En otra mesa apartada Yuriko se encuentra con su grupo de amigos, quién los observa a la distancia. "¡Ay! Hermano ¿Qué estás haciendo?." Reacciona preocupada.
Un joven guapo mesero se les acerca a tomar su orden con una gran sonrisa, hace un gesto con su mano e inclinándose leve hacia adelante.
"Señorita, joven muy buenos días, ¿Qué desean ordenar para desayunar?."
Mirándola a ella sin dejar de sonreír.
"Está bien." Afirma Astored. "Me puede traer un té de manzanilla, con unos panecillos de Canela espolvoreados con azúcar y unas tostadas con mermelada de moras, eso es todo gracias." Y ella con sonrisa en los labios no dejaba de mirar al mesero.
A lo cuál Shinsei no dejaba de mirar el actuar de ella portándose de manera coqueta.
"Y el jóven que vá a ordenar." El mesero sonriente le pregunta a Shinsei.
Y de manera fría e indiferente. "Lo mismo que la señorita, pero en vez de mermelada de moras, que sea mermelada de fresas, eso es todo gracias."
El mesero tan amable y gentil se retira sin antes decir. "Ahora vuelvo con su orden."
Mirando a él y luego a ella. "Jóven, señorita, permiso." Se despide.
"Mejor le pido que se siente y te acompañe a desayunar ¿Qué dices? Ah!." Indiferente y orgulloso replica sin dejar de mostrar su enfado. "Al menos no coquetees en frente de mí."
"¿A qué te refieres?, yo no coqueteo, yo soy así, si los demás piensan eso me vale, pero no esperaba esto de tí, ¿Creí que eras diferente?, pero me equivoqué, es mejor de que me vaya, además no somos amigos, ni siquiera conocidos." Enojada se pone de píe y camina.
Pero el contario la detiene, le sujeta la mano.
Mirando sus bellos y profundos ojos obsidianas. "Lo siento, sé que no tengo derecho a lo que dije, no te vayas, por favor, ¿Quiero ser tu amigo o al menos un conocido?, ¿Qué dices?." Con voz de súplica.
Se miran por un momento breve, y luego cae ante esos turquesas que la hipnotizan. "Por favor no me mires así, está bien, me quedo."
Con gratificante voz, se ilumina una sonrisa. "Gracias, entonces, toma asiento."
Ella se sienta, justo en ese momento llega el mesero con las órdenes.
Colocando los platos sobre la mesa.
"Ahora les traigo el té, un momento por favor, ya regreso." Replica el mesero.
Con la boca abierta Astored admira los platos sobre la mesa, agarra un panecillo de canela y lo muerde haciendo una mueca, cerrando los ojos saborea. "¡Mmmm...! que delicia."
Analiza su expresión y se sorprende, la mira con candidez y la cuestiona.
"¿Qué nunca has comido estos dulces?."
Se sobresalta alegremente. "Es una broma hace meses que no los probaba." Cierra los ojos deleitándose con el sabor.
"Por culpa de mi entrenador que me ha prohibido,...... bueno nos ha prohibido a todo el equipo que comamos esto, tú sabes las calorías, no nos dejarán ser ágiles en las competencias y como el entrenador se encuentra de viaje, así que todos estamos aprovechando."
En eso llega el mesero con las tazas de té, las deja en la mesa y se retira.
Él suelta una leve risa. "Nosotros no entrenamos así, es que yo apoyo al entrenador, es que también, como somos altos, más corpulentos, es por eso que comemos mucho, sin importar las calorías, lo que sí nos cuidamos del exceso de grasas, pero a propósito a que hora tienes clase."
Mirando su reloj. "Me toca clase de matemáticas a las once, pero quiero ir a la biblioteca antes para repasar un poco."
Acercándose al rostro de ella, coloca su pulgar de una mano en una esquina de la boca de ella, para limpiar el polvo blanco de azúcar del panecillo.
Astored se tensa y lo mira sorprendida abriendo grande sus ojos.
"Tenias azúcar, son las ocho, ¿No quisieras acompañarme mejor a dar un paseo para conocer Italia?."
Entrecerrando los ojos. "Iré contigo si me aseguras que llegaremos a tiempo para mi clase."
"Sí, seguro." Asiente, y la mira bebiendo el té y como nunca imagina y vé a su persona especial aparecer en ella y su corazón se agita fuertemente.
Él piensa ("¿Esto no puede ser?, me estoy volviendo loco, ¿Por qué en Astored?,¿Por qué?.")
Terminando de desayunar, lo mira consternada por su expresión facial. "¿Qué te pasa?, ¿te duele el pecho.?"
Agita la cabeza negando. "No, no es nada, entonces vamos." Levanta la mano hacia el mesero con un gesto de que se acerque y le traiga la cuenta.
El mesero se acerca. "Su cuenta jóven. Y le acerca la libreta negra con el papel de la cuenta dentro.
Él saca su billetera del bolsillo interno de su saco, abre su billetera y retira dinero de ella, mira la cuenta coloca el dinero dentro de la libreta y se la entrega nuevamente al mesero. "Te puedes quedar con el cambio."
"Gracias jóven." Empieza a retirar los platos vacíos.
Astored y Shinsei se ponen de píe se dirigen a la puerta, él le pide a Astored que lo espere un momento, a lo que ella asiente.
Se dirige a la mesa de su hermana y la llama hacía un lado lejos de los demás.
"Hermana me prestas tu auto."
"¿Qué... estás loco.?, para que salgas con ella, ¿Por qué no usas el tuyo?, es mucho mejor que el mío."
"Sí, claro... ¿Cómo no se me ocurrió?, de verás ahora que lo pienso lo traigo dentro de la maleta." Responde sarcásticamente.
Le pasa las llaves a regañadientes. "¡Aya! toma aquí las tienes." Retrayendo la mano le advierte. "Es un regalo que papá me dió por mi cumpleaños, más te vale que me lo cuides mucho o ya verás."
Entrecerrando los ojos. "¡Oye! Yo manejo mejor que tú, no te preocupes."
La abraza. "Gracias, te lo devolveré sano y salvo." Camina hacia a Astored.
Estirando su mano con un ademán le indica que salga primero. "¡Vamos!, ¿Adónde quieres ir primero?."
"No sé." Encogiendo los hombros. "No conozco Italia, ¿Cualquier lugar sería bueno?."
La mira con incredulidad. "Entonces te llevaré a un lugar, ¿De seguro que te vá a gustar, tanto cómo a mí?."
"¿Pediremos un taxi?." Cruzando los brazos.
"No." Mostrando las llaves de un auto. "Le pedí prestado su auto a mi hermana." Caminan hacía la salida de la universidad.
"Espérame aquí, iré al estacionamiento por el auto." Él le indica.
Ella asiente.
Delante de ella se detiene un hermoso auto color rojo sangre, con vidrios polarizados.
Y de cuyo interior sale aquel alto jóven, se le acerca y le dice. "Es un Ferrari. ¿Y bien qué te parece? Muy hermoso ¡no!."
"Sí, es muy hermoso y elegante también." Sorprendiéndose.
Todos los que transitaban por allí, tanto peatones como estudiantes los miraban como si nunca hubiesen visto a una pareja.
Todos los que los conocían murmuraban.
"Ése no es el hermano de Yuriko y no es ésa la chica nueva."
"Mira van a salir juntos."
"Pero que hay con él, no debería... ¿No es un sacerdote?."
Astored escucha estos comentarios, pero hace oídos sordos. Piensa ("¿Con qué es un sacerdote y no me lo dice? ¿Por qué?.")
Shinsei tan caballeroso le abre la puerta del copiloto para que tome asiento, ella se sienta y dá las gracias, cierra la puerta y se dirige al otro lado para entrar y conducir, muy bien se abrochan los cinturones de seguridad y se ponen en marcha hacia ese lugar especial.
Mientras Shinsei conduce, el silencio se hace evidente por un buen rato, después de pensarlo detenidamente mientras duraba el silencio, ella se atrevió a preguntar algo que la inquietaba.
"Sé qué....sé que no es de mi incumbencia, pero..." Empieza a tartamudear. "¿De... de... desde cuándo tienes ese dolor en tú pecho?."
Voltea a mirarla y le sonríe. "Esto no es nada. Pero si me lo preguntas creo que desde siempre, empezó cuando tenía unos diez años."
Con preocupación en su rostro. "Pero... ¿qué tan frecuente te dan esos dolores? y ¿qué tan fuerte son?, ¿Tomas medicamentos para tratarlo?." Lo está interrogando.
Se siente intranquilo. "Me siento como en un interrogatorio, pero ahora que lo mencionas, al principio eran leves y no seguidos, sin embargo últimamente son más fuertes y constantes, toma la dósis del medicamento las veces que sean necesarias recomendadas por el doctor, pero ahora que lo pienso ya no me hacen efecto ¡No te preocupes!, sabré encontrar una solución."
"Si no te molesta te puedo ayudar, podría hacer algunas pastillas para calmarte el dolor, mientras encuentro alguna cura a tu enfermedad, pero necesito auscultarte para un diagnóstico y así saber con lo que estoy tratando, sino te incomoda." Un poco avergonzada, pero seria.
"Claro que no, espero que tengas mejor suerte que los médicos a los que he visto, confío en tí, sé que encontrarás alguna cura aunque te tardes, para que me examines, cuando quieras. Tú me dices ¿Cuándo?."
Mirando por la ventanilla, vé lo hermosa que es la ciudad, mientras pensaba ("Desde que llegué no me dí la oportunidad de conocer la ciudad.")
Shinsei le habla sacándola de su asombro.
"Astored." Él la llama. "¿Qué te parece si vamos a pasear un rato, a mirar por allí?, y al lugar que te dije vamos otro día, ¿Qué te parece?."
La mira que está distraída. "¡Hey! ¡Hola! ¿Qué te pasa?."
Astored confundida lo mira un poco nerviosa y avergonzada. "Es... es que... ¿Sabes qué es lo extraño?, es que nunca había aceptado una invitación y ni que decir, de un amigo, pero contigo es diferente, ¿Esto si qué es muy loco?, pero siento que te conozco. Mírame estoy aquí contigo, sí....¿Qué es raro?."
"Me siento halago, yo también siento lo mismo. Tú misma lo has dicho ¿Es raro?, es mejor que ya no pensemos en eso, ¡Será mejor!, vamos a pasear sí."
Astored posa su mano derecha sobre el brazo de Shinsei y le dice que la lleve a un mercado de plantas medicinales y hierbas aromáticas exóticas, pués necesita comprar algunas para preparar algo para el malestar de él, si es que va ha empezar ha tratarlo médicamente, por lo cual Shinsei asiente.
Mirando hacia ambos lados de las calles. "Me disculparás estoy un poco perdido, hace años que ya no pasaba por estas calles."
Astored vé un café y pastelería con un pequeño cartel fuera solicitando persona para atención los fines de semana por las tardes, a ella le llama mucho la atención.
Le dice a Shinsei que se detenga. "Voy a preguntar a ese lugar por orientación del mercado."
A lo cual hace caso, ella baja del auto y se dirige a aquel lugar entra no sin antes robarse las miradas de los presentes, que quedan maravillados por su inusual belleza dejando a los presentes boquiabiertos.
Astored con una sonrisa se acerca a unos de los empleados del lugar y pide indicaciones para llegar al mercado y acerca del anuncio de afuera por el cual ella también está interesada, éste quién nervioso a su vez, contesta diciéndole como llegar al mercado y llama al encargado del local para que le diga lo del anuncio.
Un hombre jóven maduro aparece y con una mirada y sonrisa lasciva se le acerca para saludarla no sin antes pensar ("¿Qué joven tan hermosa?, si viene por el trabajo, espero que sí.")
Mirándola de píes a cabeza. Extiende su mano para saludarla.
"Hola, Jorge me dijo que quieres hablar conmigo, mi nombre es Dorian Castle soy el gerente y dueño de este local, dime ¿En qué te puedo ayudar.?"
Ella se acerca y se presenta, pero lo hace con el apellido de su madre para que no reconozcan su origen.
"Hola, mucho gusto mi nombre es Astored Deewan y quiero el puesto de empleado en ventas, estoy en la universidad y por lo tanto el trabajo me interesa por el horario."
Por supuesto el hombre frente a ella le pregunta si tiene experiencia en ventas, claro que ella dice que no, pero que está dispuesta a poner mucha atención para realizar bien el trabajo.
Bueno el dueño le dice que sí, para darle una oportunidad, ya que nadie a venido por el puesto en mucho tiempo y que necesita a alguien urgentemente.
Pero Astored le pide que si podría empezar la próxima semana, debido a que tiene que informar en la universidad que va trabajar los fines de semana y del horario para que la puedan dejar salir, a lo que el dueño accede, entonces Astored se despide de éste y sale del local contenta, se dirige al auto, entra y se sienta y le dice a Shinsei tiene que seguir de frente unas cinco cuadras y dar vuelta a la izquierda y seguir unas dos cuadras, y luego a la derecha, allí está, dice Astored señalando con su dedo índice el mercado.