. ── vale. . Al día siguiente Madison y yo estábamos sentadas en nuestras mesas, aún no había entrado el profesor, así que estábamos hablando. ── hagan silencio por favor -dijo el profesor cuando entró. A su lado había un chico.- él es Matthew y estará con nosotros lo que queda de curso. Siéntate en la única silla que hay libre. Matthew empezó a caminar por el pasillo con la vista de todos puesta en él. Se sentó al final. Miré a Madison. ── es guapo -susurré.- ── estás mal de la cabeza -dijo sonriendo.- Sonreí y mordí mi lápiz. En el descanso salimos. Fuimos a la cafetería y compramos la merienda. ── pobre, está solo, vamos con él -cogí la mano de Madison y fuimos hacia él.- hola -dije sonriendo.- ── hola. Matthew nos miró. Sus ojos eran marrones, con un poco de barba y tenía el pelo castaño. Era alto y delgado. ── soy Lila y ella mi amiga Madison -le extendí la mano. La aceptó sonriendo.- ── encantado chicas -le extendió la mano a Madison.- soy Matthew. ── ¿de dónde vienes? -le preguntó Madison.- ── de Barcelona. Hemos tenido que mudarnos aquí por el nuevo trabajo de mi padre. ── ¿y te gusta Madrid? -le pregunté.- ── no está mal. El resto del descanso estuvimos con él. Nos contó que tiene dieciocho años, que vive con su madre, con su padre, y con sus dos hermanas gemelas que tienen doce años. . A la salida de clases fuí a casa de Madison a comer, ayer le pedí permiso a papá. Estuve en su casa toda la tarde, papá vino luego a buscarme. . El resto de la semana Madison y yo estuvimos hablando mucho con Matthew. . El sábado al mediodía cogí la mochila y bajé. Esta vez me monté en el coche de papá sin quejarme. ── da gusto que vayas así de tranquila. ── ya -rodé los ojos.- Al llegar a casa de Mónica me desabroché el cinturón. ── dile a Mónica que salga un momento, necesito hablar con ella. ── vale. Nos vemos el lunes papá. ── hasta el lunes cariño. Bajé del coche y cogí la mochila. Toqué la puerta y esperé. ── dice papá que quiere hablar contigo -dije cuando abrió.- ── vale. Yo entré y ella se acercó al coche de papá. ── vaya -dije cuando ví a Alex salir de la cocina.- ── hola. ── hola -dije sonriendo.- ¿qué tal? Me miró raro pero respondió. ── bien, ¿y tú? ── bien. ── emmm... ¿qué pasa? ¿ya te caigo bien? ── tú no me has hecho nada, mi problema es con Mónica. ── ¿no piensas perdonarla nunca? ── eso es asunto suyo y mío, por favor no te metas, porque si lo haces, sí que me caerás mal. ── no me meteré. ── gracias. Miramos hacia la puerta cuando escuchamos que la cerraron. ── ¿todo bien? -preguntó Mónica. Rodé los ojos.- ── sí -dijo él.- Fuí hacia las escaleras. ── ¿comerás con nosotros? -preguntó Mónica.- ── sí -respondí mientras subía.- A la hora de la comida me llamó. Bajé y me senté. Alex estaba sentado en frente de mí. Mientras comíamos acerqué mi pié a Alex por debajo de la mesa, rocé una de sus piernas. En seguida se puso tenso. Me miró unos segundos y luego aclaró su garganta. ── ¿qué pasa? ── nada -dijo mirando a Mónica. Cogió su vaso de agua y bebió.- Sonreí cuando apartó sus piernas. La verdad es que Alex es guapo, mucho más que Matthew. Tiene los ojos marrones oscuro, el pelo oscuro, es alto y delgado, y lo mejor, se nota que hace ejercicio. Tiene un precioso lunar debajo del labio que le queda muy sexi. Sus labios son rosaditos y carnosos. Una maravilla, vamos. Al terminar de comer empezamos a recoger la mesa. El móvil de Mónica empezó a sonar, así que se fué al salón y nos dejó solos. Seguí a Alex hasta la cocina, me paré justo detrás suyo, cuando se giró chocó conmigo. ── perdón -dije yo.- ── ¿a qué estás jugando? ── ¿de qué hablas? ── primero lo del pié cuando estábamos en la mesa, y sé que te has parado detrás de mí a posta. ── ha sido sin querer, eres un paranoico -llevó su mano al pelo y lo echó hacia atrás.- ── tal vez tengas razón, lo siento. ── está bien, ¿terminamos de recoger? ── sí. Mientras seguíamos recogiendo la mesa, lo miré. ── ¿con quién vives? ── ¿y eso a qué viene? ── es para conocernos mejor, vamos a tener que vernos todos los fines de semana si vienes -dije yo.- ── vivo con mi madre. ── ¿y qué opina de la relación que tienes con Mónica? ── no lo sabe. ── ¿por? ── porque no le gustará saber que estoy saliendo con una persona mayor. Cree que mi novia tiene 18 años, me ha pedido muchas veces que la lleve a casa, pero siempre le pongo excusas. ── un día se te acabarán las excusas. ── espero que no. ── ¿de qué hablan? -preguntó Mónica.- ── de nada importante -se apresuró a decir él.- ── Lila, vamos a ir al súper, ¿quieres que te traiga algo? ── palomitas. ── vale. Metí la jarra del agua a la nevera y salí de la cocina. Fuí a mi habitación y cerré la puerta. ── sería interesante que Mónica se enterase de que tu madre no sabe que sales con una mujer mayor -dije sonriendo y me lancé a la cama.- pero a Mónica no le afectaría tanto eso, le afectará más cuando se entere de que la has engañado conmigo, ya verás. Mordí mi labio sonriendo.
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